Agosto 2007



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El obispo de Tarazona opina sobre la asignatura «Educación para la Ciudadanía».
Una experta advierte del fracaso anticipado de nuevo modelo escolar español.


El obispo de Tarazona opina sobre la asignatura «Educación para la Ciudadanía» introducido en el programa escolar por el gobierno español.

1 ags 07.- De un artículo publicado por monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona:

¿Qué va a pasar con esta nueva asignatura? ¿Tenemos que oponernos a ella? ¿Es mejor acomodarse a la situación y darla lo mejor que podamos? ¿Será una guerra inútil, que es mejor no meterse en ella? ¿Es problema sólo de los centros públicos, y no de los centros de la Iglesia? ¿Los libros de texto que van apareciendo hacen aceptable la asignatura?

Estos y muchos interrogantes más se suscitan en los medios de comunicación en torno a la nueva “Educación para la Ciudadanía” (EpC). Ahora me piden que os diga una palabra a través de este boletín del Colegio Diocesano “Sagrada Familia” de Tarazona. Ya me he pronunciado sobre el tema en la hoja diocesana “Iglesia en Tarazona” (3.06.2007), y podríamos seguir hablando más y más.

Desinformación

En primer lugar, constato que hay una gran desinformación en torno al tema. Muchos padres están confusos y no saben de qué va. Por tanto, recomiendo a los padres que se informen bien del asunto, porque se juegan aquí la formación de sus hijos. La asignatura EpC se ha convertido en la punta de un iceberg, que esconde mucho fondo. El fondo es una concepción laicista de la vida, en donde la religión y Dios son un estorbo, y hay que eliminarlos.

La Iglesia dice y repite continuamente que son los padres los primeros responsables de la educación de sus hijos, y que nadie puede pretender esa educación en contra del parecer de los padres, y menos aún, una educación en contra de los padres mismos. Por ejemplo, la religión no es obligatoria para nadie; la elige el que quiere. Sin embargo, EpC será obligatoria para todos. Y EpC pretende transmitir una valoración del mundo y del hombre sin Dios, será obligatorio pensar como piensa el gobierno y el Parlamento de turno, y hay que tragarse la ideología de género, lo quieras o no.

Educar para la ciudadanía es algo que todos deseamos, y por tanto, podría haber una asignatura con este objetivo, como la hay en varios países europeos. Por qué en España ha suscitado tanta polémica. Porque en los demás países europeos sólo pretende una educación cívica, deseable por todos. Y en España se pretende un adoctrinamiento moral, según la ética del gobierno de turno, que en este momento es radicalmente laicista, queriendo imponer a todos esta visión. Si la fe no se impone, sino que se propone, pedimos que una visión laicista y atea de la vida no se imponga a nadie, y menos en las aulas.

¿Qué podemos hacer?

No podemos permanecer pasivos. Los padres deben moverse y conocer de qué se trata. La Conferencia Episcopal Española ha hecho pública su postura en tres ocasiones durante el último año. Y señala que se trata de un atropello a la libertad, que la asignatura debe desaparecer, o al menos dejarla optativa.

¿Y si no desaparece, sino que sigue siendo obligatoria?

Entonces, los obispos señalan que los padres pueden recurrir a todos los medios que una convivencia democrática concede, como son la objeción de conciencia, la huelga, el recurso a los tribunales, etc. Los obispos abogan por la libertad, y el gobierno en este tema está por la obligación.

Que los padres se informen, y ellos decidan lo que quieren hacer. El Colegio “Sagrada Familia”, fiel a su ideario católico, apoyará a los padres en la decisión que éstos tomen, y procurará por todos los medios mantener su ideario católico. Si el Colegio no pudiera mantener su ideario católico (cosa que esperamos no suceda nunca en una situación de libertad religiosa), tendría que cerrar su actividad, porque este Colegio como tantos de la Iglesia se ha fundado para transmitir una visión cristiana de la vida a quienes libremente quieran acudir a nuestras aulas.

Francisco sorprendido en un éxtasis
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Una experta advierte del fracaso anticipado de nuevo modelo escolar español

1 ags 07. En declaraciones al semanario Alba, Inger Enkvist, asesora del ministerio de Educación de Suecia, consideró "cínico" que España copie un modelo psicopedagógico que ha demostrado ya su fracaso. La ausencia del esfuerzo, el déficit de autoridad y la precariedad de los contenidos saldrá muy cara. El contribuyente pagará y los únicos ganadores serán "los psicopedagogos enchufados al presupuesto".

Enkvist lleva décadas estudiando el proceso de decadencia de la escuela pública europea y considera que el deterioro de la educación es causa del "constructivismo", que es un "proceso asumido por la mayoría de los modelos educativos europeos. Se basa en que sólo es verdad aquello que construimos por nosotros mismos, destruyendo de esta manera la tradición y el conocimiento acumulado por generaciones anteriores. El constructivismo enseña que el niño debe de conocer la verdad por sí mismo".

Para la experta, "siempre hace falta que el maestro conduzca al alumno hacia la verdad. Los constructivistas se preocupan mucho del procedimiento de la enseñanza, pero muy poco de los contenidos".

Según Enkvist, "una educación en la que no se prima el esfuerzo sino sólo que los niños estén contentos y se dediquen a jugar y a trabajar en equipo a decir lo que les parece, ha demostrado ya su fracaso. Y eso afianza el poder de los psicopedagogos que han diseñado este sistema educativo y que mantienen una red de intereses creados tejida alrededor de la administración educativa y financiada con dinero público".

"Ese constructivismo genera adolescentes adultos que lo quieren todo para ya. Sí, es una especie de generación del 68 permanente. Pero claro, en la vida casi nada es inmediato, la mayoría de los frutos se producen después de un tiempo de esfuerzo y eso inhabilita de alguna forma para la vida porque se confunde el deseo con la realidad. Ellos terminan creyendo que si quieren que algo sea cierto, la realidad se terminará moldeando a sus deseos", agrega.

Para la experta, "el problema no es de recursos, sino del mismo sistema. Y quizás el sistema funcionaria mejor con menores recursos. En países de Asia, que trabajan con libros mal editados, 50 niños en clase y profesores no bien pagados, están obteniendo unos resultados magníficos".

En este sentido, también repara en el modelo británico porque "decidieron dar un giro y regresar del constructivismo a los contenidos. Y aquella reforma de Thatcher fue continuada e incluso mejorada por Blair, convirtiéndolo en política de Estado no sometida a los vaivenes políticos".

En el caso español, advierte que "una sociedad que no se interesa por el conocimiento, no acepta el esfuerzo, no toma en cuenta la realidad, y sus límites no molestan, sino que es feliz en su estado" por eso, le parece "muy cínico que España adopte estas propuestas cuando la experiencia de casi todos los países europeos es que ha fracasado".

Hablando sobre la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), en la que según Alba, "el gobierno pretende formar en ideología", Enkvist sostiene que "formar en sistema político, en lo que son los impuestos, la Constitución, las instituciones, es muy bueno para los ciudadanos. Pero evaluar las actitudes de los alumnos sobre lo que les impone esta asignatura, me parece tremendo. ¿Y si alguien no está de acuerdo? Le obligará a ser rebelde o a ser hipócrita".