Carta del Hno Paco

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Les dábamos noticias de que el Hno Francisco Pérez había sido destinado a Contamana (Perú) para ayudar al Hno Faustino. Lo primero que se encontró fue la situación verdaderamente grave de ese hermano. Y ha tenido que marchar a Contamana él sólo y hacerse cargo de toda la labor de la misión. Desde allí escribe una carta a los frailes y a las hermanas clarisas de aquí y nos atrevemos a dársela a ustedes.

Muy queridos hermanos y hermanas Clarisas: PAZ Y BIEN.

El día 22 de septiembre llegué a Contamana después de permanecer un poco más de un mes en Lima arreglando toda mi documentación para ser residente en Perú y también estar al lado de nuestro hermano Faustino. El cual, después de dos meses de terapia y no tener solución, ya se encuentra en la enfermería del convento de los Descalzos de Lima esperando la hermana muerte. Está muy bien atendido con enfermeras permanentes. Su hermana Pili y las sobrinas viajaron ya para España el pasado día 15 de Octubre.

La primera parte de mi llegada al Perú ha estado marcada por la enfermedad de Faustino. Fueron momentos muy duros primeramente por la grave enfermedad de Faustino y luego porque mi venida al Vicariato de Requena estaba orientada a venir a Contamana a vivir con Faustino, nunca a estar solo y tener que afrontar lo complejo de esta realidad.

No puedo dejar de leer en todo ello la mano de la Providencia que guía, acompaña e ilumina nuestras pobres historias. Estoy muy bien y super feliz. Quiero ser realista. Esto es un mundo totalmente distinto. Todos los argumentos que nos dicen cuando estudiamos "el evangelio en otras culturas", resultan totalmente insuficientes. El evangelio se ha introducido, pero con diferencia se siguen prefiriendo los ritos y costumbres propios. Por otra parte las gentes al estar llena de necesidades se acercan llenas de intereses. Todo el mundo viene a pedirte algo. Me molesta que no me pregunten por Faustino ni se interesen tanto por su salud, cuando ha dado toda su juventud. Y con toda tranquilidad digan: "Así que usted es el nuevo padrecito, mire necesito..." Comprendo que cuando nunca se ha tenido nada y la pobreza es la única compañía es mucho más difícil ser solidarios.

Esto es otra realidad, otra forma de ver a la persona, ver el mundo, la historia. Me viene muy fuerte en estos días lo de Mc 1,15: "¡Cambiad de mentalidad!" Hay que cambiar y cambiar mucho. Bueno, este tema y el de la desconfianza están ahí. Los voy resolviendo como puedo y sin ser ingenuo voy haciendo camino. Todos tenemos límites que son mayores que nosotros mismos. Creo que lo malo es hacer de nuestro propio interés y de la desconfianza nuestra ley.

Paso a contaros algunas cosas del cada día. La fiesta de San Francisco, aunque ya hace un mes, resultó preciosa. Después del Tránsito hubo toda la noche velada. Danza típica al Santo, comidas y bebidas típicas: chicha, rosquillas, masato... La gente gozó viendo que sin problemas me inserté en sus tradiciones: en la danza, las comidas y bebidas típicas que durante la semana anterior venían preparando. La procesión fue en la tarde del día 4. En los lugares oficiales por donde pasaba el Santo se prepararon lindas alfombras de tierra, plantas y flores, haciendo alusión a la vida de San Francisco. Procesión muy larga con una pequeña enseñanza franciscana en cada lugar de parada.

Ya he tenido varias salidas por los distintos poblados de la parroquia. Todos muy significativos y llenos de vida. Muchos bautismos de adultos y lo típico de la fiesta patronal. Os narro la primera. El día 7 de octubre tuve la primera salida por el río. Un poblado cercano, una hora de viaje por el río y luego medía hora por jungla hasta llegar al poblado. La animadora de la comunidad (toda vestida de blanco), autoridades y catequistas nos recibieron gozosos. La capillita toda de madera con techito de palmera, el sonido de la campana ponían la nota lúdica festiva a un lugar de ensueño. Sólo el calor sofocante os hacía ver que aún estamos en la tierra. La Virgen del Rosario, la patrona, llena de flores, velas y plantas lucia esplendente. La multitud de niños y adultos que iban a ser bautizados estaban expectantes. La fiesta de la vida estaba a punto de empezar.

Después de la liturgia sacramental de la Palabra, Agua-Luz y Eucaristía tiene lugar la procesión con la Virgen. Recorremos el poblado con cantos de júbilo y aclamaciones. Y al finalizar viene otro tipo de derroche: abundancia de comida y bebida. Yo repito de zumo de caña (no me acuerdo como le llaman) y sopa de gallina.

Miramos al horizonte y descubrimos una tormenta cercana. Hay que ponerse en camino a toda prisa para que no nos pille a mitad de travesía. Pero fue inevitable. A mitad de viaje las olas eran tan altas que no podía menos que recordar el conocido pasaje bíblico. Me acompañaban en el viaje, a parte de los jóvenes expertos maquinistas, una hermanita franciscana y dos catequistas. El hábito blanco de la hermanita se convirtió en marrón tierra y nuestras vestiduras se hicieron pesadas y esponjosas. Era mi primer bautismo en el madre-padre río Ucayali.

Poco a poco me voy haciendo a la realidad. En el campo pastoral y de evangelización es campo es muy amplio. Imposible con todo. A mediados de noviembre quiero empezar un tiempo fuerte de evangelización en todos los barrios que concluirá con la celebración de la Navidad. A parte de la Sede parroquial hay tres capillas, multitud de barrios y poblados a lo largo del río Ucayali. Las sectas evangélicas lo han inundado todo. Se prefiere una religiosidad sensitiva y de ritos. Así que en este campo tenemos una tarea impresionante. La evangelización será una de mis prioridades en todos los ámbitos. Como todo no lo puedo llevar y no tengo el carisma multifuncional de Faustino, algunos aspectos de la misión se van a ver muy afectados.

Me voy haciendo bastante bien a las comidas de aquí. Cada mañana voy al mercado antes de las seis de la mañana. Me compro fruta fresca para el desayuno y lo que la cocinera del comedor de los niños me encarga. La comida del mediodía me la suelen traer las hermanas franciscanas. Como no me gusta comer solo siempre algún joven me acompaña en las distintas comidas. Cosa que agradecen porque se carece de casi todo y a mí no me falta de nada. En general la gente no entiende que vivamos, comamos y estemos solos. Todos me quieren hacer compañía. Bueno, yo no me siento solo. Ni tengo tiempo para esa soledad querida. ¡Ya me gustaría tener algún ratito más largo para la soledad y el silencio! Los iré buscando. También tengo un gato común. Una linda mascota a la que he llamado "Valentín" (Sería muy largo contaros porqué este nombre).

Con mucha frecuencia tengo la visita de los hermanos americanos de Tierra Blanca. También días pasados vino Palací de la Misión de Orellana. Vino acompañado de un grupo de jóvenes. Charlamos de lo lindo. Los jóvenes pasaron la noche de fiesta, celebrando los 109 años de la Fundación de Contamana.

Para el 17 de noviembre tiene anunciada visita nuestro hermano Obispo Juan. Pasará aquí unos días y el día 20 tendremos las Confirmaciones. Es una alegría muy grande su venida. Lo espero gozosamente. ¡ya podréis imaginar!

Lo que más me llama la atención: Por aquí Nno hay cientos de niños. Hay miles y miles de niños y de jóvenes. ¡Cuánta vida!

Me despido. También espero alguna línea de ustedes. Un fuerte y fraternal abrazo de Paco desde la Misión Franciscana de Contamana en el Perú.

Fr. Francisco Pérez Hermoso
Misión Franciscana
Malecón Vargas Guerra
CONTAMANA. Vía Pucallpa
PERÚ
Tel. 00 51 65 551073
pacop[arroba]planalfa.es