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31 ene 07. Oración por la educación de los hijos«Padre del cielo, estamos preocupados por nuestros hijos. Por la educación que debemos darles. Nos han dicho que debemos vivir cerca de ellos y, también, saber alejarnos a tiempo, educarlos con fortaleza y amarlos sin imposiciones. Vemos que se nos escapan, Señor, y por eso te los confiamos una vez más, sin abdicar de nuestra misión de padres. Nuestro amor es nuestra fuerza, por eso nos mantenemos unidos los dos, para que nuestros hijos vivan también unidos y sean semejantes a nosotros. No permitas que se desvíen. Escucha nuestros horizontes a fin de que sepamos darles espacio para vivir libres. Que por afán de ganárnoslos, no seamos cómplices de sus debilidades. Te lo pedimos a ti, fuente de todo amor, que vives! y reinas por los siglos de los siglos. Amén» Lily Játiva 30. Petición a la Virgen MaríaVirgen María: Te consagramos nuestras fuerzas y nuestra disponibilidad para servir al designio de salvación realizado por tu Hijo. ¡Te pedimos que, por medio del Espíritu Santo, la fe arraigue y se afirme en todo el pueblo cristiano, y que la comunión prevalezca sobre los gérmenes de la división, que la esperanza se reavive en los que están desalentados!... Te pedimos por los que sufren por un dolor particular, físico o moral, por los que conocen la tentación de la infidelidad, por los que están sacudidos por la duda en un clima de incredulidad, también por aquellos que sufren persecuciones a causa de su fe. Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los sacerdotes, el testimonio de los religiosos. Te pedimos que la! llamada a la vocación sacerdotal y religiosa sea ampliamente escuchada y seguida, por la gloria de Dios y la vitalidad de la Iglesia. Amén. 29. Oración de la familia para visitar el Santísimo«Señor: conscientes de que estamos en tu presencia, queremos hacer un acto de fe en el sacramento de la eucaristía. Por eso hemos entrado en esta iglesia y nos hemos acercado al tabernáculo, donde permaneces día y noche, para ser viático de enfermos y alimento de los débiles. Te adoramos, te bendecimos y te alabamos por permanecer junto a nosotros, por permitir que te visitemos, por poder hablarte, por ser tú Dios cercano. Te damos gracias por tu palabra, que nos ilumina; por tu eucaristía, que nos fortalece; por tu amor, que nos salva. Bendice nuestra familia; haz que siempre vivamos unidos en tu amor y en tu temor. Que demos siempre testimonio de vida cristiana. Tú, que vives y reinas por los siglos de los ! siglos. Amén» Lily Játiva 28. Adoro te devoteTe adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén. (Santo Tomás de Aquino). 27. Oración de Juan Pablo II por la paz en Medio Oriente
26. Perdón, SeñorAquí me tienes Señor, parándome, después de la centésima caída. Agradeciendo tu amor infinito, en la misericordia de tu centenaria acogida. Vengo a pedirte perdón urgente, por las mil veces que reduje el
amor, al círculo de mis cercanos. Por ignorar, indolente, lo bueno
de mis hermanos. Por recordar con afectuoso sentimiento sólo a
quienes alimentaron mi ego en algún generoso momento. Por las veces
que pude hacer algo más y mejor, Por haber extinguido el grato recuerdo, de tantos miles que en la vida me han ayudado Por creer que siempre tenía la razón en mis acciones y razonamientos. Perdón, Señor, por mis caprichos personales, que impuse a los demás sin esperar consentimiento. Por la rebeldía interior no expresada, que disfracé en una acción obediente. Por amar, sin demostrar el sentimiento. Por las veces que mi amor urgente hacia ti, no se detuvo en mis hermanos. Creyendo, ingenuamente, que llegaría veloz, sin fraternal aditamento. Por la cobardía de no cambiar lo suficiente cuando una palabra o gesto lo advirtió. Y por las veces que no tuve, la valentía de señalar el error, al hermano fraternalmente. Por no alinear la proa de mi débil barca hacia el temporal violento,
cuando tú me llamas a maravillosa singladura, que durará
eternamente. Finalmente, perdóname, Señor Por pedirte hoy
público perdón, (José Isert Arriagada). 25. Me levanto hoy«Me levanto hoy por una fuerza poderosa, la invocación a la Trinidad, la creencia en laTrinidad, la confesión de la Unidad del Creador del mundo. Me levanto hoy por la fuerza del nacimiento de Cristo y de su bautismo, por la fuerza de suresurrección y de su ascención, por la fuerza de su venida el día del juicio. Me levanto hoy por la fuerza de Dios que me guía, por el poder de Dios que me sostiene, por la inteligencia de Dios que me conduce, por el ojo de Dios que mira delante de mí, por el oído de Dios que me escucha, por la palabra de Dios que habla conmigo, por la mano de Dios que me guarda, por el camino de Dios que me precede, por el escudo de Dios que me protege, por el ejército de Dios que me salva de las redes del demonio, de las seducciones de los vicios, de las inclinaciones de la naturaleza, de todos los hombres que me desean el mal, de lejos y de cerca, en la soledad y en la multitud. Cristo conmigo, Cristo ante mí, Cristo detrás de mí, Cristo en mí, Cristo por debajo de mí, Cristo por encima de mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo a lo ancho, Cristo a lo largo, Cristo a lo alto. Me levanto hoy por una fuerza poderosa, la invocación a la Trinidad, la confesión de la Unidad del Creador del mundo. En el Señor está la salvación, que tu salvación, Señor, esté siempre con nosotros. Amén» (San Patricio) 24
23"Ninguna otra cosa hemos de hacer sino ser solícitos en seguir la voluntad de Dios y en agradarle en todas las cosas." San Francisco de Asís 22. Después de la pruebaSeñor Jesús: Hoy te damos gracias por habernos permitido estar aún juntos los integrantes de ésta familia. Por habernos mostrado el camino verdadero para seguirte y decirte: Sí Padre. Por habernos manifestado tu amor y misericordia divina, brindándonos tus rayos de luz que nos iluminan guiándonos y fortaleciéndonos a través del Espíritu Santo, enviándonos tus sagrados siete dones. Hoy nos ponemos a tu servicio y daremos testimonio de tu amor misericordioso, a nuestros semejantes, para tu Gloria Señor. Amén. (Familia: Malagón – Marín). 21Señor, aquí estoy otra vez ante ti para pedirte que me perdones si en algo te he ofendido, olvidándome de cuánto me quieres, sin pensar que siempre me estás viendo. Perdón Jesús. Gracias porque siempre estás aquí conmigo para escucharme y perdonarme. Te pido por los jóvenes que, como yo, a veces sabemos valorar cuánto nos das sin merecerlo. Te pido sabiduría y entendimiento para poder comprender cual es tu voluntad. Te pido que los jóvenes de hoy sigan tu camino, como estoy tratando de seguirlo yo, para que mañanas seamos adultos, seamos mejores personas y te agrademos más. 20Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en mi vida. Te doy gracias de todo corazón porque tú me sanas, porque tú me liberas, porque tu rompes las cadenas y me das la libertad. Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de tu Espíritu y este templo no se puede destruir porque es la casa de Dios. 19. Pues busco, debo encontrar (Amado Nervo)
18. Dulce huésped del Alma
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
Riega la tierra en sequía, sana el corazón del enfermo;
17"Para mí S. Francisco es el ejemplo típico de quien, si fuera llamado a enfrentarse en un combate, después de una lucha muy dura e implacable, consigue a realizar el supremo deber, que está impuesto al hombre y que es más grande de la moral misma, de la verdad y de la beleza: transformar en espíritu la materia que Dios le ha dado" (Nikos Kazantzakis). 16. Oración por un enfermo«Señor Jesús, aquel (aquella) a quien amas está enfermo (a). Tú lo puedes todo; te pido humildemente que le devuelvas la salud. Pero, sin son otros tus designios, te pido le concedas la gracia de sobrellevar cristianamente su enfermedad. En los caminos de Palestina tratabas a los enfermos con tal delicadeza que todos venía a ti, dame esa misma dulzura, ese tacto que es tan difícil de tener cuando se esta sano. Que yo sepa dominar mi nerviosismo para no agobiarle, que sepa sacrificar una parte de mis ocupaciones para acompañarles, si es su deseo. Yo estoy lleno de vida, Señor, y te doy gracias por ello. Pero haz que el sufrimiento de los demás me santifique, formándome en la abnegación y en la caridad. Amén». 15. Oración por la pazSeñor Jesús, ten piedad de nosotros y concédenos la paz y la unidad, no permitas que nos soltemos de tus manos y danos un corazón capaz de amar como tu nos amas. María Madre auxílianos en estas difíciles horas de la tribulación, se nuestra fuerza y consuelo. Cúbrenos con tu manto y que la sangre de tu bendito Hijo nos proteja de todo mal, Ten piedad Señor de nosotros, los que a ti nos encomendamos, te lo rogamos por tus méritos y los de tu amorosa Madre. Ten piedad y se nuestra Roca y Baluarte. Señor no mires nuestras miserias y pecados, sino la fe de tu iglesia que clama tu socorro. Madre Santa tu eres nuestro comandante dirígenos por el camino que al Señor le agrada, danos Señora las armas necesarias para hacer de este mundo un espacio de amor misericordioso, donde ningún hermano sufra. Te lo rogamos Señor por la ! intercesión de María Santísima, por sus méritos te lo pedimos, a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén 14. Vivo sin vivir en mí (Santa Teresa de Jesús)
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11. Nada te turbe (Santa Teresa de Ávila)
10. AVE MARÍA. Orígenes y explicación de esta plenariaDesde el regazo materno aprendimos a balbucear la más hermosa oración que podemos dirigir a la Virgen, es decir, la primera plegaria mariana. La hemos rezado miles y miles de veces. Lo seguimos haciendo, quizá a diario, al levantarnos y al acostarnos, en el Ángelus, en el Rosario, en las visitas a nuestra Patrona o imágenes de nuestra devoción, al emprender algún viaje o bien en algún trance difícil. Sin embargo, surgen algunas pr! eguntas: ¿Hemos penetrado y saboreado esta admirable oración, frase por frase, palabra por palabra? ¿Hemos valorado sus inagotables tesoros? ¿Hemos aprendido sus lecciones sublimes? ¿Estimulamos y alimentamos con ella nuestra vida cristiana? En el transcurso del año 2000 que nos ha abierto las puertas de un nuevo siglo y de un nuevo milenio, haremos una radiografía, lo más completa posible del «Ave María» con un objetivo concreto: rezarla bien, rezarla mejor. Recogeremos en seguida sus frutos. Veamos ante todo cómo nació y cuál es su armónica estructura. El Ave María consta de tres partes: la primera está tomada del saludo angélico: Ave, llena de gracia, el Señor es contigo (Lc 1,28). La segunda está formada por las palabras de alabanza que Isabel, pariente de la Virgen, y esposa de Zacarías, dirige a María al pisar su casita de Ain karim: Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre (Lc 1,42). La tercera parte es una invocación de la Iglesia de origen muy posterior: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Lo primero que hemos de advertir es que esta plegaria tiene origen divino y origen eclesiástico. El ángel e Isabel fueron los personajes inspirados por Dios. La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, completó la primera oración a Nuestra Señora. La estructura íntegra del Ave María necesitó un milenio — del siglo VI al siglo XVI — para alcanzar su actual formulación. Su historia se asemeja a un pequeño arroyo que poco a poco va adquiriendo volumen hasta formar un caudal amazónico, expresión del grandioso sentido de la fe. No obstante, pueden fijarse algunos datos de indudable certeza. La vinculación del saludo de Gabriel con la alabanza de Isabel se debe a Severo de Antioquía, que falleció el año 538. En una vasija de barro encontrada en Luxor (Egipto) ya se leen estas palabras unidas. San Juan Damasceno, fallecido en el 749, las comenta en sus homilías. La Iglesia ha añadido los nombres de «María» al principio y de «Jesús» al final, siendo Urbano IV en el siglo XIII, su afortunado autor. El último añadido: «ahora y en la hora de nuestra muerte», aparece en un breviario cartujano del 1350, siendo asumido posteriormente por los trinitarios y camaldulenses. En el año 1525 se encuentra ya en los catecismos populares. Puede afirmarse que la fórmula definitiva que ha llegado hasta nosotros fue fijada por Pío V en 1568, con ocasión de la Reforma litúrgica. Hace pues, 432 años que los católicos rezamos en su forma actual esta incomparable plegaria mariana, mitad himno de alabanza, mitad súplica filial. Y no nos cansamos de repetirla por su irresistible encanto sobrenatural. Que nos sirva siempre para ser mejores discípulos de Jesús. 9.- Oración a la familia por Juan Pablo IIOh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, "nacido de Mujer", y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones porque siempre se renuevan. Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor. Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias. Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagra! da Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia. Tú, que eres la Vida, la Verdad y El Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu santo. 8.- Yo confieso...Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante vosotros hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén. 7.- Eucaristía y san Francisco«Así, pues, besándoos los pies y con la caridad que puedo, os suplico a todos vosotros, hermanos, que tributéis toda reverencia y todo el honor, en fin, cuanto os sea posible, al santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, en quien todas las cosas que hay en cielos y tierra han sido pacificadas y reconciliadas con el Dios omnipotente [Col 1,20]». Él, personalmente, «ardía de amor en sus entrañas hacia el sacramento del cuerpo del Señor, sintiéndose oprimido y anonadado por el estupor al considerar tan estimable dignación y tan ardentísima caridad. Reputaba un grave desprecio no oír, por lo menos cada día, a ser posible, una misa. Comulgaba muchísimas veces, y con tanta devoción, que infundía fervor a los presentes. Sintiendo especial reverencia por el Sacramento, digno de todo respeto, ofrecía el sacrificio de todos sus miembros, y al recibir al Cordero sin mancha, inmolaba el espíritu con aquel sagrado fuego que ardía siempre en el altar de su corazón» (II Celano 201). 6.- Tu reinoY Tú dijiste, Dios, allá lejano: «Si tu mano te estorba para entrar en mi Reino...» Nos estorba, Señor. Pero el frío puñal nos estremece. No tenemos valor para amputarla. En la sangre llevamos una fuerza brutal y gritadora. Algo que se resiste. Donde a veces tu sonido se pierde ¡tan sin eco! No es posible, Señor. Si por cobardes conservamos intactos nuestros miembros -por cobardía humana solamente-, de tu Reino se nos cierre la puerta. Nos arrojen. Entrarán muchos cojos, mancos, tuertos... Serán las almas grandes que elegiste. Pero también nosotros, los pequeños, los miedosos y débiles -los tuyos en deseo totalmente- entraremos al fin, aunque llevemos nuestros miembros apenas lesionados. (Elvira Lacaci) 5.- Oración de la paz en el espíritu de San Francisco
4.- Un corazón de león
Señor, sopla sobre mis ojos y llévate mis lágrimas. Deja salir de ti un viento tempestuoso que cumpla tu palabra y que traiga la salud a mi vida. Dios de Israel, pasa por mi vida y sopla; destruye y quiebra mis falsos valores. Haz que mi falta de confianza en ti se la lleve el viento solano. Envía a mi vida un torbellino que arrebate mi falta de fe. Desmenuza, oh Dios, mis pecados como polvo delante del viento, arrójalos como lodo de las calles. Pónlos como polvo en remolino; como paja ante el viento. Tú siervo ha hallado ánimo para orar delante de ti. Quiero ser valiente, Señor, y pelear tus batallas. Derrama sobre mí un espíritu de valentía. Dame un corazón de león. Amén. 3«El amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma. Entre todas las mociones, sentimientos y afectos del alma, el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, aunque en un grado muy inferior, lo único con que puede restituirle algo semejante a lo que él le da. En efecto, cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros lo amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí» (San Bernardo, Sermó! n sobre el Cantar de los Cantares). 2Dichoso quien en el mundo no busca y no quiere consolación de ninguna criatura. No imagina una recompensa de Dios el hombre que se queda humilde y quieto sólo hasta que se le satisfaga en todo («Dichos» del beato Egidio, compañero de San Francisco: La Paciencia). 1 ene 07.- Jornada mundia de la PAZ. Solemnidad de Santa María, Madre de DiosLos pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
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