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22.
Dice Jesús:
Nací desnudo para que tú sepas desnudarte de ti mismo.
Nací pobre para que tú puedas considerarme la única
riqueza.
Nací en un establo para que aprendas a santificar todo ambiente.
Nací débil para que tú nunca me temas.
Nací por amor para que tú nunca dudes de mi amor.
Nací de noche para que tú creas que pueda iluminar cualquier
realidad.
Nací persona para que nunca te avergüences de ser ti mismo.
Nací hombre para que tú puedas ser casi "Dios".
Nací perseguido para que sepas aceptar las dificultades.
Nací en la simplicidad para que dejes de ser complicado.
Nací en tu vida, dice Jesús,
para llevar a todos a la casa del Padre (Lambert Noben).
21.
«Dirígeme en las tinieblas: ¡que Tú seas mi
guía! La noche es obscura y yo estoy lejos de mi casa. ¡Te
ruego que me dirijas! Vigila sobre mi camino. Yo no te pido que veas la
escena lejana, un solo paso hacia delante me basta. Uno a la vez. Yo no
fue siempre así, ni siempre rogaba que tú me dirigieses.
Quería eligir yo mismo el camino que tenía que recorrer.
Amaba el sol resplandeciente y el orgullo me dirigía. Pero, ahora,
te ruego que tú me dirijas. ¡No recuerdes mis días
pasados! Estoy seguro, Amor, que me dirigirás por montes y pantanos,
rocas y torrentes, hasta que el dia despunte. A la mañana, se asomarán
las caras de los Ángeles largo tiempo queridos pero que ya no veo»
(Card. John Henry Newman).
20.
Jesús nos espera
Dios nos concede este nuevo día. Él abre nuestros ojos.
En ellos y para ellos se despierta la creación. Jesús nos
espera en cada amanecer y nos da cada día una nueva oportunidad
para seguirle.
Salmo de hoy
El Señor es mi luz y mi salvación, es la defensa de mi vida;
¿A quién voy a tener miedo? Señor, tú estas
en medio de nosotros. Así estamos siempre seguros. Durante este
día queremos tenerte presente, pues confiamos en tu bondad. Sabemos
de tu amor por nosotros; por eso te presentamos nuestro trabajo de esta
jornada, para que sea de tu agrado. A lo largo de este día, cuida
de todos nosotros, Señor. Somos hijos tuyos y sabemos que nos quieres.
Palabra de Dios (Ma. 11, 28-30) Jesús
dijo: “Venid a! mí todos los que estáis cansados y
oprimidos, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí,
que soy afable y humilde de corazón, y encontraréis descanso
para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”.
Oración
Hay personas que buscan la vida plena por caminos muy diversos. Jesús
nos espera y nos da la posibilidad de tener vida plena y ser semilla de
esta vida para los demás. Jesús nos espera. ¿Cómo
y cuando puedo encontrarme con Jesús?
Te pedimos por los que te buscan. Por los que se han cansado de buscarte.
Por los que dudan poder encontrarte. Por los que en su corazón
no tienen sitio para Dios. Por los que viven adorando a dioses falsos.
Por los que sólo buscan! su comodidad y te rechazan porque tu mensaje
les resulta molesto.
Te pedimos por los que ya no buscan nada. Por los que creen que ya lo
tienen todo. Por los que se sienten ellos mismos un dios. Por los que,
de entre nosotros, no ponemos mucho empeño en buscar a Dios. Por
los que, de entre nosotros, nos olvidamos con frecuencia de Dios y recurrimos
a Él sólo cuando nos interesa obtener algo.
19
El buen samaritano
Somos críticos con el sacerdote y el levita que en la conocida
cita evangélica pasaron de largo. Interiormente estamos convencidos
de que en aquella situación nosotros hubiéramos hecho lo
mismo que el buen samaritano... ¿Estamos seguros de ello? ¿Por
qué no ser sinceros y admitir que hemos pasado y pasamos muchas
veces de largo?
Palabra de Dios (Lc. 10, 30-37) ... Pero
llegó un samaritano, que iba de viaje, y, al verlo, se compadeció
de él; se acercó, le vendó las heridas, echando en
ellas aceite y vino; lo montó en su cabalgadura, lo llevó
a una posada y cuidó de él. Al día siguiente pagó
un dinero al posadero, diciendo: Cuida de el, y lo que gastes de más
yo te lo pagaré a la vuelta.
Oración
Señor, Dios y Pa! dre Nuestro, Tú no eres un Dios oculto
a nuestras vidas, sino que estás más cerca de nosotros que
dos corazones que se cruzan o dos vidas que se encuentran. En tu Hijo
Jesús te hemos conocido, y continuamos viviendo tu presencia en
el amor a nuestros hermanos, especialmente en los necesitados de ayuda.
Hoy, nosotros, como en otro tiempo le ocurrió a la samaritana,
sabemos que sólo puede encontrarse contigo quien tiene verdadera
"hambre y sed de ti", quien desde su propia necesidad
busca en tu vida y tus palabras el sentido de su vida, de su trabajo y
de sus días.
Lo tremendo de nuestro encuentro contigo es que estamos ya acostumbrados
a considerarnos creyentes, estamos acostumbrados a cruzarnos con infinidad
de hombres y, como fruto de nuestras costumbre, no te descubrimos en nuestro
camino.
Ésta es nuestra súplica esperanzada hoy: danos fe y sensibilidad
para comprender que tu vida y nuestra vida se encuentran en cada momento,
si nosotros queremos; y ayúdanos a comprender las exigencias que
nacen diariamente de nuestro encuentro contigo.
18.
María, atenta a la Palabra de Dios
Un sabio indio tenía un amigo que vivía en Roma.
El italiano y el indio paseaban junto por el centro de la ciudad. De repente,
el indio se paró y dijo:
-- Por casualidad, ¿oyes tú lo que yo estoy oyendo? El italiano
agudizó el oído. No oía nada más que el ruido
del tráfico y de la gente que pasaba.
-- Por aquí cerca hay un grillo que está cantando, dijo
el sabio indio.
-- Te equivocas. ¡Yo sólo oigo el tráfico de los coches
y el ruido de la ciudad!
Al poco rato señalaba a su amigo, entre las ramas, a un pequeño
bicho. ¿Ves como era un grillo?
-- Tienes razón. Vosotros los hindúes tenéis un oído
más fino que los europeos.
-- Te equivocas. Fíjate. Sacó una moneda del bolsillo, la
dejó caer sobre la acera... Enseguida le echaron el ojo cuatro
o cinco personas.
-- ¿Has visto?, replicó el sabio. El ruido de la moneda
al caer es más débil que el canto del grillo, y sin embargo,
¿te has dado cuenta cómo la han oído?
La anécdota puede servirnos para nuestro objetivo. La actitud
de escucha nace de nuestro interés personal. De las motivaciones
que vivimos. Somos limitados, necesitamos de los demás. Quizá
hoy comprendas mejor lo que es estar a la escucha de la Palabra de Dios.
Palabra de Dios (Lc. 8, 19-21) Fueron a
verlo su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograron llegar
hasta Él. Entonces le avisaron: "Tu madre y tus hermanos están
ahí fuera y quieren verte". Jesús l! es respondió:
"Mi madre y mis hermanos son los que! escucha n la Palabra de Dios
y la ponen por obra".
Oración
María: Eres la Virgen de la acogida; el Señor te encuentra
a la escucha, dispuesta; te dejas inundar por la fuerza del Espíritu
Santo y la Palabra de Dios viaja a nuestra historia; se hace niño
en tu seno maternal. Eres dichosa por tu fe, feliz en tu entrega, Dios
mantiene su promesa y cumple su palabra.
Te pedimos, Madre, que nos ayudes a crecer en la actitud de escucha del
mensaje de Dios. Que acojamos con alegría su palabra, y la llevemos
a la práctica. Amén.
17.
María, Virgen dolorosa.
María, joven nazarena, joven generosa, dispuesta a la aventura
que un enviado de Dios le anuncia. La joven María no calcula, no
piensa en su prestigio ni busca su interés. María es joven
porque es comprometida, porque ríe y porque ama. María es
Virgen, desde joven se consagra a Dios, con vocación de entrega
y servicio. La Virginidad de María no es negarse al amor, sino
dedicarse a Él. María es virgen por amor y para amar. María
Virgen, es un SÍ a Dios para quien nada hay imposible.
Palabra de Dios (Mt. 1, 20-25) A José,
su marido, se le apareció en sueños un ángel del
Señor que le dijo: José, hijo de David, no tengas reparo
en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella
viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú
le pondrás por nombre Jesús porque él salvará
a su pueblo de los pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese
lo que el Señor había dicho por el profeta: Mirad: La Virgen
concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre
Enmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Cuando José
se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel
del Señor y se llevó a casa a su mujer. Y, sin que hubiera
tenido relación con ella, dio a luz un hijo; y él le puso
por nombre Jesús.
Oración
Ave, María, Madre de Jesús, bendita entre las mujeres, bendito
tu Hijo, Jesús. Santa María, ruega por todos los jóvenes
que quieren y luchan por mantener un corazón y un espíritu
limpio. Ave, María, mujer a disposición de Dios, llena de
gracia, bend! ita entre las mujeres. Santa María, virgen Madre
de los! hombres, ruega por nosotros para que nuestra vida esté
siempre a disposición del amor. Ave, María, llena de gracia,
Dios está contigo, testigo de delicadeza, ternura y bondad. Santa
María, ruega por todos los que han ofrecido su vida y su amor a
tu Hijo, para que sean testigos de ese amor.
16.
María, sonrisa de Dios.
María, no dudamos que sentirías una alegría inmensa
al ver al Hijo en tus brazos. Gozarías acariciándolo, gozarías
con su mirada, gozarías con tu sonrisa... No te cansarías
de mirarlo. Es que eras una Madre. Dios era un niño y tu veías
sólo a un niño. Ahora no había penas, sólo
ternura, inocencia y felicidad.
Feliz Tú, María. Feliz, tú, porque has creído
lo imposible y saliste a hacer camino de creyente por los senderos de
Dios. Feliz, tú, Madre fiel, porque dejaste tu proyecto el día
que Dios te presentó sus planes. Feliz, tú, porque te fiaste
de la palabra y no pediste evidencias, ni trazaste los caminos a Dios.
Feliz, tú, Virgen fiel, porque hiciste del Señor tu único
tesoro. Feliz, tú, porque te dejaste empobrecer hasta que Dios
pudo ocupar todo tu corazón. Feliz, tú, porque todas las
generaciones
miramos hacia ti, y en tu sonrisa de Madre descubrimos la ternura de Dios.
Reflexión
La vida está llena de sorpresas. Hay días buenos y días
malos. Hay problemas y desgracias que nos hacen sufrir, nos mantienen
alerta, nos hacen compañía y, con frecuencia, nos ayudan
a mostrar a los demás lo mejor de nosotros mismos. El entusiasta
no tiene miedo a las pequeñas limitaciones de la vida; las afronta
con alegría y optimismo; y de la dificultad sabe sacar una bella
sonrisa de amor.
Salmo desde la ternura de María
Tú eres, María la experiencia más bella del evangelio.
Eres como la luz del alba que abre camino al Sol. Mi corazón joven
se alegra ante tu presencia luminosa; mi corazón joven busca en
tus ojos un camino de libertad. Gracias, María, por tu corazón
bueno y disponible. Gracias, María, por tu corazón de sonrisa
tierna y pura. Gracias, María, por tu corazón sencillo y
humilde. Gracias, María, Virgen generosa.
15.
Madre de los pobres
María es pobre. Su situación económica, sus palabras
y sus signos nos hablan de su pobreza. Es de los "pobres de Yahvé"
que necesitan esperanza y liberación porque sufren la injusticia.
María comparte la condición de los peregrinos sin casa,
de los marginados y oprimidos. No oculta su pobreza, sino que se la muestra
a Dios. Y por esa actitud es elegida. Porque el Dios de Israel es el defensor
de los pobres, el liberador de los cautivos, el protector del huérfano
y el que da pan a los hambrientos.
Oración por la Iglesia de los pobres.
Dios, amigo nuestro: te pedimos por la Iglesia que peregrina por toda
la tierra entre logros y defectos, entre dolores y alegrías. Dale
la sencillez de María, su atención hacia los otros y su
confianza en tu palabra. Te pedimos por todos los cristianos. Da! les
luz para buscar lo verdadero y fuerza para amar a todos. Te pedimos por
todos los hombres especialmente por los pobres, de quien fue amigo Jesús.
Te pedimos, también, por los pobres de salud: los enfermos; por
los pobres en relaciones: los que viven en soledad; por los pobres en
instrucción: los sencillos.
Palabra de Dios (Is. 61, 1-2) El espíritu
del Señor está en mí, porque el Señor me ha
ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a curar los
corazones oprimidos, a anunciar la libertad a los cautivos, la liberación
a los presos. A proclamar un año de gracia del Señor.
Oración
María: Buscamos en ti nuestro refugio en los momentos de soledad,
en los momentos en que la abundancia de cosas ya no nos llena, en los
días grises en que no encontramos un punto de luz clara, en las
horas en que n! ada nos ilusiona. Madre de todos los pobres y necesitados,
que te preocupas del hijo menos afortunado, que amas al hijo que menos
amor te puede dar.
Venimos a ti desde nuestra pobreza, porque sabemos que nos escuchas y
atiendes nuestras necesidades. En el fondo nos alegramos de que nos falten
cosas, de que en nuestra vida haya algo incompleto, de no ser completamente
felices, porque así te tenemos a ti. Madre de los pobres, ayúdanos
a comprometer nuestra vida en hacer un mundo más justo y solidario.
Amén.
14.
María, Madre del dolor
María sabe de penas y de angustias profundas. Sufrió en
sus carnes los dolores del mundo que sufre. María sufre desde la
infancia de Jesús. Recordamos brevemente algunos momentos: No hay
lugar en la posada, huida a Egipto, el niño perdido, la despedida
de casa para irse a predicar, cuando el Hijo sufre y muere ella le acompaña.
Y ella también nos ayuda a dar sentido a nuestro sufrir, mira con
bondad a sus hijos que no siempre sabemos llevar con valor nuestras cruces
de dolor. Y también mira las cruces de tantas personas, especialmente
niños que sufren de hambre, de soledad... María es Madre
del dolor, ya que supo sufrir. Ella nos acompaña en los momentos
de dolor.
Palabra de Dios (Lc. 2, 42-50) Cuando Jesús
tuvo doce años, fueron a la fiesta de Pascua, como era costumbre.
Terminada la fiesta, emprendieron el regreso; pero el niño Jesús
se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta.
Creyendo que iba en la caravana, anduvieron una jornada, al cabo de la
cual se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo
volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días lo encontraron
en el templo sentado en medio de los doctores... todos los que le oían
estaban maravillado. Su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué
has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando muy angustiados.
Oración. María, Madre del
dolor, mira con bondad las muchas cruces de tus hijos, que no siempre
sabemos llevar con valor. María, Madre del dolor, mira las cruces
en las cuales son colgados! hoy tan tos hombres y mujeres inocentes.
Ayúdanos a aceptar el dolor, a afrontarlo y asumirlo con paz.
Te pedimos por los que desesperan y por los que evaden sus sufrimientos.
Acuérdate de los que luchan de mil maneras para aliviar el dolor
humano. Madre del dolor esperanzado, ruega por todos tus hijos solitarios,
desnudos, pobres, perseguidos y desesperanzados. María: hoy te
pedimos por todos los que sufren. Por los enfermos, por los oprimidos,
y por los marginados. Madre dolorosa: confórtanos en nuestro dolor.
13.
Orar con María
Nos fijamos en los ingredientes con que María aderezaba su oración:
Contemplación Que equivale a estar siempre
a la escucha de Dios, ser testigo de cada acontecimiento, llevarlo al
fondo del alma y descifrar allí lo que Dios nos quiere decir.
Disponibilidad Porque quien ora no necesita
agenda para sus días ni mapas para sus caminos. Orar es dejar que
Dios haga cosas grandes dentro de nuestra pequeñez.
Alabanza Rezar con María es repetir
a cada paso su “Magníficat”. Aprender el oficio de
cantor de las maravillas de Dios.
Servicio Apenas el ángel de la Anunciación
deja a María, corre ésta a la montaña en ayuda de
su prima. Por eso, orar con María, es convertir la oración
en servicio eficaz.
Fidelidad María es Maestra de un estilo
de orar centrado en la fidelidad de Dios. Y nosotros qué cerca
estamos siempre del desaliento.
Palabra de Dios (Hech. 1, 14; 1Tes. 5, 15-17)
Todos ellos hacían constantemente oración en común
con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus
hermanos. Hermanos, procurad que nadie devuelva a otro mal por mal; tened
siempre por meta el bien, tanto entre vosotros como para los demás.
Estad siempre alegres. Orad sin cesar. Dad gracias a Dios en todo porque
esto es lo que Dios quiere de todos vosotros.
Oración a María
María: Tú que velas junto a nosotros, que ves nuestras
inquietudes, que estás a nuestro lado cuando la vida nos sonríe,
que nos aprietas contra tu pecho cuando las cosas no van del todo bien.Te
pedimos, Madre, que te sintamos cerca de verdad, necesitamos sentir el
latir de tu corazón para que el nuestro se contagie de tu amor
ardiente.
María, Modelo de oración, intercede por nosotros, háblale
a tu Hijo de nuestra vida, de nuestros hermanos, de nuestra esperanza.
María, Virgen orante, ruega por nosotros.
12.
Mujer sencilla
Se cuenta que Gautama, por sobrenombre "el Iluminado", un día
mostró una flor a sus discípulos y les preguntó:
¿Qué os dice esta flor? Los discípulos estuvieron
contemplándola fijamente y en silencio durante un tiempo. De pronto,
el primer discípulo abrió la boca y empezó a pronunciar
una conferencia filosófica sobre la flor. Un segundo recitó
un bello poema que acabada de componer. Otro describió la flor
como quien da una clase de ciencias naturales. Le tocó el turno
a un cuarto discípulo, quien miró la flor. Aspiró
su aroma. Sonrió placenteramente. No dijo nada y se quedó
contento y feliz. Entonces apostilló "el Iluminado":
Tan sólo este último ha visto la flor.
Palabra de Dios (Jn. 2, 1-5) Hubo una boda
en Caná de Gal! ilea, en la que estaba la madre de Jesús.
Invitaron también a la boda a Jesús y a sus discípulos.
Se terminó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No
tienen vino". Jesús le contestó: "¿Qué
nos va a ti y a mi? Mi hora todavía no ha llegado". Su madre
dijo a los sirvientes: "Haced lo que Él os diga".
Reflexión
En los gestos insignificantes, en los hechos cotidianos, en la frágil
y delicada belleza de una flor, en la sonrisa de un niño, suelen
hallarse los sabores auténticos que la vida nos ofrece. ¿Por
qué andaremos tras lo artificial y lo espectacular? Así
nos luce la vida. Olvidamos que las verdaderas alegrías se hallan
en los pequeños detalles. María, una vez más, desde
su sencillez, está atenta a los pequeños detalles. ¿Qué
aprecio tienes tú a las cosas sencillas?
Oración
Dios Padre nuestro: En María nos has dado un modelo de esta sencillez
callada, de este valor de las cosas pequeñas. En María nos
has dado la síntesis de la mujer perfecta, en la contemplación
en el quehacer diario, en escuchar y responder, en hablar y callar, en
el orar y en el actuar. Ayúdanos a acercarnos a ese modelo de vida
cristiana, para situarnos más cerca en el camino de Jesús,
tu Hijo. Haznos entender lo que significa: un estilo de vida sencillo
y a valorar las pequeñas cosas que realizamos cada día.
Amén.
11.
María, trabajadora
Observamos la figura de María en su trabajo diario del hogar: barrer,
cocinar, acarrear el agua, lavar la ropa... Más que lo que hacía,
es cómo lo hacía: todo respiraba amor, porque era consciente
de que el amor que tenía a los suyos se lo debía manifestar
sirviéndoles. Que el ejemplo de María nos estimule a hacer
de nuestro amor a los demás algo que les sea útil, algo
que les demuestre que les amamos.
Palabra de Dios (Mt. 13, 54-55) La multitud
que le oía se preguntaba asombrada: ¿De dónde saca
todo esto? ¿Qué sabiduría es ésa que le han
enseñado? Y esos milagros de sus manos, ¿no es éste
el carpintero, el hijo de María?
Reflexión
¿Cómo se vivía en la casa de José? Podemos
estar seguros de que el trabajo llenaba la mayor parte de la jornada.
No sabemos si José trabajaría siempre a domicilio. Lo más
probable es que la tarea fuera muy variada y todo hace pensar que el pequeño
Jesús acompañaría con frecuencia a su padre, ayudándole
en lo que pudiera. Pero si el padre trabajaba no lo hacía menos
la mujer. No era precisamente descansada la vida de una campesina nazarena.
El día comenzaba con la fabricación del pan para la familia.
Cada mañana María tomaba unos puñados de trigo, lo
molía y amasaba. El sonido de la molienda era tradicional en la
mañana de las aldeas de Galilea. Acarrear la leña para el
fuego, y el agua desde la fuente serían otras tareas habituales
en la vida de María. Tareas sencillas, como las que realizaban
las mujeres de su tiempo...
Oración
María: venimos a ti para ofrecerte nuestro trabajo. El trabajo
que nos cansa y nos aburre; este trabajo monótono y pesado de todos
los días: Te lo ofrecemos precisamente porque nos cuesta, conscientes
de que merece la pena. Te pedimos que nos ayudes a trabajar como tú,
a no tener miedo a lo difícil, a poner amor en todo lo que hacemos,
a dejar algo de nosotros en cada cosa que realizamos. Que el amor envuelva
todo lo que hacemos. Madre, que pongamos amor en nuestro trabajo cotidiano.
10.
El milagro del amor.
En 1975, una niña de once años acudió a Lourdes desde
su Sicilia natal, más por la voluntad de sus padres que por la
propia, ya que la pequeña desconocía por completo la enfermedad
que encadenaba su pierna y le impedía jugar. Delizia, de quien
es la historia, nunca había oído la palabra "osteosarcoma"
y sólo mucho más tarde sabría que es un cáncer.
Por eso fue a Lourdes como a una excursión más. Y allí
ni siquiera se acordó de pedirle a la Virgen su curación.
Yo veía –ha dicho a un periodista francés– a
tanta gente enferma allí, que me hubiera parecido ridículo
rezar por mi misma. ¿Y no rezaste pidiendo tu curación?
- ha insistido el entrevistador. No –responde con candidez la ahora
joven-, yo pedí por otros. Y la "curación inexplicable"
llegó a quien no la pedía, a esta joven que ahora viene
durante todas las vacaciones a trabajar de enfermera en Lourdes para ayudar
a todos esos enfermos que lo necesitan más que ella. Porque el
milagro, mucho antes que en su pierna, había ocurrido en su corazón.
El milagro del amor. (J. L. Martín Descalzo)
Palabra de Dios (Lc. 2, 39-40) ... Y cuando
cumplieron todo lo que prescribía la Ley del Señor, se volvieron
a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño iba creciendo y robusteciéndose,
y se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba.
Oración
María: Tú fuiste joven como nosotros; pasaste por estos
momentos de la vida intensos y grandes; y tu vida joven estuvo cargada
de amor, llena de ilusiones maravillosas, de generosidad admirable. Hoy,
venimos ante ti, Madre de n! uestra juventud, a pedirte una generosidad
desinteresada para nuestras vidas jóvenes, amor fiel para hacer
el mundo más bonito cada día, firmeza en las decisiones
para actuar con espíritu arriesgado. María, tu vivir joven
da un sentido nuevo a nuestra juventud. Madre, enséñanos
a vivir nuestra juventud. Amén.
9.
Mujer solidaria
La brecha entre pobres y ricos es un escándalo para el mundo. Algunos
hombres y países viven en la abundancia y en el lujo, mientras
grandes masas humanas sobreviven en el hambre y la miseria. Dios no ama
la injusticia y, por eso, María canta su protesta y anuncia su
esperanza. Hace falta con urgencia el testimonio de los cristianos que
sean capaces de renunciar a sus riquezas; que elijan vivir con sencillez
y que proclamen con acciones las buenas noticias que los pobres esperan.
Hacen falta personas valientes que no vivan por idolatrar el dinero, ni
por dominar a los demás. Se necesitan muchos cristianos capaces
de compartir lo que tienen cuando hay tantos hermanos que pasan urgente
necesidad. La riqueza corrompe al hombre y destruye a una sociedad. Un
mundo nuevo y una civilización del amor requieren, como punto de
partida, esta primera conversión. Se necesitan hombres y mujeres
que! tengan hambre y sed de un mundo más igualitario y más
justo.
Palabra de Dios (Lc. 1, 46-53) María
dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra
mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación
de su sierva. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios
de corazón. Derriba a los poderosos de sus tronos y enaltece a
los humildes. Colma de bienes a los hambrientos, y despide a los ricos
sin nada".
Preces
El mundo necesita hombres y mujeres que hagan fraternidad donde estén,
que se dejen de palabras y ayuden a solucionar los problemas concretos
de quienes están a su lado. María, enséñanos
a ser solidarios como lo fuiste tú. El mundo necesita hombres y
mujeres que lo den todo por el evangelio: alma, vida y corazón,
y se pongan sin reservas al servicio de los más! necesitados. María,
enséñanos a ser so lidarios como lo fuiste tú. El
mundo necesita hombres y mujeres que anuncien con su palabra y con su
vida que la única libertad está en Jesús de Nazaret.María,
enséñanos a ser solidarios como lo fuiste tú.
Oración final
Mujer solidaria con los pobres, Madre de los marginados, de los tristes,
de los sin casa o sin salud,
de los mendigos y agobiados. Ayúdanos, Madre, a acompañar
nuestra vida, nuestros trabajos e ideales en hacer un mundo más
justo, fraterno y solidario, donde cada hombre y mujer, tenga derecho
a ser persona. Dios te salve, María...
8.
Hace mucho tiempo, en Japón se usaban faroles de papel y de bambú
con una vela en su interior. Una noche, un señor ofreció
a un ciego que había ido a hacerle una visita un farol para volver
a su casa.
¡A mí no me sirve de nada un farol!, dijo el ciego. Me da
igual la luz que la oscuridad.
Ya sé que a ti no te hace falta un farol para encontrar el camino,
respondió el otro. Pero si no lo llevas, alguien podría
tropezar contigo. Por tanto, debes llevarlo para advertir al que viene
en sentido contrario. El ciego se llevó el farol. No se había
alejado mucho de la casa del amigo cuando alguien se dio con él
de bruces.
¡Mira dónde vas!, exclamó el ciego. ¿Es que
no ves el farol?
¡Llevas el farol apagado, hermano!, respondió el desconocido.
Reflexión
¿Quién no conoce algunos tipos arrogantes que van por la
vida con orgullo, sin caer en la cuenta de que son ciegos y que llevan
su farol apagado? Y, sin embargo, muchos de ellos se hacen llamar maestro,
doctor... y no aceptan que nadie les ayude.
Palabra de Dios (Lc. 1, 45) ¡Dichosa
tú, que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor
se cumplirá.
Oración
María: En los momentos en que nuestra fe vacila, queremos tenerte
cerca, sentirte a nuestro lado. Sabemos que es difícil aceptar
el reto de la fe, pero también sabemos que sólo por la fe
podremos amar. Te pedios fidelidad a Dios, al Dios que tanto nos ama.
Madre de los creyentes: que la fe ilumine nuestras acciones, sobre todo
en los momentos más duros. Tú que a pesar de no conocer
el secreto de Dios demostraste fiarte de él, enséñanos
a creer. Que cuando en nuestra vida no veamos el horizonte tu luz nos
guíe para seguir caminando.
7.
Motivación
María es la Madre de Dios, la Madre de Jesús. María
es la Madre en Belén, donde da a luz a su Hijo, lo envuelve en
pañales y lo acuesta en un pesebre. Es madre en Nazaret, donde
el Niño crece en sabiduría, en edad y en gracia delante
de Dios y de los hombres. Es Madre en Jerusalén cuando recorre
angustiada las calles de la ciudad, hasta encontrar al niño entre
los doctores. María es Madre, siguiendo en silencio a Cristo, que
es el camino y la verdad. Es Madre fiel en la cruz, en el fracaso y en
la angustia. María es Madre, alegrándose en el triunfo de
Aquel que es la resurrección y la vida. Y es Madre en Pentecostés
cuando estaba reunida con los apóstoles en la oración de
la joven Iglesia.
Palabra de Dios (Lc. 2, 16-19)
Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño
acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que habían dicho de
aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que
les decían los pastores. Y María conservaba todas estas
cosas en su corazón.
Oración
Madre, a ti te llamamos cuando la noche llega a nuestra vida. Te llamamos
vida y dulzura, esperanza nuestra; te llamamos en nuestra peregrinación
por esta vida. Te llamamos siempre Madre, Madre de todos los hombres,
acogedora de todos los que te invocan, ternura de los pasos cansados.
Tú, Madre, eres tan sencilla, tan pobre, tan nuestra, que queremos
que sigas constantemente a nuestra lado.
Madre, ayúdanos en los momentos difíciles; enséñanos
a ser como tú: presencia y cercanía para los que lloran,
empuje y ánimo para los que lo pasan mal. Tú que eres Madre,
danos entrañas de madre ante toda miseria humana. Enséñanos,
Madre, la aventura de seguir a Jesús, de entregarnos y darnos desde
las mil circunstancias de la vida. Madre, déjanos sentirnos siempre
cerca de ti, y vibrar con tu mirada serena y dar, como tú, lo mejor
de nuestra vida al Señor. Amén.
6.
Motivación
María es mujer peregrina de la fe. Responde afirmativamente a Dios
y se pone a caminar. Avanzó en la peregrinación de la fe
y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. El SÍ
de María marca una nueva historia en el mundo, porque, a través
de ella, Jesús entra en la vida de los hombres y les alcanza la
salvación. Dios pide tu SÍ, como a María, para siempre
y te quiere generoso, cordial y que no te cierres egoístamente.
María comprometió su vida en bien de los demás y
en ello gastó su vida.
Oración
Al ritmo de Dios María, has vivido al ritmo de Dios, en tu marcha,
has sabido marcar cada paso, con la fuerza del agua, del pan, del hermano
y de la palabra. Como lluvia ha caído en tus manos, y has sabido
guardar la Palabra, y tus ojos han visto en el hombre al hermano, que
es pueblo en la marcha.
Señora, nuestro éxodo es duro. Nuestro pan ya no es pan;
nuestra agua, sabe a barro y no arranca la sed, q! ue llevamos clavada
en el alma. Nuestra voz está ronca y el silencio es soledad para
el hermano que espera; como la noche la luz, la voz amiga de la llamada.
Señora, cada hombre camina solo, y el desierto sin el ritmo de
Dios, nos cansa.
5.
En tu vida tal vez hayas sentido también diversas llamadas de Dios:
unas veces te pide grandes cosas, otras pequeños detalles casi sin
importancia. Unas veces has dicho que sí y otras que... no. Contempla
el ejemplo de María pronunciando un Sí grande y generoso.
Abre tu corazón a la exigencia de Dios. Aprende a decir SI, como
María.
Alabanzas a María
Te saludamos, María, con las palabras del ángel y mensajero.
El Señor s! e ha fijado en tu sencillez para ser Madre del Mesías.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está
contigo. Te alabamos, María, Dios te ha concedido su favor y eres
la llena de gracia y la bendita entre todas las mujeres de la tierra.
Dios te salva, María, llena eres de gracia, el Señor está
contigo.
Te bendecimos María, el Señor está contigo para
siempre. Su presencia se hace vida en tus entrañas. Dios te salve,
María, llena eres de gracia, el Señor está contigo.
Te cantamos, María, agradecidos por tu SÍ. Por entusiasmarte
con el proyecto de Dios y mantenerte firme a lo largo de tu vida. Dios
te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está
contigo.
Oración
Virgen María, Madre nuestra, tú que escuchas la palabra
de tu Hijo Jesús y supiste guardarla en tu corazón; tú
que creíste en Él y lo amaste sin medida, enséñanos
a escuchar y acoger su Palabra para que, como tú, aprendamos a
estar disponibles para realizar su plan sobre nosotros. Amén.
4.
En María, el hijo encuentra el hogar seguro, la presencia cercana
de la Madre, por eso acudimos a ella sin miedo de ningún tipo,
buscamos en su regazo la sonrisa que necesitamos para dar a nuestra vida
alegría, la protección precisa para caminar con seguridad.
Alabanzas a María
Dichosa eres, María, porque tú nos diste al Salvador del
mundo. Santa María, Madre de la Buena Nueva: tú recibes
con gozo el mensaje del Dios que salva. Dichosa eres, María, porque
tú nos diste al Salvador del mundo. Santa María, Madre de
la Iglesia, el amor te designa Madre de los pueblos. Dichosa eres, María,
porque tú nos diste al Salvador del mundo. Santa María,
Madre de esperanza. Para todos eres camino cierto hacia Dios en la fe
oscura. Dichosa eres, María, porque tú nos diste al Sa!
lvador del mundo.
Oración
María: Hoy te queremos invocar con el nombre más bonito
que jamás se inventó: MADRE. Te sentimos cerca de nosotros
dándonos cada día tu beso de amor. Te queremos cerca en
los momentos difíciles. Te amamos al saber que tú nos quieres
con amor de madre. Que no nos falte tu auxilio, y que tu ayuda maternal
sea un estímulo en nuestro caminar. Madre, te damos lo mejor que
tenemos: nuestro amor de hijos. Aunque muchas veces nos olvidemos de ti,
te pedimos que tú no te olvides de nosotros.
3.
Los hombres vamos haciendo realidad la "profecía" de
María: "Me llamarán dichosa todas las gentes".
Asomamos nuestros ojos y vemos tantas cosas que nos hablan de ella...
María es la mujer a la que cantan todos los pueblos, celebrando
su fidelidad a Dios. María es grande porque se reconoce humilde
ante Dios. Uno queda abismado por la inmensa humildad, por la madurez
y naturalidad con que María asume el misterio en medio de un inmensa
soledad. La historia toda no será suficiente para agradecer y admirar
tanta grandeza.
Alabanzas a María
Feliz tú, María, que has creído. A pesar de las oscuridades
y dudas, a pesar de lo difícil del camino has creído en
el plan de Dios. Feliz tú, María, que, después de
aceptar el plan de Dios sobre ti, acogiste con paz todas las sorpresas
que Dios te iba preparando. Feliz tú, María, por reconocerte
pequeña ante Dios; por reconocer que las maravillas que había
en ti eran obra de su amor. Feliz tu, María, que te entregaste
en manos de Dios y desde entonces viviste llena de su Espíritu.
Feliz tú, María, que te conviertes en Madre de todos los
hombres y nos haces hermanos.
Oración
Concédenos, Madre y Reina poderosa: un poco de tu luz para nuestra
noche.
Un poco de tu paz para nuestra lucha. Un poco de tu fe para nuestra duda.
Un poco de tu alegría para nuestra plena. Un poco de amor para
nuestros odios.
Un poco de tu a! gua para nuestra sed. Un poco de tu vida para nuestra
vida.
Un poco de tu servicio para nuestro egoísmo. Un poco de tu calor
para nuestra frialdad.
Un poco de tu ilusión para nuestra desgana. Un poco de tu ayuda
para nuestra necesidad. Amén.
2.
Santa María, Mujer y Madre. Escucha nuestra oración de
hijos. Santa María, hermana nuestra. Bajo tu amparo nos acogemos,
Madre. Santa María, mujer fuerte. Pon fortaleza en nuestras vidas
débiles. Santa María, mujer emigrante. Ven con nosotros
al caminar. Mujer dedicada al servicio de a los demás. Líbranos
de nuestro egoísmo.
Alabanzas a María
María: Tú has sido escogida por Dios. Él te ha regalado
sus dones y tú te has hecho su esclava Reconociste lo poco que
eras, según tu mirar, y Él te hizo la llena de gracia, la
bendita entre todas las mujeres.
Oración
Dios te hizo su Madre y tú has vivido tu vida con sencillez, sin
mayor importancia desarrollando plenamente tu vida humana. Te pedimos,
Madre, que vayamos por la vida reconociendo la mano de Dios dándole
las gracias por todo lo que nos regala; saltando de gozo por lo mucho
que nos ama. Madre, danos ojos para descubrir las maravillas que Dios
va realizando en nuestras vidas.
1 mayo
Damos gracias a Dios por habernos dado una Madre que nos ayuda a ser
mejores cristianos: Señor, a ti que elegiste a la Virgen María
como Madre tuya y de todos los hombres. - Gracias por habernos dado a
María. Señor, a ti que nos has dado en María un modelo
y guía para nuestra vida. Gracias por habernos dado a María.Señor,
a ti que has querido que la Virgen se nuestro ! Recurso Ordinario. - Gracias
por habernos dado a María.
Alabanzas a María
María es Madre de Dios y Madre nuestra, ella está presente
en la vida de Jesús: Fue concebido Cristo; pero en María.
Nació Cristo; pero de María. Es adorado por los pastores
y magos; pero en brazos de María. Es presentado en el templo, por
María. Huye a Egipto y vuelve de allí, traído y llevado
por María.
Oración
María le encuentra en el templo entre los doctores. Pasa treinta
años oculto en el hogar de Nazaret, al lado de María. Muere
en el madero de la Cruz, allí estaba María de pie. Ya muerto
y resucitado subió a los cielos, está presente en medio
de los suyos reunidos en oración, alrededor de María.
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