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Septiembre 2009

Un paso atrás en la historia. El derecho a la vida del no nacido supuso un gran avance.
Orientadores y mediadores familiares son cada vez más requeridos.


29 sep 09. Un paso atrás en la historia. El derecho a la vida del no nacido supuso un gran avance

En las alcantarillas de la antigua Roma era frecuente que se produjeran atascos ocasionados por los cuerpos de miles de fetos y bebés recién nacidos que eran desechados por sus padres o madres como simple basura.

Y es que en la sociedad antigua, en Grecia y en Roma, el aborto y el infanticidio estaban generalmente permitidos y eran socialmente aceptados, ya que el padre tenía absoluta autoridad sobre sus hijos.

También los ancianos, los enfermos incurables o los cansados de vivir podían suicidarse, solicitar ser eliminados de modo más o menos "honorable", o bien eran sometidos a prácticas y ritos eugenésicos. El aprecio por toda vida humana, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, fue un verdadero progreso introducido por el cristianismo.

Los primeros documentos históricos referentes a los seguidores de Jesús ya recogen esta novedad para un mundo en el que la vida de los niños no valía nada y podían ser violados o esclavizados sin ninguna repercusión legal. Por ejemplo, la Didajé (siglo I), señalaba: “no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir”.

También la carta a Diogneto (siglo II) distinguía a los cristianos porque: “Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos”. La reciente aprobación por el Consejo de Ministros de la Ley del Aborto se presenta como fruto del progreso. Pero, conociendo la historia, vemos que, en realidad, se trata de un retroceso que hay que poner en la cuenta de ese terrible lado oscuro de nuestro modo de vida de hoy, al que Juan Pablo II llamó la "cultura de la muerte".

Los primeros frailes programan su nueva vida
[Imagen de mayor tamaņo]

3 sep 09. Orientadores y mediadores familiares son cada vez más requeridos.

Así titula el semanario Alfa y Omega (de la diócesis de Madrid) un interesante artículo sobre las crisis matrimoniales que pueden convertirse, si se superan bien, en una importante oportunidad de mejora. Habla de las estadísticas que manejan: hasta el 80% de los problemas conyugales y familiares pueden resolverse, gracias a la intervención de orientadores y mediadores.

Añade que la Iglesia lleva ya tres décadas promoviendo los Centros de Orientación Familiar.

Si leemos el artículo con detención vemos la diferencia entre lo que ofrece la Iglesia y lo que ofrecen los diversos gobiernos nacional y regionales, todos empeñados en provocar la rotura del matrimonio: si vuestro amor se ha terminado; si no te respeta, si te ha sido infiel... toda clase de problemas tiene una solución: el divorcio.

Por eso es una buena noticia oír que alguien te ofrece algo distinto: acude a una persona que os escuche y que diga, desde fuera, cuál cree que sería la mejor solución: lo que tendría que cambiar él y lo que tendría que cambiar ella. Ver si se puede reemprender el matrimonio con nueva ilusión, como el primer día.

¿Por qué estar regular, pudiendo estar bien?

La autora de este artículo es una joven esposa, una de tantas personas que nunca se imaginó que acabaría acudiendo a un Centro de Orientación Familiar, pero que, llegado el momento, decidió luchar, junto a su marido, por su matrimonio, fundado sobre cimientos sólidos, para aprender a conocerse mejor y superar los conflictos que les impedían ser plenamente felices.

Todo muy interesante. Muy sencillo de entender y difícil de poner en práctica. Porque en mi casa es donde se ha hecho siempre lo correcto, lo que conviene. Habla mal de la resignación. Sobre todo si se le califica de "cristiana" (la resignación todos saben que no una virtud cristiana). El resignado no entra en la voluntad de Dios. Sólo la aguanta. Me resigno esta enfermedad, a esta muerte... significa que, si pudiera, me curaría; resucitaría a mi ser querido. No veo la voluntad de Dios en los acontecimientos. Pero no puedo evitarllos. Bueno, pues no te resignes.

Familia y vida

Un abogado que debía gestionar un divorcio y que lleva a un marido "a mirar a mi mujer con ojos nuevos y a recuperar la verdad del amor y el bien de la familia".

El psiquiatra Aquilino Polaino dice que acuden matrimonios que piden el divorcio porque quieren rehacer sus vidas. Pero no se dan cuenta de que deshacen la de sus hijos. Los niños sufren más con el divorcio de sus padres que con la muerte de uno de ellos.

Paul Pearson dice que hay que cambiar el lema "Si su matrimonio se ha roto, busque una nueva pareja" por ete otro: "Si su matrimonio se ha roto, arréglelo".

Y Benedicto XVI dice que sin encontrarse de veras con Jesucristo y seguirlo "el amor se convierte en un envoltorio vacío"