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Mons Juan Oliver ha vuelto a Carcaixent, su pueblo natal, donde también fue odenado obispo el 6 de junio de 2004, a pasar unos días con sus padres y hermanos y para intentar terminar de curar una muñeca que se le fracturó en una caída. Ha venido repetidas veces a nuestro colegio a charlar con nosotros. Hemos tenido largas conversaciones, de las que extraemos lo que ha sido el primer año de su permanencia en la selva.

Llegó a Perú el 7 de julio de 2004. Comenzó por estar un tiempo en cada lugar donde tenemos hermanos franciscanos de Valencia misioneros allí. Estuvo unos 4días con el P. Ferrer en Mazamari. Luego otro tiempo parecido en Contamana con los PP. Faustino y Antonio. Y, finalmente, en Orellana con el P. José Palací.

El 15 de agosto se hizo su presentación oficial en Requena, con asistencia de autoridades civiles y religiosas. Puede decirse que ha permanecido todo el tiempo allí, si se exceptúa que en septiembre fue llamado a Roma para asistir a unas reuniones que se preparan para los recién nombrados obispos. Estaba nombrado obispo coadjutor, que significa que sucede al obispo cuando este fallece o renuncia por edad o enfermedad.

Pronto se dio cuenta de que aquello era distinto a todo lo que había vivido hasta el momento. Reconoce que no va a enseñarle nada a nadie. Que es como nacer de nuevo, que lo tienes todo que aprender.

Experiencia parroquial

Comenzó por acudir a un pueblo que en ese momento no tenía misionero. Se llama Jenaro Herrera, que está situado en la orilla misma del río Ucayali, situado entre Requena e Iquitos, a unas 3 horas en lancha desde Requena. Tiene unos 2500 habitantes en el núcleo principal, pero de él dependen también unos 40 caseríos. Allí reside una pequeña comunidad de religiosas del Rebaño de María que se encargan de la catequesis y de dar clases de religión en las escuelas públicas, además de otras tareas con mujeres, jóvenes, etc.

Allí permanecía hasta los martes por la mañana que regresaba a Requena. Ejercía las misiones de un párroco con visita a enfermos, catequesis de sacramentos, eucaristías, visitar las escuelas...

Los restantes días acudía a una capilla que hay en Tarapacá, un barrio algo distante del centro de Requena, al otro lado de una quebrada que queda medio año anegado de agua. Pero ahora hay un puente moderno que comunica las dos partes de la ciudad. Allí también hay una comunidad de Religiosas Terciarias Capuchinas. Participaba enla catequesis, de los grupos juveniles. Allí se hizo una fructuosa experiencia, una bolsa escolar y clases de refuerzo con niños, de lo que se da noticia en otra parte de esta web.

Mons. Juan Oliver toma parte en una reunión de la Conferencia episcopal peruana.

Gira apostólica

El obispo de esta zona suele realizar tres giras misionales al año. Se desplaza en un barco donde van también catequistas y algún médico, porque hay que curar el alma y el cuerpo.

En febrero había que salir a realizar una de esas giras, pero el obispo anterior ya se encontraba muy enfermo y fue encargado Mons. Juan de realizar esta gira por el rio Tapiche, un afluente del Ucayali que confluye con él justo en Requena y que corre paralelo a la frontera con Brasil.

Viajaban en el barco 2 catequistas y 2 médicos. Visitaron 18 poblados, convocaron a la gente en las capillas y escuelas, y les fueron a visitar en sus casas. Febrero es un mes de vacación escolar, lo que supuso una dificultad a la hora de convocar a los niños.

La campaña médica también fue un éxito. En esta giras las doctoras atendieron a más de 1000 personas.

 

Obispo del Vicariato de Requena

El obispo anterior, muy enfermo, presentó al Papa la renuncia y marchó de allí en marzo. Le fue aceptada la renuncia y Mons. Juan Oliver tomó a su cargo el Vicariato Apostólico de Requena el 1 de julio.

Y ha seguido trabajando como antes. Entre las cosas que me ha contado fue que los organismos públicos de Requena se reunen en lo que se llama Mesa de Concertación de la Lucha contra la Pobreza. Le convocaron también como autoridad a esas reuniones y le nombraron Secretario provincial. Eso le ha permitido conocer a las autoridades civiles del territorio que ocupa su Vicariato y también para darse a conocer y manifestarles las líneas maestras de su actuación.

Impresiones

Le ha impresionado la extrema pobreza de la gente de la selva. De su trabajo sólo consigue la comida (pesca, caza, cultivo de algún campo), pero no puede vender y por tanto no consigue dinero, a menos que trabaje para la municipalidad o sean maestros, médicos y poco más. Eso significa que no pueden comprarse nada, ni una aspirina.

La gente lo espera todo del misionero que viene a ayudarle. Por eso es muy difícil que puedan trabajar los sacerdotes y catequistas nativos que no tienen detrás una comunidad que ayude al misionero.

Si el misionero no les soluciona alguna necesidad se van tras algún propagantista protestante o de cualquier secta a fin de conseguir lo que necesita.

Por eso cree que es especialmente importante la actuación de la ONG Hesed Perú que trabaja para darles un respaldo económico y además, procura enviar a todos los misioneros de la zona los materiales de primera necesidad: ropa, calzado, medicinas, material escolar...

Otro punto de preocupación es la enseñanza. Debería estar muy cuidada en estas zonas deprimidas para que los más aptos y que trabajan, fueran capaces de salir de la situación de pobreza. El nivel académico que se logra en la Enseñanza Primaria y Secundaria es muy bajo, lo que dificulta el paso de esta gente de la selva a estudios superiores.

Bueno, pues intentas llegar hasta donde puedes y esperas que el Señor siga enviando trabajadores a su mies. El trabajo sigue siendo muy grande.