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Octubre 2009

Ágora, un panfleto fallido, dice César Vidal.
Elecciones morales, en un artículo de Juan Manuel de Prada.
Las confesiones de un sacerdote gitano, Juan Muñoz Cortés.
El coste de la no familia.
La nueva película de Amenábar.


31-oct-09. Ágora, un panfleto fallido, dice César Vidal.

César Vidal, en un blog que tiene en Libertad Digital comienza por admitir que la película es un panfleto, que no respeta la verdad histórica ni le importa. Señala que, a lo largo de la historia del cine se han producido panfletos (libelos difamatorios, obras de carácter agresivos, según el diccionario de la RAE) que han sido verdaderas obras de arte:

Cervantes deseaba escribir un panfleto contra las novelas de caballerías y le salió el Quijote. Eisenstein dirigió un panfleto sobre la revolución bolchevique – Oktyabr – y logró convencer a todos de una toma del Palacio de invierno que nunca tuvo lugar. Leni Riefenstahl realizó El triunfo de la voluntad y, a pesar de ser un panfleto nacional-socialista, alcanzó cimas cinematográficas que están por superar.

Y luego va señalando los diversos fallos que observa en película.

Yo les recomendaría que fueran leyendo algunos de los comentarios que se le han hecho a este post de César Vidal. Los hay de todos los colores. Me fijo especialmente en los que aportan luz sobre la historia del momento. Ya sé que en internet hoy en día hay muchas opiniones sin firmar, de personas que no tienen ninguna autoriad; que es difícil separar la paja del trigo. No obstante les invito a darse un paseo por esos comentarios.

Yo me alegro de que para hacer un comentario tan negativo de la fe en general y de la católica en particular tengan que remontarse a esas épocas. Para criticar su ideología y tacharla de asesina y anti cultural no nos tendríamos que remontar a épocas tan remotas. El último siglo nos daría cien millones de razones para una película tan negativa de su apego a la verdad, la cultura y el respeto de la vida de los demás.

Ya sé, me dirán que no es cristiano. Y tienen razón.

26 oct 09. Elecciones morales

Juan Manuel de Prada comparaba el 17 de oct en la tercera de ABC (Nadadores a contracorriente) a los que callan frente al tema del aborto a los alemanes que pretendían no enterarse de los crímenes del régimen nazi.

Algunos se molestaron del comentario y hablaban de las dificultades de ese momento para los pobres ciudadanos de a pie. El mismo autor, en otro artículo de ABC del 26 de oct (Elecciones morales) responde que él probablemente se hubiera comportado también de modo tan cobarde por puro instinto de supervivencia. Aunque le hubiera ocurrido lo que Martín Niemöller cuenta en su célebre poema:

Cuando vinieron a llevarse a los comunistas
guardé silencio
porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio
porque yo no era socialdemócrata.

Cuando buscaron a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Pronto el aborto será encumbrado a categoría de "derecho", y quienes nos obstinamos en calificarlo de crimen seremos juzgados peligrosos delincuentes. Pido a Dios que entonces mi elección siga siendo la misma y que me mantenga en defensa de quienes no puden protestar.

11-oct-09. Las confesiones de un sacerdote gitano, Juan Muñoz Cortés.

En este año sacerdotal diferentes sacerdotes son invitados por la agencia Zenit a explicar el camino que Dios ha hecho con ellos para llamarlos al sacerdocio.

Tras superar discriminaciones y un cáncer, afirma ser “el más feliz”. Ni los cachetes de su padre, ni las burlas de sus amigos, ni la discriminación por parte de algunos compañeros en el seminario ni un grave cáncer han podido apartar a este joven gitano de su anhelada vocación sacerdotal.

Nacido hace 35 años en el barrio marginal de La Mina, en Barcelona, Juan Muñoz Cortés sintió desde los doce años la vocación al sacerdocio, una llamada en la que han intervenido personas concretas que ocupan un lugar preferente en su corazón, pero también fuertes experiencias espirituales.

Les animo a leer en Zenit la entrevista que no tiene desperdicio.

9 oct 09. El coste de la no familia.

«El matrimonio es el mejor antídoto contra la violencia». Así resumía ayer un responsable del Instituto de Política Familiar un estudio que, una vez más, desmonta los prejuicios que asocian la violencia machista con lo que algunos insisten en llamar “familia tradicional”. Todo lo contrario. La violencia contra la mujer se concentra comparativamente, de forma abrumadora, en otras formas de convivencia, donde la pareja evita comprometerse en matrimonio.

Resultados similares han producido todas las investigaciones realizadas en países donde se han extendido las llamadas «parejas de hecho», investigaciones que además apuntan a la mucha mayor inestabilidad de estas uniones. Las mujeres y los niños son las principales víctimas de las rupturas. Por eso, una política seria de protección a la infancia y de los derechos de la mujer pasa por un apoyo decidido a la estabilidad del matrimonio.

Pero los responsables políticos, a menudo, actúan según prejuicios ideológicos. El coste de la no familia es muy alto para las políticas sociales, para el sistema educativo y para el sistema de dependencia. Por eso una política que apueste por la subsidiriedad, como reclama la encíclica Caritas in Veritate, debería reconocer económicamente el valor de la familia en nuestra sociedad.

Línea editorial cadena Cope

Francisco resiste la tentación
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7 oct 09. La nueva película de Amenábar

Hipatia, una filósofa pagana asesinada en Alejandría a comienzos del siglo V, es el personaje protagonista de la nueva película de Alejandro Amenábar, titulada Ágora. Dice el Director que esta película es un alegato contra la intolerancia y un canto a la razón. Sin embargo, una vez visto el film, la conclusión es otra. Amenábar recurre al enfrentamiento entre la cosmovisión cristiana y la pagana, en un contexto histórico muy alejado de nuestras coordenadas, para emitir una sentencia histórica: si el paganismo fue luz, el cristianismo no ha sido otra cosa que oscuridad.

Hipatia aparece en la película como la víctima de un cristianismo desalmado y cruel que prefiere la espada a la inteligencia, y la fuerza a la mansedumbre. En realidad, la tesis que Amenábar ha buscado plasmar en su película no es otra que la que sostiene que así como la razón ilumina el conocimiento, la religión lo oscurece.

La historia desmiente a Amenábar, aunque ni a él ni a quienes harán del estreno de su película un acto de afirmación ideológica les importe lo más mínimo la verdad de los hechos. El cristianismo es por naturaleza amigo de la razón, como lo demuestra su intenso diálogo con la filosofía griega. Es al mismo tiempo caridad, amor que nace de del amor incondicional de Dios manifestado en su Encarnación. La película de Amenábar, encumbrada por cinco ministros de un gobierno que ha demostrado a las claras su hostilidad hacia la tradición cristiana, no expresa un interrogante existencial. Es un acto más en el combate sectario contra el cristianismo como raíz de nuestra cultura y como experiencia presente, protagonista del debate público.

Línea editorial cadena Cope

El conejo de Amenabar

Una de las cosas buenas que tiene entrevistar a personas que son faro y guía de nuestra sociedad es lo que se aprende con sus respuestas, y cómo graves cuestiones e interrogantes que han preocupado y aún preocupan a gran parte de la humanidad son zanjados de manera luminosa por el genio de turno con un simple y brillante razonamiento.

Algo de esto sucedía respecto al tema de la existencia de Dios, al leer la entrevista a Alejandro Amenábar que publicaba el XL Semanal del pasado 6 de septiembre. Amenábar, que se declaraba ateo en la misma entrevista, nos contaba cómo el mayor conflicto con la religión le surgió de niño cuando se le murió un conejo que adoraba, y al preguntarle a un cura si los conejos iban al Cielo, el cura le contestó muy enfadado que los conejos no iban a ningún sitio.«Ahí vi algo que no me gustaba y empezó mi crisis», apostilla Amenábar.

¡Cuánto tiempo y desgaste de neuronas se habrían ahorrado los filósofos, los físicos, los matemáticos, los científicos, los teólogos y, en general, todos los grandes pensadores a lo largo de la humanidad, si hubieran tenido en sus infancias conejos tan adorados como el que se le murió a Amenábar!

Miguel Ángel Loma, AES nº 45