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31 dic 06. Fiesta de la Sagrada Familia.Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, 10 encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escu. chándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angust! iados". Él les contestó: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres. 30 dic 06Jesús entregó un modelo para sus seguidores. No aceptaba aquellos que buscan el poder. "Vosotros sabéis que entre los gentiles, sus reyes usan y abusan de su poder, y que las autoridades la hacen sentir. Entre vosotros eso no debe suceder. No: aquél que desea ser grande entre vosotros debe serviros, y cualquiera que desee ser el primero debe ser vuestro esclavo, tal como el Hijo del Hombre vino no a ser servido sino que a servir, y a dar su vida como rescate de muchos" (Mateo 20:25-28). Jesús recalcó esta postura en la Última Cena, cuando, como un esclavo, lavó los pies de sus discípulos. El "poder" de Dios es diferente al poder entre los hombres. El servicio a los demás es la clave. La autoridad a menudo se entiende como el poder para dar órdenes a los demás y para exigir que ellas se cumplan, o para promulgar la ley y asegurarse que ella sea obedecida. La autoridad de Cristo, por el contrario, es diferente. No significa abusar de ella ni hacerla sentir: es el poder de cuidar a los demás, de lavar sus pies, de conocer sus problemas, de ayudarlos a resolver sus necesidades más profundas, de ser el esclavo de todos ellos. 29 dic 06Nací desnudo, dice Jesús, para que tú sepas desnudarte
de ti mismo. 28 dic 06Las obras del amor siempre son obras de paz. Cada vez que compartas tu amor con los otros te darás cuenta de la paz que llega a tí y a ellos. Donde está la paz está Dios; de esta manera Dios vierte la paz y la alegría en nuestros corazones (Beata Madre Teresa de Calcuta). 27 dic 06El Señor vivifica su cuerpo en el Espíritu.- De quien ya no vive de acuerdo con la carne, sino que actúa en virtud del Espíritu de Dios, se llama hijo de Dios y se ha vuelto conforme a la imagen del Hijo de Dios, se dice que es hombre espiritual. Y así como la capacidad de ver es propia de un ojo sano, así también la actuación del Espíritu es propia del alma purificada. Así mismo, como reside la palabra en el alma, unas veces como algo pensado en el corazón, otras veces como algo que se profiere con la lengua, así también acontece con el Espíritu Santo, cuando atestigua a nuestro espíritu y exclama en nuestros corazones: Abbá (Padre), o habla en nuestro lugar, según lo que se dijo: No seréis vosotr! os los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. (Del libro de san Basilio Magno, obispo, sobre el Espirítu Santo) 26 dic 06Cristo apareció en el mundo, y, al embellecerlo y acabar con su desorden, lo transformó en brillante y jubiloso. Hizo suyo el pecado del mundo y acabó con el enemigo del mundo. Santificó las fuentes de las aguas e iluminó las almas de los hombres. Acumuló milagros sobre mílagros cada vez mayores. (San Proclo de Constantinopla) 25 dic 06«Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz para nosotros.» La Iglesia en su misión de ir por todo el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad. En este tiempo los cristianos, por medio del Adviento, se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirl! o. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la Semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la Pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo Hombre y habitó entre nosotros. Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos su camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo. 24 dic 06Hoy en la víspera de Navidad, una persona especial ocupa nuestra atención, una mujer joven y hermosa llamada María, casi desconocida para la mayoría de los judíos. Dios, sin embargo, la eligió para ser la madre de su Hijo, Jesucristo. Pongámonos en la presencia de Dios y meditemos: Al igual que nuestra Santísima Madre la Virgen María, estamos dispuestos a tener como único propósito en la vida hacer la voluntad del Señor, y meditar en nuestro corazón el misterio del nacimiento de Cristo. ¿He cumplido los compromisos que me propuse? ¿Cómo hemos cumplido esos compromisos que nos hemos propuesto anteriormente? ¿En qué he tenido éxito, en qué he fallado? ¿Estoy dispuesto a cumplir y ser fiel al igual que María lo fue en su vida? 23 dic 06«Un niño nos va a nacer y su nombre es: Dios guerrero; El
será la bendición de todos los pueblos.» (Cf. Is 9,
6) «Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré
y comeremos juntos.» ¡Oh Niño, que has querido tener como cuna un pesebre; oh Creador del universo, que te has despojado de la gloria divina; oh Redentor nuestro, que has ofrecido tu cuerpo inerme como sacrificio para la salvación de la humanidad! Que el fulgor de tu nacimiento ilumine la noche del mundo. Que la fuerza de tu mensaje de amor destruya las asechanzas arrogantes del maligno. Que el don de tu vida nos haga comprender cada vez más cuánto vale la vida de todo ser humano. Demasiada sangre corre todavía sobre la tierra. Demasiada violencia y demasiados conflictos turban la serena convivencia de las naciones! ¡Tú vienes a traernos la paz. Tú eres nuestra paz.
Sólo tú puedes hacer de nosotros "un pueblo purificado"
que te pertenezca para siempre, un pueblo "dedicado a las buenas
obras" (Tt 2,14). Tú, María, que velas sobre tu Hijo omnipotente, danos tus ojos para contemplarlo con fe: danos tu corazón para adorarlo con amor. En su sencillez, el Niño de Belén nos enseña a descubrir el sentido auténtico de nuestra existencia; nos enseña a "llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa" (Tt 2,12). ¡Oh Noche Santa y tan esperada, que has unido a Dios y al hombre para siempre! Tú enciendes de nuevo la esperanza en nosotros. T&uacu! te; nos llenas de extasiado asombro. Tú nos aseguras el! triunfo del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte. Por eso permanecemos absortos y rezamos. En el silencio esplendoroso de tu Navidad, tú, Emmanuel, sigues hablándonos. Y nosotros estamos dispuestos a escucharte. Amén. (Juan Pablo 24 dic 03). 22 dic 06"Puer natus est nobis, filius datus est nobis" (Is 9,5). En las palabras del profeta Isaías, proclamadas en la primera Lectura, se encierra la verdad sobre la Navidad, que esta noche revivimos juntos. Nace un Niño. Aparentemente, uno de tantos niños del mundo. Nace un Niño en un establo de Belén. Nace, pues, en una condición de gran penuria: pobre entre los pobres. Pero Aquél que nace es "el Hijo" por excelencia: Filius datus est nobis. Este Niño es el Hijo de Dios, de la misma naturaleza del Padre. Anunciado por los profetas, se hizo hombre por obra del Esp&! iacute;ritu Santo en el seno de una Virgen, María. Cuando, dentro de poco cantemos en el Credo "... et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine et homo factus est", todos nos arrodillaremos. Meditaremos en silencio el misterio que se realiza: "Et homo factus est"! Viene a nosotros el Hijo de Dios y nosotros lo recibimos de rodillas. "Y la Palabra se hizo carne" (Jn 1,14). En esta noche extraordinaria la Palabra eterna, el "Príncipe de la paz" (Is 9,5), nace en la mísera y fría gruta de Belén. "No temáis, dice el ángel a los pastores, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor" (Lc 2,11). También nosotros, como los pastores desconocidos pero afortunados, corramos para encontrar al que cambió el curso de la historia. En la extrema pobreza de la gruta contemplamos a "un ni&nti! lde;o envuelto en pañales y acostado en un pesebre"! ; (Lc 2, 12). En el recién nacido inerme y frágil, que da vagidos en los brazos de María, "ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres" (Tt 2,11). Permanezcamos en silencio y adorémosle! (Juan Pablo Navidad, 24 dic 03). 21 dic 06"Un Niño nos ha nacido..." Te acogemos con alegría, Omnipotente Dios del cielo y de la tierra, que por amor te has hecho Niño "en Judea, en la ciudad de David, que se llama Belén" (cf. Lc 2, 4). Te acogemos agradecidos, nueva Luz que surges en la noche del mundo. Te acogemos como a nuestro hermano, "Príncipe de la paz", que has hecho "de los dos pueblos una sola cosa" (Ef 2, 14). Cólmanos de tus dones, Tú que no has desdeñado comenzar la vida humana como nosotros. Haz que seamos hijos de Dios, Tú que por nosotros has querido hacerte hijo del hombre (cf. S. Agustín). Tú, "Maravilla de Consejero", promesa segura de paz; Tú, presencia eficaz del "Dios poderoso"; Tú, nuestro único Dios, que yaces pobre y humilde en la sombra del pesebre, acógenos al lado de tu cuna. ¡Venid, pueblos de la tierra y abridle las puertas de vuestra historia! Venid a adorar al Hijo de la Virgen María, que ha venido entre nosotros en esta noche preparada por siglos. Noche de alegría y de luz. ¡Venite, adoremus! (Juan Pablo Navidad, 24 dic 01). 20 dic 06"Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres." (Tt 2, 11) En esta Navidad, nuestros corazones están preocupados e inquietos por la persistencia en muchas regiones del mundo de la guerra, de tensiones sociales y de la penuria en que se encuentran muchos seres humanos. Todo buscamos una respuesta que nos tranquilice. El texto de la Carta a Tito que acabamos de escuchar nos recuerda cómo el nacimiento del Hijo unigénito del Padre "trae la salvación" a todos los rincones del planeta y a cada momento d! e la historia. Nace para todo hombre y mujer el Niño llamado "Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz" (Is 9, 5). Él tiene la respuesta que puede disipar nuestros miedos y dar nuevo vigor a nuestras esperanzas. Sí, en esta noche evocadora de recuerdos santos, se hace más firme nuestra confianza en el poder redentor de la Palabra hecha carne. Cuando parecen prevalecer las tinieblas y el mal, Cristo nos repite: ¡no temáis! Con su venida al mundo, Él ha derrotado el poder del mal, nos ha liberado de la esclavitud de la muerte y nos ha readmitido al convite de la vida. Nos toca a nosotros recurrir a la fuerza de su amor victorioso, haciendo nuestra su lógica de servicio y humildad. Cada uno de nosotros está llamado a vencer con Él "el misterio de la iniquidad", haciéndose testigo de la solidaridad y constructor de la paz. Vay! amos, pues, a la gruta de Belén para encontrarlo, pero ! tambi&ea cute;n para encontrar, en Él, a todos los niños del mundo, a todo hermano lacerado en el cuerpo u oprimido en el espíritu.» (Juan Pablo II, 24 dic 01). 18 dic 06«"Habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló." (Is 9, 1) El anuncio gozoso que se acaba de proclamar en nuestra asamblea vale también para nosotros, hombres y mujeres en el alba del tercer milenio. La comunidad de los creyentes se reúne en oración para escucharlo en todas las regiones del mundo. Tanto en el frío y la nieve del invierno como en el calor tórrido de los trópicos, esta noche es Noche Santa para todos. Esperado por mucho tiempo, irrumpe por fin el resplandor del nuevo Día. ¡El Mesías ha nacido, el Enmanuel, Dios con nosotros! Ha nacido Aquel que fue preanunciado por! los profetas e invocado constantemente por cuantos "habitaban en tierras de sombras". En el silencio y la oscuridad de la noche, la luz se hace palabra y mensaje de esperanza. Pero, ¿no contrasta quizás esta certeza de fe con la realidad histórica en que vivimos? Si escuchamos las tristes noticias de las crónicas, estas palabras de luz y esperanza parecen hablar de ensueños. Pero aquí reside precisamente el reto de la fe, que convierte este anuncio en consolador y, al mismo tiempo, exigente. La fe nos hace sentirnos rodeados por el tierno amor de Dios, a la vez que nos compromete en el amor efectivo a Dios y a los hermanos. (Juan Pablo Navidad, 24 de dic 01). 17 dic 06Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca. Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad - fiesta de gozo y salvación - y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor. 16 dic 06«Mira, llego en seguida, dice el Señor, y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno su propio trabajo.» (Ap 22, 12) "La Madre de Cristo nos enseña a reconocer el tiempo de Dios, el momento favorable en el que pasa por nuestras vidas y pide una respuesta disponible y generosa. El misterio de la Noche Santa, que tuvo lugar históricamente hace dos mil años, se vive, como acontecimiento, en el «hoy» de la Liturgia. El Verbo que ha puesto su morada en el seno de María, viene a tocar al corazón de cada hombre con singular intensidad en la próxima Navidad... A cada uno le corresponde responder, como María, con un «sí» personal y sincero, abriendo a su vez el espacio de la propia existencia al amor de Dios." Juan Pablo II). 15 dic 06«Aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa» (Flp 3, 20-21) "Esto nos explica el cambio que a veces se opera en ciertas almas. Han vivido años enteros de una manera estrecha, con frecuencia deprimidas, casi nunca contentas encontrando sin cesar nuevas dificultades en la vida espiritual; pero un día Dios les ha dado la gracia de comprender que Cristo lo es todo para nosotros, que es el Alfa y Omega (Ap 22,13), que fuera de Él nada tenemos, que en Él lo tenemos todo, y que todo lo resume en Sí. A partir de ese momento, todo varía, por decirlo así, en esas almas; sus dificultades se desvanecen como las sombras de la noche a la luz del sol naciente. Desde que nuestro Señor, «el verdadero sol de nuestr! a vida» (Mal 4,2), ilumina plenamente a esas almas, las fecunda; ya pueden respirar a pleno pulmón, progresan y producen grandes frutos de santidad." (Columba Marmion, Causa exemplaris, Fecundidad y aspectos diversos del misterio de Cristo). 14 dic 06"Ante la Buena Noticia de un Dios que por amor nuestro se desnuda
y asume nuestra condición humana, no podemos dejar de abrir el
corazón al arrepentimiento; no podemos encerrarnos en el orgullo
y la hipocresía, obstruyendo la posibilidad de encontrar la auténtica
paz... Dios sobreabunda en amor tierno y misericordioso. Como el padre
de la parábola, está dispuesto a acoger con los brazos abiertos
a los hijos que tienen el valor para regresar a Él." 13 dic 06"La fiesta de la Natividad renueva para nosotros los comienzos sagrados de la vida de Jesús, nacido de la Virgen María; y, al adorar el nacimiento de nuestro Salvador, se nos invita a celebrar también nuestro propio nacimiento como cristianos." (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6, sobre la Natividad, 2-3) 12 dic 06.- Navidad"¿Quién tendrá un corazón tan bajo y tan ingrato como para no gozar y saltar de alegría por lo que sucede? Es una fiesta común de toda la creación... Nosotros también proclamamos nuestra alegría; a nuestra fiesta le damos el nombre de Teofanía. Festejemos la salvación del mundo, el día en que nace la humanidad. Hoy ha quedado eliminada la condenación de Adán." (San Basilio, Homilía para el Nacimiento de Cristo, 2, 6). 11 dic 06.- El niño en el SagrarioDiscípulos de la eucaristía venid y escuchad esta maravillosa historia que revela a Jesús en el Sacramento del altar. Me fue contada en un reciente un viaje a la Inglaterra protestante. Sucedió un día que un buen y santo misionero, mientras predicaba por los campos de ese país, consiguió reunir en torno a si a un grupo de niños pequeños. Como tema de su predicación eligió enseñarles la presencia real de Jesús en el Sagrario. Con su corazón embargado por la emoción les habló a los niños de cómo Jesús, por obra de un dulce milagro, permanece siempre encerrado y cautivo en los altares de nuestras iglesias esperando nuestra visita. Nada más escuchar esto sucedió que uno de los niños se levantó apresuradamente de en medio del grupo y sin perder un instante salió corriendo en dirección a la iglesia más cercana. Una vez en su interior se acercó al Sagrario y aunque era todavía demasiado pequeño, consiguió con gran esfuerzo subirse a lo alto del altar y sentarse a su lado. Fue entonces cuando con una fe pura e ingenua, comenzó a llamar a Nuestro Señor mientras golpeaba con suavidad la puertecita: - Jesús, ¿estás allí?... Pero nadie contestó a su llamada. Sin desanimarse a esta conmovedora audacia propia de su corta edad, volvió de nuevo a golpear esta vez un poco más fuerte la puerta con los nudillos de pequeña manita: - ¿Estás allí, Jesús?. Por favor contéstame... como nos dicen que lo haces siempre en la clase de catecismo… Y esperó unos instantes... Pero a pesar de que prestaba mucha atención sus oídos no conseguían escuchar ningún sonido del interior del Sagrario. "Debe ser que Jesús esta ahora dormido", pensó entonces el niño. Y decidido, se dijo a si mismo: "Voy a despertarlo con delicadeza para no asustarlo". - Oh mi pequeño Jesús, te quiero, te adoro, creo en Ti,
contéstame. Yo te suplico que me hables… - Soy Jesús y vivo en este lugar donde mi inmenso amor por los hombres me tiene prisionero. Desde aquí consuelo a todo el que llora. Y tu, mi amado niño, ¿qué es lo que quieres de mi? El niño, ya muy contento, le respondió con voz candorosa: - Es mi padre... No se encuentra bien... Te pido por favor que lo conviertas. Haz que te conozca y ame tu nombre... -Hágase como quieres. Te concedo tu deseo --le respondió Jesús--. Anda, vete ahora a tu casa que ya la tarde está cayendo y tus padres te están esperando. Desbordado por la alegría de haber haber sido escuchado por Jesús, el niño regresó a su casa mas obediente y piadoso que nunca. Al día siguiente se obró un milagro conmovedor: sin que hubiera contado nada de lo sucedido en la iglesia, su padre tomó la repentina decisión de acudir a la Iglesia y confesarse tras haber permanecido muchos años completamente alejado de ella. Cuando regresó a su casa, volvió como un hombre nuevo renacido a la fe. Y así termina esta historia que me contaron en la Inglaterra protestante. ¡Oh Jesús! gran amigo de los niños y lleno de compasión con los pobres pecadores, ¿quién dejará de reconocer tu infinita bondad en el relato de esta historia que me contaron? Yo la recordaré por siempre... Y también llamaré a tu puerta todos los días. Si no consigo oír tu voz como aquel niño, poco importa pues se que tu corazón siempre me escucha. Oh Jesús, que te quedaste con nosotros, prisionero en el Sagrario, haz que te llevemos constantemente en nuestro corazón para que, haciéndote así agradable compañía en la tierra, merezcamos estar un día contigo en el cielo. 10 dic 06 Retrato de una madreHay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo rica, daría con gusto su tesoro para no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero que después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un instante, por recibir de ella un solo abrazo, por e! scuchar un solo acento de sus latidos. De esa mujer no me exija el nombre si no quieres que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino. Cuando crezcan vuestros hijos, léanles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del Retrato de su madre. Monseñor Ramón Ángel Jara 9 dic 06.«La Madre de Cristo nos enseña a reconocer el tiempo de Dios, el momento favorable en el que pasa por nuestras vidas y pide una respuesta disponible y generosa... El Verbo que ha puesto su morada en el seno de María, viene a tocar al corazón de cada hombre con singular intensidad en la próxima Navidad... A cada uno le corresponde responder, como María, con un «sí» personal y sincero, abriendo a su vez el espacio de la propia existencia al amor de Dios.» Juan Pablo II, Alocución dominical del Papa con motivo del «Angelus» el19 de diciembre de 1999 8 dic 06.- Oración a la Inmaculada Concepción"Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús. A Vos, oh Virgen santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo. Amén". San Vicente Pallotti 7 dic 06.- Oh Cristo
6 dic 06.- Oración para pedir sentirme libreEsta oración nos ayuda a ponernos a disposición de Dios. San Ignacio describe esta "Oración Preparatoria" como pedir la gracia para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su Divina Majestad. Quizá puedas también utilizar estas palabras (o las tuyas propias):
5 dic 06.- Te escribe JesúsQuerido amigo: No, no te asustes por que te escriba esta carta. No me tengas miedo. No ha llegado tu hora. Pero me preocupa que pasa tu vida y aún no me conoces. Quiero que entres en mi amor antes de que sea ya tarde. ¿Por que no me dejas llegar a tu corazón? Cuando te levantabas esta mañana, te miraba con ternura y esperaba que me hablaras aunque fuera unas palabras, pero estabas muy ocupado arreglándote para el trabajo y pensando en tus asuntos. Seguí esperando mientras corrías camino al trabajo. ¿No te fijaste qué esplendoroso fue el amanecer que hice para ti? ¿Es que andabas mal humorado por las demoras del tráfico?. Por eso quise alegrarte con el trinar de miles de pájaros, esperando que así vieras más allá, la grandeza de mi amor. Pero era inútil. Estabas absorto en las noticias de la radio. No te diste cuenta de nada. Esperé pacientemente todo el día. Cuantos momentos quise tocar tu corazón. Te envié personas con sonrisas en sus labios. ¿Recuerdas aquel niño tan simpático y travieso que tropezó contigo en la calle?. Lo puse en tu camino para hacerte pensar que eres tu también un niño en manos de tu Padre Celestial. Pero, con todos tus planes y preocupaciones, aquello te pareció una molestia. De regreso a casa vi tu cansancio y quise refrescarte un poco con una suave brisa. Mas tarde apagué el resplandor del cielo creando un maravilloso espectáculo de colores celestes. Aquella puesta de sol era para ti. Pensé que te recordaría cuanto te quiero... Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba tiempo. Pero encendiste el televisor... así que espere pacientemente mientras pasabas de programa en programa tratando de relajarte y pasar el tiempo. Al cenar pensé que recordarías que todo procede de mi amor por ti, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo. En la noche no te dejé a oscuras, sino que hice salir una hermosa luna y millares de estrellas, pero no levantaste la cabeza. A la hora de dormir acompañé tu sueño con las suaves melodías de mis animales nocturnos, pero no te diste cuenta de que siempre estoy a tu lado. TE AMO tanto que espero todos los días por una oración tuya. ¿Cuándo será que te des cuenta? Será algún paisaje hermoso, una mano amiga, o quizás una enfermedad o alguna desgracia que te haga pensar en mi amor que nunca falla... Bueno, te estas levantando de nuevo, y otra vez esperaré a que me dediques un poco de tiempo para que conozcas mi corazón lleno de amor por ti. Si supieras cuánto te amo y cuánto deseo tu amor... Tu amigo, Jesús. 4 dic 06
3 dic 06.- ¡Oh llama de amor viva! (San Juan de la Cruz)
2 dic 06.- El padrenuestro de Gloria Fuertes"
1 dic 06.- Yo pequé, mi Señor, y tú padeces... (Fray Diego de Hojeda)
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