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Con motivo
de la celebración de las bodas de plata de la restauración
de este monasterio el P. Benjamín Agulló,
BODAS DE PLATA DE LA RESTAURACIÓN: 1947-1972
SU FUNDACIÓN
Este monasterio se levantó, según escribe Teixidor (II,
245), «en el lugar mismo donde se plantó la tienda de campaña
del Rey Don Jaime, cuando cercó dicha ciudad (de Valencia) y la
ganó a los moros».
Se fundó el día 2 de agosto de 1661.
Su fundador fue el Arzobispo de Valencia don Martín López
de Ontiveros. Deseando el venerable prelado fundar, a sus expensas, un
convento de religiosas que profesasen la primera Regla de Santa Clara
y conociendo la estrecha observancia del Monasterio de Nuestra Señora
del Santo Espasmo de Jerusalén, extramuros de Valencia, pensó
en las religiosas de este monasterio para su deseada fundación.
Había en el Monasterio de Jerusalén una religiosa con
fama de santidad, a la que regalaba el Señor con favores espirituales.
Era Sor María del Santísimo Sacramento. A ella acudió
el celoso prelado en busca de consejo para la fundación que deseaba
llevar a cabo.
Sor María del Santísimo Sacramento había sabido
ya por revelación los deseos del señor Arzobispo, respecto
a la fundación, y le manifestó que era voluntad del Señor
que se realizara cuanto antes, y en una altura que había frente
a la Plaza de Ruzafa.
Hechas las oportunas consultas, y resueltas las dificultades que se
presentaron, logró adquirir el señor Arzobispo unas casas
en el lugar indicado, con espacio suficiente para convento, iglesia y
huerto.
Iniciada la fábrica del convento, con todas las oficinas e iglesia,
se hizo una pequeña capilla para el culto de las religiosas, mientras
se construía la que ahora tienen, y terminado el dormitorio y las
dependencias más necesarias, se procedió a la erección
oficial del monasterio, con el traslado e institución de las religiosas
en esta nueva casa.
El señor Arzobispo, con las Superioras del Monasterio de Jerusalén,
eligieron a seis religiosas de dicho monasterio; las más ejemplares
y virtuosas; todas ellas fervorosas y de gran celo y capacidad. Y fijaron
como día del traslado el martes, 2 de agosto de 1661, festividad
de Nuestra Señora de los Ángeles (o Porciúncula)
que sería el titular de la iglesia y monasterio.
El traslado se hizo con todo sigilo. A las 2 de la madrugada, cuando
dormía tranquila la Comunidad. La Madre Abadesa y la Madre Vicaria,
entre abrazos y sollozos, despidieron a sus seis hijas, comunicándolo
luego a la Comunidad. Franqueada la clausura las recibieron el señor
Arzobispo y el Padre Provincial de la Provincia Observante de San Francisco
de Valencia, que lo era a la sazón el M. R. P. Fr. Francisco Hernández.
Con los coches necesarios, se dirigieron a Ruzafa, donde “se apearon a
la puerta de la pequeña iglesia; entraron y hechas ciertas deprecaciones
y ceremonias, adoraron con lágrimas de alegría a su celestial
Esposo, se introdujeron en la clausura y a sus solas dieron suelta a los
afectos reprimidos en el pecho, dándose el parabién mutuamente
de su dicha, alentándose a vida más estrecha y observancia
más rígida y pobre... Quedó desde este día
fundado el convento que se conserva con admirable religión y observancia...
Era el término de Ruzafa en aquellos años, campo fatal de
batallas, teatro de odios, enemistades, venganzas y muertes, con ruina
de varias familias, entre sí opuestas, divididas en bandos, donde
reinaba el furor y ejecutaban sus hostilidades la saña, sin que
las pudiese reprimir las autoridades ni los rigores de la justicia. Quiso
el Señor poner fin a tan cruentos insultos y santificar aquel sitio,
formando un propiciatorio de almas dedicadas a Dios, que con sus fervorosos
ejercicios santificasen aquel sitio; y después de fundado el convento
se experimentó una gran paz, y se extinguieron los bandos en los
vecinos de dicho pueblo”. (De las Crónicas del Monasterio).

Fachada del convento antes de 1936
Cinco años después de la fundación del monasterio,
lleno de méritos, fallecía el buen Arzobispo fundador, el
miércoles día 8 de septiembre de 1666, a los 71 años
de edad. Llevado de su profundísima humildad, quiso ser enterrado
en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, mandando
que en la losa que cubriera su sepulcro se esculpieran estas sencillas
palabras: «HIC JACET MARTINUS DE ONTIVEROS INDIGNUS ARCHIEPISCOPUS
VALENTINUS. FILII ORATE PRO ME». Así se hizo, sobre una piedra
negra, sin ningún otro adorno. Se conserva aún hoy esta
losa, a los pies del presbiterio.
Al restaurar el convento, después de la guerra de 1936-1939, colocaron
en esta sepultura los restos de las religiosas fallecidas antes de la
guerra, según reza la inscripción que hoy podemos leer:
«HIC IACET MARTINVS / INDIGNVS ARCHIEPIS. / COPVS VALENTINVS / ORATE
PRO ME FILIJ / OBIJT DIES MENSIS / SEPTEMBRIS ANNO 1666 / AETATIS SVAE
71.—HIC REQUIESCUNT CINERA SORORUM QUAE / EX HOC COENOBIO IN COELUM MIGRARUNT
/ A FUNDATIONE USQUE AD ANNUM GRATIAE 1936.
SUS MONJAS
Tomaron posesión de la fundación la Reverenda Madre Sor
María de los Angeles, como Abadesa; la Madre Sor María del
Santísimo Sacramento, como Vicaria; y Sor María de San Francisco
Caetan, Sor María Fuster, Sor Andrea Fonseca y Sor Luisa Borrull;
todas ellas del Monasterio de Jerusalén.
A estas religiosas agregó el señor Arzobispo otras siete
doncellas pretendientes que esperaban se efectuase la fundación
para ingresar. Dos de Salamanca: Sor María San Martín, pa
riente del fundador, y Sor María de San Migue', Sor María
del Santísimo Sacramento, hija de Sor María de la Cruz,
natural de Teruel, Sor María del Rosario, Sor María de la
Asunción, hija de Ruzafa, y Sor María de San Pascual, natural
de Onteniente, que tomaron el hábito el 10 de noviembre del mismo
año de la fundación. El año siguiente vistió
el hábito, el 12 de mayo, Sor María Manuela Claramunt.
Durante los 311 años que tiene el monasterio, desde su fundación,
es muy larga ya la relación de venerables religiosas que han seguido
el ejemplo de sus hermanas fundadoras, dando abundantes frutos de santidad,
de manera que sigue “siendo este de Ruzafa uno de los buenos baluartes
que tiene Valencia”, como decía el venerable Padre Alejandro Brehon,
de la Orden de los Mínimos.

Monseñor Olaechea impartiendo la bendición
en el claustro del monasterio de Ntra. Sra de los Ángeles al terminar
la inauguración del nuevo Monasterio.

Fachada del convento tras su restauración del 1947
LA RESTAURACIÓN Y SUS BODAS DE PLATA
El antiguo monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles,
de Ruzafa, ocupaba totalmente la actual calle Músico Padilla y
parte de la calle Pintor Salvador Abril, con la manzana de casas que hay
entre esta calle y la de General Prim. La fachada principal recaía
a la actual calle General Prim, como puede apreciarse en la fotografía
que publicamos. Tenía espacioso huerto, con árboles frutales
y ricas tierras de regadío, y una ermita dedicada a San Juan Bautista.
Como tantos otros conventos, sufrió éste los estragos
de la guerra civil. Se conserva la iglesia; despejada y recoleta, a la
vez, con sus clásicas tribunas claustrales; su coro alto y su coro
bajo, ambos espaciosos y devotos.
Llegada la liberación de España en 1939, se reunieron
inmediatamente las religiosas supervivientes, quienes bajo la presidencia
de la M. María de San Antonio Claramunt fueron testigos del lamentable
estado en que había quedado su casa y se dieron, con temple y valentía,
a la solución de las innumerables dificultades que se les presentaban
para la restauración
BODAS DE PLATA DE LA RESTAURACIÓN - 1947-1972
El Señor las bendijo con una floración de novicias y pretendientes,
que son casi todas las de la actual Comunidad. Sólo la M. María
Patrocinio de San José, dos veces Abadesa, que cuenta actualmente
84 años de edad, es de la antigua Comunidad, con la M. Sor María
Asunción de Santa Irene, que era novicia al estallar la guerra.
Mientras se levantaba el actual convento, cuyas obras se comenzaron
el día 27 de noviembre de 1944, siendo Abadesa la M. María
del Pilar Renau, tuvieron que vivir las religiosas, muy penosamente, en
la casa que tenían destinada para el señor capellán.
Fue el 1 de enero de 1947 el nuevo amanecer del monasterio. El señor
Arzobispo de Valencia, don Marcelino Olaechea, acompañado del M.
R. P. Provincial de los Franciscanos, Fr. Joaquín Sanchis, con
otros religiosos, religiosas, sacerdotes y multitud de fieles, bendecía
solemnemente la nueva casa.
El nuevo convento forma a modo de un cuadrilátero, de lados desiguales,
abrazando la iglesia, con claustro bajo de preciosos arcos de medio punto,
y despejado jardín central. Siendo de factura moderna, es uno de
los más acomodados que hemos visto. Anchas y suaves escaleras,
de sabor muy monacal; grandes pasillos, con abundante luz; celdas acogedoras
y espaciosas salas de labor; cuidada enfermería, desde donde la
religiosa enferma puede seguir los cultos de la iglesia por una instalación
de altavoces; y despejadas galerías para los paseos y recreación
de la Comunidad. La fábrica es sólida y de buena construcción,
que se conserva en perfecto estado, después de veinticinco años
de su construcción. Las fachadas exteriores esbeltas, enteramente
de ladrillo visto, y de buen gusto arquitectónico, como se puede
comprobar en la fotografía que publicamos.
El día 2 de febrero del presente año 1972 conmemoró
la Comunidad las BODAS DE PLATA de la restauración de su monasterio.
Con la sencillez propia de su espíritu eminentemente franciscano,
pero con los ardores espirituales de hijas de los Seráficos Francisco
y Clara de Asís. Presidió la misa concelebrada el P. Carlos
Sáez, Guardián de los Franciscanos de San Lorenzo de Valencia,
que dirigió una emotiva homilía conmemorando el acto y señalando
los valores religiosos de este monasterio y sus monjas. Concelebraron,
el actual capellán de la Comunidad, reverendo don Daniel Tamarit,
y el que esta reseña escribe, como confesor ordinario de la Comunidad,
asistidos por Fr. Vicente María Nogués, O. F. M., y la concurrencia
de los fieles más unidos a la Comunidad.
Este es el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles
de Ruzafa, Valencia, que tanta gloria ha dado al Señor en sus 311
años de existencia. Gloria que perpetúan sus actuales religiosas,
con su vida de oración, abnegación y trabajo, haciendo gala
de las virtudes heredadas, sin escatimar medios, ni tiempo, para superarlas.
Valencia, julio de 1972.
FR. BENJAMÍN AGULLÓ PASCUAL, O. F. M.
BIBLIOGRAFÍA
«HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE RUSAFA...»,
ms. del P. Berlanga, de la Compañía de Jesús.
«RESUMEN DE LA FUNDACIÓN DEL CONVENTO... DE RUSA-FA...»,
apéndice a la REGLA PRIMERA.
«SALVADOR SOL DIVINO», Sor María de Santo Tomás
de Villanueva; impreso en Valencia, 1800.
«EXERCICIO PRACTICO DE LA ORACIÓN MENTAL...», Sor María
de Santo Tomás de Villanueva; impreso en Valencia, 1803.
«ORACIÓN FÚNEBRE EN LAS EXEQUIAS DE LA VEN. MADRE
SOR MARÍA DE LOS ANGELES...», D. Juan Thomás Boíl;
impreso en Valencia, 1790.
«ARCHIVO IBERO-AMERICANO», T. XXI, ps. 403-404.
«COMPENDIO CRONOLÓGICO DE LA PROVINCIA OBSERVANTE DE SAN
FRANCISCO DE VALENCIA», ms.
«NOTAS HISTÓRICAS...», ms. P. C. Ángel, p. 504.
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