Abril 07


5811

30.

Aquí me tienes, Señor, en tu mirada,
con mis errores, con todos mis lamentos,
vengo de lejos en busca de tu calma,
de una palabra que llene mi silencio.

Aquí me tienes, Señor, no tengo nada,
tal vez un beso que nadie me pidiera,
estoy cansado, mi vida se derrama,
dame tu aliento, Señor, tu primavera.

Fran Álvarez

29.

Ojalá que los hijos contemplen más los momentos de armonía y afecto de los pades, que no los de discordia o distanciamiento, pues el amor entre el padre y la madre ofrece a los hijos una gran seguridad y les enseña la belleza del amor fiel y duradero.

La familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos durante toda su vida. Es un bien insustituible para los hijos, que han de ser fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres (Benedicto XVI en el Encuentro festivo de testimonios y oración con el Santo Padre en Valencia, 2006)

28.

Hay una forma de amor que, sobre todas, nos falta: ¡El amor a las cosas sencillas de cada día! Los descubrimientos de estos tiempos no nos hacen más sabios, tan sólo vamos más rápidos, sin dar pasos hacia la felicidad. Redescubre las cosas normales: el encanto sencillo de la amistad, las flores para un enfermo, una puerta abierta, una mesa acogedora, un apretón de manos, una sonrisa, el silencio de una iglesia, el dibujo de un niño, una flor que se abre, un pájaro que canta, una hilera de álamos, un riachuelo, una montaña... La vida se vuelve una fiesta... Cuando sabes disfrutar de las cosas normales de cada día.

(Phil Bosmans).

27.

Es un poema de amor
lo que en tu vida se esconde;
mira bien, fíjate donde
te ofrece casa el Señor.
El me pedirá la mía
mientras me ofrece la suya,
y no habrá mortal que intuya
que hace con la Eucaristía.
Que entra en ti, tenlo seguro,
y por tanto es Él el centro;
es tan íntimo el encuentro
que te parece aire puro.
Es amor lo que le mueve
y lo pagó en sacrificio,
y sin embargo el servicio
eres tú quien lo promueve.
Es el amor en desquite
de ver quien más tiene y da:
Se oculta y te llamará
en un juego al escondite.
Te da para que le des,
y tu piensas que le has dado,
eres tú quien le ha buscado,
pero entiéndelo al revés.

Ricardo López García

26.

Como la nieve a la montaña, como el árbol a las ramas, como el aroma a la flor, como el día a la mañana... Unido estoy a Ti, Señor de la Esperanza, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en mis penas.

Unido aquí y en la eternidad donde el tiempo ya no pasa. Aquí me tienes, Señor, te ha tocado una buena carga; a pesar de tantos enfados y despistes, ten paciencia conmigo... ¡Ay, Señor!, sabes que te quiero. (José Fernández del Cacho).

25.

Señor: ¿Por qué ponerme en camino, si no sé adónde voy? ¿Por qué iniciar una obra, si no sé si va a ser útil? ¿Por qué seguir avanzando, si todo tiene un fin? ¿Por qué levantarme, si sé que volveré a caer?

Hijo mío: Es cierto que caes muchas veces, pero ¿qué importa, si siempre te levantas de nuevo? Si una y otra vez reemprendes el camino, es porque en el fondo de ti sabes perfectamente que Yo te llamo y que estoy cerca de ti. Una vez más, arriésgate. ¡Que tu amor responda al mío! Levántate tantas veces como sea preciso, y un día te fundirás del todo conmigo. (Louis Évely).

24.

Ante un gran monte se detiene un niño; mira hacia la cumbre retadora, y se siente abrumado... Yo, Señor, ante ti me encuentro ahora: y tu excelsa grandeza no me abruma. Sobre monte y camino cae la noche, y la nocturna soledad sonora al niño causa miedo... Yo sé que vivo bajo tu mirada, en soledad total, sin nada mío, y tanta soledad no me anonada. (José Julio Martínez).

23.

Al abrir el diario, como un pájaro con las alas escritas, sentí miedo. Brotaba de su boca de profeta una voz angustiosa: "¡Está mal hecho el mundo! ¡Está mal hecho!". Y aducía noticias que estallaban como bombas, y contaba los muertos que callaban, y profería muerte y sinrazón.

Al abrir el diario, yo pensaba en esa carta tuya que no llega nunca desde tu lejanía, porque estos mensajes no pueden ser tuyos. ¿O son tuyos, Señor? Porque también pensamos que pudiera ser verdad que sigues escribiendo con renglones torcidos. Si es así, esta noche pedimos que corrijas esta caligrafía que tan mala fama te da. ¡Señor, cambia de letra! (Rafael Alfaro)

22

Muchachos, ¿tenéis pescado? Es la pregunta que hiciste a tus discípulos y que sigues formulándonos en el quehacer diario. Nuestra respuesta sigue siendo la misma: "No", y con ella mostramos que estamos desnudos de Ti, hambrientos y desorientados.

Haz que siempre se encuentre entre nosotros un discípulo amado que nos haga descubrir tu presencia que cada día nos regala tu comida sobre brasas de amor; en ella añadiremos el pescado de nuestro esfuerzo al pan y pescado que Tú nos tienes preparado. Será entonces, cuando revestidos de tu Espíritu, podremos ofrecer a los hermanos la riqueza de tu amor. (José Manuel Valverde)

21.

Me interesa tu vida, tus días grises y tu trabajo agobiante, porque te llevo en mi Corazón. Me gusta compartir contigo tu silencio y soledad, y tus malos momentos porque te llevo en mi Corazón. Todo lo tuyo es mío cuando caminas por las calles o duermes plácidamente porque te llevo en mi Corazón. Sé de tus malos momentos, de tus horas amargas, de las canciones que te gustan, porque te llevo en mi Corazón.

¿Sabes una cosa? Me sé una por una tus quejas que son las de siempre y sin embargo... te llevo en mi Corazón. (Francisco Cerro).

20.

Vivir el Evangelio siguiendo a nuestro Señor Jesucristo fue el fundamento de la vocación de Francisco y constituye, desde el inicio de la Orden, nuestra identidad. En eso se basa todo el resto. Sabemos que Francisco, centrando todo en la persona de Cristo, convirtió su vida en una copiosa efusión de aquello que lo llenaba por dentro, en una línea ejemplar en la que se fundían, con vigor y coherencia, el decir y el hacer, la palabra y los actos. (Hermann Schalück, Llenar la tierra con el Evangelio de Cristo, Roma 1996, p.32)

19.

Decir Ternura es decir Amor.
Decir Ternura es saber que Dios nos quiere.
Decir Ternura es confiar.
Decir Ternura es abrirse siempre a su Misericordia.
Decir Ternura es sonreír.
Decir Ternura es esperarlo todo... del Amor, de quien sabemos nos ama.
Decir Ternura de Dios... es abrirse siempre a la esperanza.
(Francisco Cerro).

18.

Yo creo que morir es estar, es estarse por fin en lo absoluto, en lo definitivo. Sorpresa de lo eterno, de lo que ya no cambia y que es sin embargo cada vez diferente. Y en ese estar están lo humano y lo divino. Todo lo que se toca, todo lo que se siente y esos brotes de luz deslumbrantes, escasos, que arrebatan la vida y nos la dan de nuevo.

Morir es una rosa que se nos da de balde, un perfume cuajado en amor para siempre. (Ernestina de Champourcin)

17.

Nadie estuvo más solo que tus manos
perdidas entre el hierro y la madera;
mas cuando el pan se convirtió en hoguera
nadie estuvo más lleno que tus manos.

Nadie estuvo más muerto que tus manos
cuando, llorando, las besó María;
mas cuando el vino ensangrentado ardía
nada estuvo más vivo que tus manos.

Nada estuvo más ciego que mis ojos
cuando creí mi corazón perdido
en un ancho desierto sin hermanos.

Nadie estaba más ciego que mis ojos.
Grité, Señor, porque te habías ido.
Y Tú estabas latiendo entre mis manos.

(José Luis Martín Descalzo)

16. Aniversario de la fundación de la Orden franciscana

Gracias, Señor, por el don del Bautismo, que renovamos hace unos días en la Vigilia Pascual. Por él nacimos de agua y de Espíritu, nos haces tus hermanos y nos impulsas a trabajar y entrar en tu Reino.

Concédenos dejarnos mecer por el viento que sopla donde quiere, sin saber nosotros de dónde viene ni a dónde va. Ayúdanos a descubrir que ese viento nos habla de niños que mueren de hambre, de mujeres maltratadas, de enfermos sin atención sanitaria, de atroces soledades. Y, sobre todo, ábrenos el oído para escuchar tu voz que proclama: "Allí estoy yo y reclamo tus manos y tu boca para aliviarles". (José Manuel Valverde).

15.

Danos, Señor, aquella Paz extraña que brota en plena lucha como una flor de fuego; que rompe en plena noche como un canto escondido; que llega en plena muerte como un beso esperado.

Danos la Paz de los que andan siempre, desnudos de ventajas, vestidos por viento de una esperanza núbil. Aquella Paz del pobre que ya ha vencido el miedo. Aquella Paz del libre que se aferra a la vida. Paz que se comparte en igualdad como el agua y la Eucaristía.

14.

La roca se rompió de madrugada.
El día octavo Cristo recupera
el pulso humano, el cielo y la manera
de ser Dios y ser Carne traspasada.
Regresó del silencio y la mirada
pobló de luz la noche de la espera.
Hubo manera nueva, primavera
incendiando la prisa enamorada.
Desde entonces la muerte está vencida
y la cautividad cautiva. Canto
de aleluya nos llueve por la tierra.
Desde entonces los ríos de la Vida
fecundan nuestra historia, mientras tanto
el Amor es trofeo de esta guerra.

(Antonio Bellido Almeida)

13.

Amor, que tanto me amas,
Amor, ¿qué milagro has hecho,
que en mi corazón helado
has encendido tu fuego?...
¡Qué fulgor el de tus luces
al borde de mis senderos!
y ¡qué amplios horizontes
a mis ojos has abierto!...


Amor, que tanto me amas,
dime, ¿qué milagro has hecho
que en todo cuanto yo miro
me acompaña tu recuerdo?...
En el monte y en el valle,
en el sol y en los luceros,
en el mar de bravas ondas
y en el tranquilo riachuelo,
de tu amor todo me habla
y en todo tu nombre leo.

(Montserrat Maristany. Carmel)

12.

Puesto que Cristo ha resucitado, hay que construir una ciudad solidaria, donde el hombre no sea lobo para el hombre, sino compañero y hermano.

Puesto que Cristo ha resucitado, tenemos su Espíritu entusiasta y queremos llevarlo bien visible para contagiar a muchos.

Puesto que Cristo ha resucitado, creemos en una Tierra Nueva, donde habrá un amor y una casa para todos. (Patxi Loidi)

11.

Quédate con nosotros, la tarde está cayendo
¿Cómo te encontraremos al declinar el día, si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros; la mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino.
¿Cómo sabremos que eres un hombre entre los hombres, si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo, y el gozo irá alejando la oscuridad que pesa sobre el hombre.
Vimos romper el día sobre tu hermoso rostro, y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche no apague el fuego vivo que nos dejó tu paso en la mañana.
Arroja en nuestras manos, tendidas en tu busca, las ascuas encendidas del Espíritu.
Y limpia, en lo más hondo del corazón del hombre, tu imagen empañada por la culpa.

10.

Mujeres y pobres, decidnos:
¿Qué habéis visto? ¿Un Hombre vestido de luz que envolvía con resplandor la tiniebla espesa de mujeres y hombres oscurecidos y la hacía luminosa?
¿Qué habéis visto? ¿Un Hombre vestido de rojo que tocaba las cloacas del mundo y las transformaba con su fuego en vasos de elección?

09.

Mujeres, ¿a dónde huís con el susto en el cuerpo?
¿A dónde huís sin volver la vista atrás?
¿A dónde huís como alma que lleva el diablo,
si precisamente el diablo ha sido vencido
y ya se acabaron vuestras penas,
las opresiones y esclavitudes que os atenazaban?

¡Mujeres resucitadas,
vosotras que sois la primicia de los pobres resucitados!
¡Mujeres testigos sin cualificación,
vosotras que confundís a los testigos cualificados
y desveláis la sabiduría invertida de Dios!

¡Mujeres y pobres, primicia del mundo nuevo,
escándalo de los sabios y perfectos del Areópago y de Jerusalén
y de los jerarcas cristianos del Cenáculo!

08. Pascua de Resurrección

"Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Estáis muertos y vuestra vida está escondida con Cristo. Cuando Él se manifiesta en vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3, 1-4)

"Entonces de todas la tumbas esparcidas por los continentes de nuestro planeta, hay una en la que el Hijo de Dios, el hombre Jesucristo, ha vencido a la muerte. El árbol de la vida del que el hombre fue alejado por su pecado, se ha revelado nuevamente a los hombres en el cuerpo de Cristo. Aunque se multipliquen siempre las tumbas en nuestro planeta, aunque crezca el cementerio en el que el hombre surgido del polvo retorna al polvo, todos los hombres que contemplan el sepulcro de Jesucristo viven en la esperanza de la resurrección" (Karol Wojtyla. "Signo de Contradición".)

Al tercer día resucitó. En esta piedra angular se basa nuestra fe. El Señor de la vida había muerto, pero ahora vive, triunfa.

En esta Victoria, el hombre es llamado a su dignidad más grande. ¿Cómo no alegrarse por la victoria de Aquel que tan injustamente fue condenado a la pasión más terrible y a la muerte en la cruz?

Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.

La Resurrección nos descubre nuestra vocación cristiana y nuestra misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. Creer en la Resurrección, proclamarla, vivirla.

07. Sábado Santo

"La Cruz que meditamos ahora en Semana Santa es también el misterio de nuestra confianza y nuestra grandeza, porque Cristo ha querido acercar a ella nuestro dolor y nuestras lágrimas. Y así, al morir y sepultarnos con Él por nuestra fe y nuestro amor, al entregarle a aquellos que somos sin condiciones, es cuando nuestra existencia pobre y débil, se transfigura y resucita con Él". (M.M.)

06. Viernes Santo

"El sufrimiento y la muerte se han convertido desde que Cristo sufrió y murió, en una invitación y un estímulo para convertir el dolor en una fuente de amor, como ha ocurrido con tantos santos que pueden ser llamados los héroes de la cruz, y como sucede con muchas criaturas, escondidas e ignoradas, que saben santificar su dolor, reflejando en sí mismas, el rostro llagado de Cristo, asociándose a su obra redentora". (Juan Pablo II)

En este día la Iglesia celebra la gloriosa Pasión de Jesús, Su Muerte victoriosa. Destaca como símbolo de salvaci! ón la Cruz del señor.

El Señor está firmemente clavado en la Cruz. Había esperado muchos años y en aquel día se cumplía un deseo de redimir a los hombres. Lo que había sido un instrumento infame y deshonroso, se convertía en el árbol de la vida y escalera de la Gloria. Una honda alegría le llenaba el extender los brazos sobre la Cruz, para que supiéramos los hombres que así tendría siempre los brazos para los pecadores que se acercaran a Él: abiertos.

Según una antiquísima tradición, la Iglesia no celebra los sacramentos en este día ni el siguiente. El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles.

El Vía Crucis es la devoción propagada sobre todo por los franciscanos a partir del s. XV y s. XVI; que consiste en recorrer un itinerario de representaciones, llamadas estaciones, de las etapas del camino que va del palacio de Pilato al Calvario, deteniéndose a meditar y a rezar en cada una de las estaciones.

Sin embargo, esta tradición no substituye la liturgia del Día.

05. Jueves Santo

"Evidentemente que esto es duro; es la Cruz. Aquí tocamos el misterio más difícil del cristianismo. El cristianismo y la Cruz son inseparables. Desde que Cristo tuvo que andar en el camino de la Cruz, hay una cruz en el camino de cualquiera que quiera ser cristiano; a nadie le gusta esto, nos oponemos a pasar por esto. Pero Jesús dice que el que quiera salvar su persona, la perderá, pero el que se entrega a la cruz por Él, la salvará para siempre". (Romano Guardini)

El Jueves Santo es uno de los días más llenos de celebraciones litúrgicas y religioso-populares. Incluso este día por la mañana en todas las Iglesias Catedrales los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan, promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes ("el presbiterio" de sus diócesis) y en ella los sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo.

En esta Misa se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: para el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal, la unción de los enfermos. La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía.

El Jueves Santo es como una "profecía de la Pascua, es decir, en la Última Cena Jesús vivió conscientemente y de manera anticipada su Pasión y Muerte y en ese momento puso en claro el para qué iba a morir, el por qué aceptaba voluntaria y libremente la muerte cruenta. Los primeros datos que tenemos de que el Jueves Santo se celebra la Misa recordando la Cena del Señor los tenemos por el Concilio de Cartago en el año 397 y por lo que cuenta Egeria que fue una peregrina o turista que visitó Jerusalén y que dejó escrito todo lo que allí se celebraba.

Antes, este día era perfectamente un día en que los penitentes celebraban su reconciliación para poder participar ya de lleno en la Pascua. Son muchos los grandes "acontecimientos salvíficos" que hoy se recuerdan en la vida de Cristo Jesús:

Su Cena de despedida y su gran Oración por nosotros.
La Institución de la Eu! caristía o Santa Misa como memorial o recuerdo suyo.
La Institución del Ministerio (servicio) como parte esencial de su Iglesia.
Su Testamento: el mandato de amar hasta la Muerte.
El ofrecimiento, anticipado y consciente, de su vida, de su Cuerpo y Sangre, para salvación del mundo.
El juicio de su Pasión, la traición de Judas, el abandono de sus amigos, la oración del huerto, su noche amarga.

P. Alfonso Díaz de Sollano SDB, Delegado Inspectorial de CCSS.

04. Miércoles Santo

"Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecadores de mi pueblo lo hirieron, le dieron sepultura con los malhechores aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. Pero cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos". (Is. 53, 8)

Señor, que al verme rodeado de tantos peligros y ante la tentación fácil de seguir cuanto el mundo y mis pasiones me ofrecen, busque, con sinceridad, hacer no lo que me guste, lo que a mi me parezca correcto, sino lo que tu quieres, que es en definitiva lo que me hará sentirme feliz y realizado.

1. Mundo agresivo.
La secularización de todo lo sagrado, corrupción del lenguaje, la penetración de todos los ambientes, a través de los medios de comunicación, de un sin número de ideas y posturas secularizantes, racionalistas, naturalistas, existencialistas, psicologistas, socio-políticas,... la agresividad del ambiente en que nos toca vivir y actuar es demoledora.

2. Necesidad de formar la conciencia.
Para salvaguardar la autenticidad cristiana, urge formar una recta conciencia, y vigilar, día a día, para vivir nuestra vida de acuerdo a esa conciencia, que nos exige la madurez y la coherencia entre lo! que creemos, lo que somos y como actuamos, aún en los ! mas m&ia cute;nimos detalles... porque el que construye su casa sobre arena solo puede esperar la ruina; los grandes fracasos siempre infaliblemente comienzan con el aflojar en las pequeñas cosas: con la insinceridad, con la duplicidad de vida, con el apartarse de la voluntad santísima de Dios, como única, infalible y segura brújula para llegar a buen puerto, hasta el fin de nuestra vida.

3. Ajustarse siempre a la voluntad de Dios.
Quien no quiera herrar en su destino fundamental y no quiera verse víctima de una conciencia deformada y subjetivamente buena, pero objetivamente corrompida, deberá tener como guía de su vida y como esencia de la misma el buscar y hacer siempre la voluntad santísima de Dios, guste o no a los consejos de la sensibilidad, de las ideas y de los ambientes.

03. Martes Santo

"Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores. Nosotros lo estimamos como leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestra rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo vino sobre Él, sus cicatrices nos curaron. Maltratado, voluntariamente se humilla y no abre la boca, como un cordero llevado al matadero". (Is. 53, 4-7)

02. Lunes Santo

"Es cierto que hoy asistimos a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos; y sobre todo, desaparece del corazón de muchos hombres, a quienes les molesta seguir a un hombre muerto y clavado en la cruz; sin embargo, a pesar de ello, la cruz es inseparable de la vida del cristiano. Ser cristiano ayer, hoy y mañana será abrazar con el corazón la cruz de Cristo y hacerla nuestra, porque en ella está nuestra salvación". (M.M)

01. Domingo de Ramos

Es admirable la liturgia del Domingo de Ramos, como admirables fueron también los acontecimientos de la jornada a que hace referencia. Sobre el entisástico "hosanna" se ciernen espesas tinieblas. Las tinieblas de la Pasión que se aproxima. Cuán significativas resultan las palabras del profeta, que en esa jornada tienen su cumplimiento:

"No temas, ciudad de Sión mira que tu Rey llega montado en un borrico" (Jn 12,13; cf. Zc 9,9)

¿Puede en este día de júbilo general del pueblo a causa de la venida del Mesías, la ciudad de Sión tener motivo de temor? Por supuesto que sí. Cercano está ya el tiempo en que en labios de Jesús se cumplirán las palabras del salmista: "Dios mío, Dios Mío, ¿por qué me haz abandonado?" (Sal 21(22),2. El va a ser quien pronuncie estas mismas palabras desde lo alto de la cruz.

Para entonces, en vez del entusiasmo del pueblo que canta "hosanna", seremos testigos de las burlas inferidas en la casa de Pilato, en el Gólgota, como proclama el salmista:

"Al verme se burlaban de mí, hacen visajes, mueven la cabeza: Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libere si tanto lo quiere" (ibid. 8 ss.)

La liturgia de este día. Domingo de Ramos, a la vez que nos permite contemplar la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, nos lleva a la conclusión de su pasión.

"Me taladrarán las m! anos y pies, y puedo contar mis huesos" Y poco después "... se reparten mi ropa, se sortean mi túnica" (Sal 21(22), 17-19)

Es como si el salmista estuviese viendo con sus propios ojos los acontecimientos del Viernes Santo. Verdaderamente, en ese día ya próximo Cristo se hará obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Flp 2,8).

Sin embargo, precisamente este desenlace significa el comienzo de la exaltación. La exaltación de Cristo implica su previa humillación. El inicio y la fuente de la gloria está en la cruz.

Juan Pablo II Domingo de Ramos de 1992

Francisco sorprendido en un éxtasis
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