Febrero 2007


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28.

Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones, cesad de obrar el mal, aprended a obrar el bien (Is 1, 16)

Retira de mí, Dios, estas dos tinieblas: el pecado y la ignorancia (Santo Tomás de Aquino)

27.

No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva
(Ez 32,11).

La palabra de Dios es el árbol de vida que ofrece fruto por todas partes (Efrén)

26. Ayuno

"El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no a tu propia carne" (Is. 58, 6-7).

"El ayuno es humildad de la mente, castigo de la carne, molde de la sobriedad" (Ambrosio).

25. Jesús es colocado en el sepulcro

Corrióse la laja. Parece todo acabado. Es el momento en que todo comienza. Es el reagrupamiento de los Apóstoles. Es el renacer de los esfuerzos, de las esperanzas. La Pascua se aproxima.

Y al mismo tiempo, el odio de los enemigos ronda en torno del Sepulcro, y de María Santísima, y de los Apóstoles.

Pero ellos no temen. Y dentro de poco tiempo rayará la mañana de la Resurrección. Pueda yo también, Señor Jesús, no temer. No temer cuando todo parezca perdido irremediablemente. No temer cuando todas las fuerzas de la tierra parecieran puestas en manos de vuestros enemigos. No temer porque estoy a los pies de Nuestra Señora, junto a la cual se reagruparán siempre, y siempre una vez más, para nuevas victorias, los verdaderos seguidores de vuestra Iglesia.

24. Jesús es bajado de la Cruz

El reposo del sepulcro os aguarda, Señor. En las sombras de la muerte, abrís el Cielo a los justos del limbo, mientras en la tierra, en torno a vuestra Madre, se reúnen unos pocos fieles para tributaros honras fúnebres. Hay, en el silencio de estos instantes, una primera claridad de esperanza que nace. Estos primeros homenajes que os son prestados son el marco inaugural de una serie de actos de amor de la Humanidad redimida, que se prolongarán hasta el fin de los siglos.

Cuadro de dolor, de desolación, pero de mucha paz. Cuadro en que se presagia algo de triunfal en los cuidados indecibles con que Vuestro Divino Cuerpo es tratado.

Sí, aquellas almas piadosas se condolían, pero algo en ellas les hacía presentir en Vo! s el triunfador glorioso.

Pueda yo también, Señor, en las grandes desolaciones de la Iglesia, ser siempre fiel, estar presente en las horas más tristes, conservando inquebrantablemente la certeza de que vuestra Esposa triunfará por la fidelidad de los buenos, ya que la asiste vuestra protección.

23. Jesús es condenado a muerte

El Juez que cometió el crimen profesional más monstruoso de toda la Historia, no fue impulsado a ello por el tumulto de ninguna pasión ardiente. No lo cegó el odio ideológico, ni la ambición de nuevas riquezas, ni el deseo de complacer ninguna Salomé. Lo movió a condenar al Justo, el temor de perder el cargo, pareciendo poco celoso de las prerrogativas del César; el miedo de crear para sí complicaciones políticas, desagradando al populacho judío; el miedo instintivo de decir "no", de hacer lo contrario de lo que se pide, de enfrentar el ambiente con actitudes y opiniones diferentes a las que en él imperan.

Vos, Señor, lo mirasteis por largo tiempo con aquella mirada que en un segundo obró la salvación de Pedro. Era una mirada en que transparecía vuestra suprema perfección moral, vuestra infinita inocencia, y, sin embargo, él os condenó.

22. La Cruz revela la plenitud del amor de Dios

En el misterio de la Cruz se revela enteramente el poder i! rrefrenable de la misericordia del Padre celeste. Para reconquistar el amor de su criatura, Él aceptó pagar un precio muy alto: la sangre de su Hijo Unigénito. La muerte, que para el primer Adán era signo extremo de soledad y de impotencia, se transformó de este modo en el acto supremo de amor y de libertad del nuevo Adán. Bien podemos entonces afirmar, con san Máximo el Confesor, que Cristo "murió, si así puede decirse, divinamente, porque murió libremente" (Ambigua, 91, 1956). En la Cruz se manifiesta el eros de Dios por nosotros. Efectivamente, eros es —como expresa Pseudo-Dionisio Areopagita— esa fuerza "que hace que los amantes no lo sean de sí mismos, sino de aquellos a los que aman" (De divinis nominibus, IV, 13: PG 3, 712). ¿Qué mayor "eros loco" (N. Cabasilas, Vida en Cristo, 648) que el que trajo el Hijo de Dios al unirse a nosotros! hasta tal punto que sufrió las consecuencias de nuestr! os delit os como si fueran propias? (Benedicto XVI)

21. Después de la prueba

Señor Jesús: Hoy te damos gracias por habernos permitido estar aún juntos los integrantes de ésta familia.

Por habernos mostrado el camino verdadero para seguirte y decirte: Sí Padre.

Por habernos manifestado tu amor y misericordia divina, brindándonos tus rayos de luz que nos iluminan guiándonos y fortaleciéndonos a través del Espíritu Santo, enviándonos tus sagrados Siete dones.

Hoy nos ponemos a tu servicio y daremos testimonio de tu amor misericordioso, a nuestros semejantes, para tu Gloria Señor. Amén.

Familia: Malagón – Marín.

20. Entrega Total

Bendita Virgen María, Madre Santísima, guía mi alma, acompáñame en esta aventura espiritual hacia la Luz. Hacia la esencia de la Santísima Trinidad.

Santo, Santo, Santo Dios, escucha mi llamada. Estoy tocando tu puerta. Tu hijo Jesucristo, detrás de esa puerta donde tu estas; donde tu Luz Celestial es tan brillante que mis frágiles ojos humanos no la pueden percibir.

Por eso entonces me separo de mi cuerpo, de mis sentidos y de mi conciencia, para poder hablar contigo y movilizarme directamente con mi alma. Dejo detrás todas las cosas materiales, todo lo que se identifica conmigo y con el mundo.

Soy el corazón de mi alma que se ha encendido con el fuego de tu Amor Divino, que es como una flor fertilizada, se ha convertido en Tu fruto: El Espíritu.

Señor, te hablo con mi esp&iacut! e;ritu, y te adoro infinitamente, con toda la fuerza misteriosa que tu has vertido en mi.

Mis palabras son innecesarias, ahora me ofrezco al Amor Divino que Tu has puesto en la tierra y que se está volviendo a Ti, reconociendo Tu Grandeza, Tu Misericordia y Tu Sabiduría.

Detrás, permanece el polvo, el mundo y mi ego. Soy nada.

Todo lo que queda en mí es la realización de que Tu existes, de que Tu eres quien eres y que yo soy nada, porque, incluso este conocimiento de mi propia existencia, es esa llama de Divinidad que Tu colocaste oculta en mi corazón, que es de Tu propiedad, pero que ahora se ha convertido en Luz, y que no encuentra regocijo en la oscuridad de esta existencia aislada y se siente atraído por el magnetismo de su Presencia Omnipotente.

Abro mi corazón completamente a Tu Majestad. De la misma manera en la que Cristo se entrego por nosotros en la Cruz, yo me entrego ahora a Ti mi Dios.

Yo soy nada. Porque Tu eres el &! uacute;n ico que me da vida, Tu la sustentas, Tu eres mi refugio sagrado, Tu eres mi compañía, Tu eres el Espíritu que me guía y Tu eres quien espera por mí al final de este viaje terrestre; esta pequeña aventura que es insignificante en la Eternidad de Tu Existencia.

Dios mío, Tu eres maravilloso, solo a través del regocijo de mi alma puedo expresar mi Amor a Ti. Tu me has hecho feliz cuando mis lagrimas de gozo han expresado mis emociones espirituales.

Señor, siento tu Divina Presencia y tu Luz brilla en mi alma.

Santísima Trinidad, úngeme con Tu Espíritu Santo, lléname con Tu Amor, y abrázame con la serenidad de Tu Paz, a través de la intercesión del Inmaculado Corazón de María.

Permíteme perder mi individualidad en Ti, para penetrar profundamente en Tu Infinito Ser. Permíteme ser Uno contigo.

¡Señor, Vive en mi siempre, crece en mi, apóyame con Tu Fuerza, no me abandones. Toma el control de todas mis acciones, manifiesta Tu Presencia a través de Tu Siervo, quien vive en Ti, para Ti, a través de Ti y siempre contigo.

Protégeme Señor, haz de mi una fortaleza, que sea impenetrable por el pecado; haz me un soldado, un apóstol y un portador de Tu Palabra Divina.

Haz que llene los corazones de mis hermanos con este celo, este fervor, este espíritu de Amor con el cual Tu me haz dotado, hazme un portador de Tu Luz, para desvanecer la oscuridad y para preparar el terreno para Tu Reino. Que se haga no mi voluntad, sino la tuya.

18. Oración a María

María, Madre del «sí», tú has escuchado a Jesús y conoces el timbre de su voz y los latidos de su corazón. Estrella de la mañana, háblanos de Él y cuéntanos cómo es tu camino para seguirle por la senda de la fe.

María, que en Nazaret viviste con Jesús, imprime en nuestra vida tus sentimientos, tu docilidad, tu silencio que escucha y haz florecer la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que la frescura de nuestra fe brille en nuestros ojos y caliente el corazón de quien se encuentra con nosotros, como lo hiciste al visitar a Isabel, que en la ancianidad se alegró contigo por el don de la vida.

María, Virgen del «Magnificat», ayúdanos a llevar la alegría al mundo y, como en Caná, lleva a todo joven, comprometido en el servicio a los hermanos, a hacer sólo lo que Jesús diga.

María, puerta del cielo, ayúdanos a elevar la mirada. Queremos ver a Jesús. Hablar con Él y anunciar a todos su amor.

Benedicto XVI

17. Magnificat de Nuestro Señor

El Espíritu del Señor esta sobre Mí, porque Él me ha ungido. Para traerle la buena noticia a los pobres y a los afligidos, para proclamar la libertad de los cautivos, para darle vista a los ciegos, para sanar a los enfermos, para enmendar los corazones partidos, para traer luz a la oscuridad, para traerle gozo a los que sufren, para liberar a los oprimidos y para proclamar un buen año de gracia del Señor.

16. Oraciones por la Iglesia

Rezo por el cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, cuya cabeza visible es el Papa. Rezo por su salud y sus intenciones, rezo por todas las necesidades de la iglesia, para que aumenten las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio, por la fidelidad y la santidad de los Sacerdotes.

13.

Bendita Virgen María, Nuestra Señora, te ofrezco el inmenso y eterno amor de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Te ofrezco el amor, el agradecimiento y homenaje dado a ti por toda la humanidad, por los santos ángeles, los santos y todas las criaturas porque tú eres la madre de Dios y la Reina Soberana de toda la creación. Madre María te amo.

Ruego en el nombre de todos los privilegios que tu disfrutaste para que tu reces e intercedas por nosotros al Señor Nuestro Dios.

12. Dios es amor

En la diversidad, unidos: ¡DIOS ES AMOR!
Proclamamos decididos: ¡DIOS ES AMOR!
Queremos ser discípulos de Cristo: ¡DIOS ES AMOR!
Misioneros para que todos tengan vida: ¡DIOS ES AMOR!

Entre sombras y esperanzas: ¡DIOS ES AMOR!
Caminamos en la confianza: ¡DIOS ES AMOR!
Esperamos nuevos rumbos, nuevos tiempos: ¡DIOS ES AMOR!

11. Bendíceme Señor

«Padre Celestial, Dios Todopoderoso. Con humildad vengo ante tu Presencia. Que gozo tan grande es venir ante Ti. Te doy gracias y te alabo por tu Majestad Infinita, tu Omnipotencia y tus Perfecciones.

Por favor perdóname todos mis pecados. Quiero adorarte, quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y con toda mi fortaleza. Brilla tu luz sobre mi, permíteme caminar contigo y hacer siempre tu santa voluntad, protégeme y bendíceme.

Hazme una bendición para todos aquellos a mi alrededor. Amén». (José de Jesús y María)

10. Ven Espíritu Santo, Ven!

«Ven Espíritu Santo, ven, enciende los corazones de tus fieles. Ven Espíritu Santo, ven, nosotros hemos recibido el cuerpo y la sangre de Jesús, llénanos con Su espíritu, Su pureza y Su bondad.

Ven Espíritu Santo, ven, penetra con tu luz la parte más profunda de nuestras almas, refuérzanos con gran fe, vístenos con tu amor e ilumínanos con tu sabiduría.

Ven Espíritu Santo, ven, renueva nuestras mentes y nuestros corazones, sana nuestros cuerpos y nuestras almas.

(José de Jesús y María)

9. Ofrecimiento matutino

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo en reparación de todos nuestros pecados y de los pecados del mundo entero. Por los méritos de su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero, por intercesión de María, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Señor lava mis iniquidades, límpiame de mi pecado. Purifica mi corazón con tu Preciosa Sangre, refina mi alma con el fuego del Espíritu Santo.

Señor, te consagro mis hermanos y hermanas, los cuales amo como si fueran mis propios hijos! , te pido que los perdones y que les envíes tu Espíritu Santo, de modo de que ellos se arrepientan y vuelvan a Ti. (José de Jesús y María)

8. Oración en boca de María

«Me postro ante tu Presencia Oh Dios, Altísimo y te doy Gracias y Alabanza por tu Ser Inmutable, por tus Perfecciones Infinitas, y por haberme creado de la nada.

Me reconozco como tu criatura y como el trabajo de tus manos. Te bendigo y Te adoro. Te concedo Honor, Magnificencia y Divinidad como el Supremo Señor y Creador mío y de todo que existe.

Levanto mi Espíritu para ponerlo en tus manos. Me ofrezco con profunda humildad y resignación a Ti y te pido que dispongas Mí según tu Santa Voluntad durante este día y durante todos los días de mi vida, y te pido me enseñes a cumplir con lo todo lo que sea para tu mayor placer y gloria.

Te consulto, pido Tu consejo, Te pido permiso y pido Tu bendición en todo que lo hago en este día.

Te pido el permiso de utilizar mi cuerpo como tu templo, mi mente como la mente de Cristo, mi alma como las almas de Jesús y de María: mi memoria para recordarte solamente, mi voluntad para utilizarla en conformidad a tu voluntad y mi entendimiento para entenderte con Tu Sabiduría y para entender a mis hermanos y hermanas.»

(Sor María de Agreda)

7. El Amor, como valor en la familia

«Creo que para todos es claro, o debería serlo, que el amor es un valor fundamental para la familia. La familia es la escuela del amor, donde primero aprendemos a amar de pequeños; y de este aprendizaje primario del amor muchas veces depende si, más adelante en nuestra vida, nuestro amor es completo, íntegro, y enriquecedor. Si no hay amor en la familia, ¿en donde lo habrá?

Por eso resulta extraño que el amor, al menos en algunos estudios sobre los valores, no ocupe el primer lugar en los valores familiares. Más todavía, cuando he trabajado sobre los valores de la familia en grupos focales, con frecuencia el amor no está entre las primeras menciones y se olvida jerarquizarlo hasta que algún miembro del grupo dice: "Oigan, se nos está olvidando el Amor"

Creo, además, que hay una gran confusión en cuanto a que cosa es el amor. En algunos grupos, sobre todo de jóvenes, se usa la palabra como un sinónimo de relaciones sexuales. Claro, el ideal es que las relaciones sexuales sean por amor (aunque muchas veces el amor no tenga nada que ver), pero indudablemente el amor va mucho más allá. "El sexo sin amor", decía una joven conocida mía, "entra en la categoría del ejercicio". ¡Qué triste!

En la Edad Media, los estudiosos distinguían varias facetas del amor. Hablaban de la Cupididad, o la atracción sexual. Hablaban del Ágape, o la amistad, afecto y cariño entre amigos, y también de la Caridad, el nivel más elevado y sobrenatural del amor, una de las virtudes teologales.

La atracción sexual, por supuesto, es un importante componente del amor entre los esposos y es, en sí misma, un bien que promueve la unidad y la comunicación entre los cónyuges. También entre! los esp osos es muy importante la amistad, el cariño, el afecto; ambos son el mejor amigo del otro, en quién depositan toda la confianza y el respeto por cada uno. Y, por supuesto, cuando hablamos del matrimonio cristiano, es fundamental la caridad, el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. ¿Y quién más prójimo o próximo que el cónyuge? El amor entre padres e hijos, y con la familia extendida, también debería incluir la amistad, cariño, afecto, y sobre todo la caridad.

¿O será, me pregunto, que las familias que se aman profundamente no hacen mucho ruido, y no se notan, mientras que las familias que son infelices por falta de amor, son mucho más visibles y nos llaman más la atención? No tengo la respuesta, y no sé si sea importante tenerla. Lo importante en mi opinión es hacernos conscientes de lo importante que es este valor y le demos un lugar más importante en la jerarquía de nuestros valores. Si, se puede hacer mucho por las familias, pero nada será más importante que decidirnos a vivir este valor en nuestra circunstancia personal y concreta. Decidirnos a amar a nuestra familia profundamente es la acción más efectiva que podemos hacer, no solo a favor de nuestra familia, sino también en favor de otras familias. No hay testimonio más importante que el del amor. Cuando los paganos veían a los cristianos, decían: "Miren como se aman". Y querían ser así, se convertían. ¿Cuántas familias se decidirían a amarse profundamente si vieran a su alrededor a familias que se aman?». (Antonio Maza Pereda)

6. Santos nombres de Jesús y María

«Santo, Santo, Santo Dios, santo nombre, Padre todopoderoso, Santa presencia, santo gozo, en la maravilla de un nombre, Santo Jesús, santa María, santos nombres bajo los cielos, santo, santo, santa presencia, santos nombres.

Santo, santo nombre de Jesús, santo gozo. Cuando te llamo, tú estás aquí, cuando te necesito, tú respondes. Dame la gracia de amarte y servirte, para vivir fielmente para Ti.

Santo, santo nombre de María, santo gozo. Cuando te llamo, tú estás aquí, cuando te necesito, tú respondes. Dame la gracia de amarte y servirte, para vivir fielmente para Ti. (José de Jesús y María)

5. Ven Espíritu Santo, ven

"Ven Espíritu Santo, ven, enciende los corazones de tus fieles. Ven Espíritu Santo, ven, nosotros hemos recibido el cuerpo y la sangre de Jesús, llénanos con Su espíritu, Su pureza y Su bondad. Ven Espíritu Santo, ven, penetra con tu luz la parte más profunda de nuestras almas, refuérzanos con gran fe, vístenos con tu amor e ilumínanos con tu sabiduría.Ven Espíritu Santo, ven, renueva nuestras mentes y nuestros corazones, sana nuestros cuerpos y nuestras almas.

Ven Espíritu Santo, ven, haz que nos enteremos de la presencia viva de Dios siempre. Ven Espíritu Santo, ven, ilumina nuestras mentes con la sabiduría del corazón. Ven Espíritu Santo, ven, prepara nuestras almas como tabernáculos vivos de la Santísima Trinidad.

Ven Espíritu Santo, ven, aumenta nuestra fe, esperanza y amor, danos la gracia para hacer siempre la voluntad de Dios. Ven Espíritu Santo, ven, enséñanos a abrir nuestros corazones y nuestras vidas a la Voluntad de Dios. Ven Espíritu Santo, ven, haznos mantener la Palabra del Señor constantemente. Ven Espíritu Santo, ven, enséñanos a entregarnos a Dios, recuérdanos constantemente de imitar a María tu digna y amada esposa.

Ven Espíritu Santo, ven, bautízanos con tu fuego consumidor y sanador del amor. Ven Espíritu Santo, ven, toca los corazones de todos los no creyentes y de todos los pecadores, conviértelos a Jesús, llénalos de arrepentimiento y del espíritu de la conversión. Ven Espíritu Santo, ven, enséñanos a amarnos los unos a los otros como Jesús nos ha amado. Ven Espíritu Santo, ven, llénanos con tu bondad, y enséñanos a compartir y a ser compasivos". (José de Jesús y María)

4. Acordaos

«Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia, reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.

Animado por esta confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. Madre de Dios, no despreciéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén». (San Bernardo)

3. Háblame, Señor

«Señor Jesús, mi Dios, Palabra eterna de Dios. Vengo humildemente ante ti. Tu has dicho que el hombre no vive solamente de pan sino de cada palabra que sale de tu boca, por eso confidentemente vengo a alimentarme con tu Palabra.

Atesoro la Palabra de tus labios, háblame, Señor Tus palabras son palabras de vida eterna...». (José de Jesús y María)

2. Bendíceme, Señor

Padre Celestial, Dios Todopoderoso. Con humildad vengo ante tu Presencia. Que gozo tan grande es venir ante Ti. Te doy gracias y te alabo por tu majestad Infinita, tu omnipotencia y tus perfecciones. Por favor perdóname todos mis pecados. Señor, vengo ante ti con mi nada.

Quiero adorarte, quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y con toda my fortaleza. Quiero arder con deseo de ti como un ángel. Te necesito mi Señor, no soy nada sin Ti. Te pido que me levantes ante tu gloria. Brilla tu luz sobre mi, permíteme caminar contigo y hacer siempre tu santa voluntad, protégeme y bendíceme, Senor misericordioso. Lléname con tu Espíritu Santo, concédeme Paz, Amor y Gozo.

Sáname. Bendíceme y santifícame, Señor. Hazme una bendición para todos aquellos a mi alrededor. Amén.

1. Bendíceme Señor

"Padre Celestial, Dios Todopoderoso. Con humildad vengo ante tu Presencia. Que gozo tan grande es venir ante Ti. Te doy gracias y te alabo por tu Majestad Infinita, tu Omnipotencia y tus Perfecciones. Por favor perdóname todos mis pecados. Señor, vengo ante Ti en mi nadaísmo.

Quiero adorarte, quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y con toda mi fortaleza. Quiero arder con deseo de Ti como un ángel. Te necesito mi Señor. No soy nada sin Ti. Te pido que me levantes ante tu Gloria. Brilla tu luz sobre mi, permíteme caminar contigo y hacer siempre tu santa voluntad, protégeme y bendíceme, Senor Misericordioso.

Lléname con tu Espíritu Santo, concédeme Paz, Amor y Gozo. Sáname. Bendíceme y santifícame, Señor. Hazme una bendición para todos aquellos a mi alrededor".

Amén.