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Enero 2009
Tres películas sobre lugares franciscanos.
Nuevo Obispo Franciscano en Brasil.
Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia.
El XII Consejo Internacional Formación y Estudios.
Bus ateo.
Tres películas sobre lugares franciscanos
Con ocasión del Octavo centenario de la Orden, un equipo de TVE (Española), coordinada y animada por Fr. Emérito Merino, se trasladó a Italia para grabar tres películas sobre Lugares Franciscanos.
Una en Greccio para recordar el Nacimiento franciscano y otras dos teniendo como cornisa Asís, La Verna y concluyendo con una entrevista del Ministro general en la Curia.
Los programas tendrán una duración de 30 minutos. El de Greccio fue trasmitido por el segundo canal de TVE a las 10 del domingo 21 de diciembre y los otros dos serán transmitidos el 1° y el 8 de febrero respectivamente.
El 15 de febrero también será trasmitida la Santa Misa de la Basílica de S. Francisco el Grande en Madrid que será presidida por el Ministro general.
Nuevo Obispo Franciscano en Brasil
28 ene 09.-
El Papa ha nominado Obispo Prelado de Óbidos (Brasil) a Fr. Bernardo Johannes Bahlmann, OFM, de la Provincia de la Inmaculada Concepción en Brasil.
Fr. Bernardo Johannes nació el 10 de diciembre de 1960 en Visbek (Alemania). En la Universidad de Wildeshausen estudió Economía, Agronomía y Zootecnia. Llegó a Brasil a la edad de 22 años, entró en el Noviciado de Rodeio el 10 de enero de 1986, emitió su profesión temporal el 10 de enero de 1987 y la solemne el 4 de octubre de 1991.
Estudió filosofía en el Instituto San Buenaventura en Campo Largo y teología en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis. Fue ordenado sacerdote el 2 de julio de 1997 en Visbek.
Ha prestado los siguientes servicios: Vicario parroquial, Presidente del “Centro Educativo Tierra Santa” de Petrópolis (1998-2007), miembro del Consejo presbiteral de la Diócesis de Petrópolis, varias veces Guardián de Fraternidades OFM, Visitador general de la Custodia franciscana de San Benito en el Amazonas, Responsable del “Proyecto Albergue San Francisco” y del “Centro Franciscano de Reinserción Social” de San Pablo, Coordinador provincial de la “Campaña para la eliminación de la lepra”.
Óbidos es una ciudad histórica situada en la margen izquierda del Río Amazonas en el interior del estado de Pará, a unos 1100 km de Belém (por vía fluvial). Frente a la ciudad las márgenes del río se tornan más estrechas, por lo que el río se hace más profundo. Es lo que se llama la garganta del Amazonas.
Gracias a esa formación geográfica, en el lugar se construyeron dos fortalezas en el siglo XVII para proteger el interior de la amazonía de los invasores, aunque, según los historiadores, jamás se disparó un solo tiro por la boca de los cañones y jamás se ha tenido que rechazar a ningún invasor. Posee un puerto fluvial que permite atracar a grandes barcos, por donde se factura la producción de la región.

Vista de Óbidos con el Amazonas al fondo
Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia
8 ene 09.- El papa Benedicto XVI ha nombrado al hasta ahora arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, de 63 años, nuevo arzobispo de Valencia, en sustitución del cardenal Agustín García-Gasco.
Igualmente, el cardenal ha sido designado por el Papa administrador apostólico de la archidiócesis de Valencia, hasta la toma de posesión de monseñor Osoro, que, de acuerdo con la Santa Sede y la Nunciatura Apostólica en España, tendrá lugar, previsiblemente, el próximo 18 de abril.
El ya arzobispo emérito de Valencia presentó el 12 de febrero de 2006 su renuncia al Papa al cumplir entonces los 75 años de edad, de acuerdo con lo establecido en el canon 401 párrafo 1 del Código de Derecho Canónico.
Monseñor Carlos Osoro
Monseñor Osoro nace el 16 de mayo de 1945 en Castañeda (Cantabria). Tras cursar estudios de magisterio, pedagogía, matemáticas y obtener también el título de instructor elemental de Educación Física, finaliza la carrera de magisterio y ejerce la docencia en Santander en el Colegio La Salle.
Ingresa en el Seminario para Vocaciones tardías "Colegio Mayor El Salvador" en Salamanca y, tras realizar los estudios eclesiásticos, es ordenado sacerdote en Santander el 29 de julio de 1973.
Su primer destino fue la parroquia de la Asunción de Torrelavega (Cantabria), formando parte del equipo sacerdotal, y trabajando preferentemente en el campo de la pastoral juvenil. Es profesor de Instituto, director de la "Casa de los muchachos".
Fue profesor de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado "Sagrados Corazones", dependiente de la Iglesia y adscrita a la Universidad de Cantabria.
En 1975 es nombrado Secretario General de Pastoral de la Diócesis, Delegado de Apostolado Seglar, Delegado Episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y Vicario General de Pastoral.
En 1976 se unifican la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y es nombrado vicario general de la diócesis de Santander, cargo en el que permanece hasta 1994.
En 1996 es nombrado Director del centro Asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "San Agustín", dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.
El papa Juan Pablo II le nombra obispo de Orense el 22 de febrero de 1997 y arzobispo de Oviedo el 7 de enero de 2002.
El XII Consejo Internacional Formación y Estudios
El Consejo Internacional para la Formación y los Estudios se reunió en Murcia (España) del 24 de noviembre al 3 de diciembre de 2008, siendo hospedados por la Provincia Franciscana de Cartagena y el Instituto Teológico de Murcia, incorporado a la Universidad Pontificia de San Antonio de Roma. El tema que ocupó a los 14 Delegados de las Conferencias y a algunos Directores de Centros de Estudio OFM invitados para esa ocasión, ha sido la integración entre formación inicial y estudios.
De la relación de los Delegados y de la escucha de algunos expertos, se ahondó en la dificultad con la que la sociedad actual trasmite el saber a las jóvenes generaciones, y la necesidad de una nueva síntesis entre oración, estudio y praxis para nuestra vida franciscana. También fue profundizada la importancia de transmitir de manera viva y actual la tradición intelectual franciscana, así como lograr establecer en todas las Entidades de la Orden la formación franciscana común para todos los hermanos (sea de opción laical que clerical) después del Noviciado.
El Consejo se desarrolló en un clima fraterno y de sentido compromiso por parte de los presentes a favor de una dimensión cada vez más urgente por anunciar el Evangelio en el mundo, que sea capaz de encontrar a los hombres y las mujeres de las diversas culturas y religiones.
Los religiosos que han terminado el noviciado este verano ya han comenzado a estudiar en Murcia.
Bus ateo. ¡Disfrute de la vida como un señor ateo!
ABC
Juan Manuel de Prada
12/01/09
Los señores ateos quieren empapelar los autobuses con anuncios incitadores al disfrute de la vida. En esto los señores ateos se parecen a esos promotores del deporte que, mientras leemos las Geórgicas de Virgilio a la sombra de una encina, nos exhortan a hacer gimnasia, asegurándonos que así podremos gozar de la vida; pero cuando acudimos al gimnasio, sólo vemos a pobre gente sudando la gota gorda y pasando las de Caín. Ocurre que estos señores ateos, como los promotores del deporte, sufren como cerdos en la matanza; y, puesto que no hallan consuelo en su sufrimiento, quieren consolarse captando neófitos para sus padecimientos. Pues ya se sabe que nada consuela tanto el enfermo como conseguir que su enfermedad se contagie a otros; pero se trata de un consuelo cetrino y miserable.

Dios, según el estrafalario sentido de la realidad de estos señores ateos, es un ser tiránico que abruma y aflige a los hombres. Pero, si leemos las Escrituras, descubrimos que Dios no hace otra cosa sino invitarnos a un banquete eterno; y, cuando por fin se decide a acompañar a los hombres en su andadura terrenal, ¿qué es lo primero y lo último que hace? Pues lo primero que hace, nada más iniciar su vida pública, es transformar el agua en vino, para que los convidados de una boda puedan cantar y bailar alegremente; y lo último que hace es proponer a sus amigos que, cada vez que quieran rememorarlo, prueben el fruto de la vid. ¡Extraño modo de abrumar y afligir a los hombres!
A simple vista, la vida del creyente parece una muralla erizada de arduas privaciones; pero, salvada esa muralla, encontramos las danzas de los niños y el vino de los hombres. La vida del señor ateo, por el contrario, parece a simple vista encantadora y risueña; pero adentro se retuercen las serpientes de la desesperación. ¿Y qué es la desesperación? «Desesperación -decía Leonardo Castellani- es el sentimiento profundo de que todo esto no vale nada y el vivir no paga el gasto y es un definitivo engaño; y este sentimiento es fatalmente consecuente con la convicción de que no hay otra vida». La desesperación suele disfrazarse de alegría vocinglera; pero esta poseída de una sorda sed de destrucción y nihilismo. Estos señores ateos afirman, sin embargo, que la suya es la religión del disfrute y la alegría; a la vez que tratan de convencernos de que el cristianismo es la religión del dolor. Lo cierto es que todo ser humano alberga dentro de sí una proporción de dolor y otra de algería; lo que distingue al ateo del creyente es la distribución de esos dos componentes. El ateo hace depender esa alegría de los pequeños goces superficiales de la vida -el «comamos y bebamos, que mañana moriremos» de Menandro-, pero niega la alegría última de las cosas, porque está enfermo de una desesperación incurable. Al creyente, en cambio, no le están negados los goces superficiales de la vida; pero es capaz de sacrificarlos, o de tomárselos a broma, porque su gozo secreto está puesto en una alegría más fundamental. ¿Quién es más hombre? ¿Quien reserva su alegría para lo fundamental y sus penas para lo superficial o quien hace lo contrario? La alegría del ateo está constreñida al disfrute de unos pocos placeres mundanos y su dolor se expande por la inconcebible eternidad; puede agitar sus miembros en un éxtasis de abracadabra, y hasta entregarse al baile de San Vito, mas no por ello su cabeza dejará de estar hundida en un abismo desalentador, sin esperanzas ni anhelos. El dolor del creyente está, por el contrario, constreñido a unas pocas cosas fútiles, pero su alegría es ancha y venturosa, como una tarde pasada a la sombra de una encina leyendo las Geórgicas de Virgilio.
Decía Chesterton que la alegría, que es la pequeña publicidad del pagano, es el gigantesco secreto del cristiano. Por eso los señores ateos quieren pregonar su alegría pequeñita en los autobuses; porque saben que sus disfrutes no duran más que lo que tarda un autobús en cubrir su itinerario. Lo que viene después -también lo saben- es la desesperación; y como la desesperación engendra desconsuelo, quieren consolarse contagiándosela a los demás. Vanos pataleos de chiquilines emberrinchados.
