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A media mañana del día 24 de abril los mayores peregrinaron a la ermita de San Roque de Carcaixent como una actividad dentro de la Semana Cultural para poder comprender las peregrinaciones de la Edad Media.

Una peregrinación o peregrinaje es el viaje a un santuario o lugar sagrado con importantes connotaciones religiosas. Es, también, un viaje efectuado por un creyente hacia un lugar de devoción o un lugar considerado como sagrado.

En latín clásico peregrinus es ‘extranjero’, primera acepción que jamás perderá cuando el término se cristianiza al devenir la peregrinación en parte esencial del ideal evangelizador y en metáfora del tránsito al más allá. San Isidoro de Sevilla, transmisor por excelencia de la cultura antigua al Medioevo, apunta por tanto, entre los siglos VI y VII, que “peregrino” es el que “se encuentra lejos de su patria”. Y durante la Plena Edad Media el peregrino será ya el que se expatría para hacer un viaje iniciático: visitare loca sacra.

El primero y más importante de los peregrinos, de los emigrantes para el judío y luego para el cristiano es Abraham, al que Dios dice: Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré" (Gn 12, 1)

Erminata de san Roque
Explicación de la peregrinación
El objeto de la peregrinación muchas veces era venerar las reliquias de algún santo
El humo del incienso llenaba los templos
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Roma, Jerusalén, Compostela

A mediados del siglo XIII, leemos en las Partidas de Alfonso X el Sabio que “romero” es el que “va a Roma” donde yacen los cuerpos de San Pedro y San Pablo, y que “pelegrino tanto quiere decir, como ome estraño, que va a visitar el sepulcro de Hierusalem… o que andan en pelegrinaje a Santiago…, o a otros logares de luenga e de estraña tierra”.

Tres fueron los grandes centros de peregrinación que hubo en nuestra Edad Media. Una parte significativa de la población medieval viajó, en algún momento de su vida, a alguna de las tres ciudades santas de la cristiandad para rendir a los cuerpos-reliquias más señalados del Nuevo Testamento: Jesús en Jerusalén, San Pedro en Roma y Santiago el Mayor en Compostela. Tres peregrinaciones mayores que limitan y encuadran el Occidente medieval como espacio sagrado: Jerusalén en Oriente, Roma en el centro, Santiago en Occidente. La peregrinación a Santiago de Galicia es la menos antigua (la invención del sepulcro data de principios del siglo IX), sus reliquias las menos importantes en jerarquía evangélica y eclesiástica, no obstante, remata eclipsando a las otras dos: la peregrinación jacobea termina por ser sinónima de peregrinación cristiana a partir del siglo XII.

El deseo colectivo de austeridad y pobreza evangélicas, el ejemplo viajero y mártir de Jesús y de sus seguidores más cercanos, se concreta en la peregrinatio: penitencia y ascesis, rigor y voluntad de superación –el santo se hace, no nace- que San Bernardo difunde despreciando al mundo como morada del diablo e empujando a los creyentes a expatriarse del mundo terrenal peregrinando a las ciudades santas, evangélicas y mártires. El Camino de Santiago era largo, difícil y plagado de riesgos, pero también soportable: ni tan duro como viajar hasta el Santo Sepulcro, ni tan próximo y ligero como los caminos que van a dar a Roma, donde se confundían romeros con prelados traficantes de favores, nada que ver con el peregrino penitente que busca el perdón de sus pecados y la intercesión divina a través del que murió en la cruz –ciertamente rodeado de ladrones- y sus discípulos.

El Camino de Santiago conduce al peregrino al fin del mundo conocido. Eran muchos los peregrinos que, después de visitar la Catedral y abrazar al Apóstol, prolongaban unos kilómetros más su viaje para ver el mar en Finisterre, con su todavía hoy impresionante horizonte redondo, donde termina el mundo y comienza el más allá. Los extranjeros que van abandonando por miles y miles su patria terrenal impulsados por su imaginario escatológico se encuentran así, donde la tierra se acaba, el lugar del mundo que más se asemeja a la patria celestial, dando por bien terminada la peregrinatio. (Cfr Carlos Barros)

Explicación

Llegados a la ermita de san Roque D. Marcel·li explicó a los alumnos cómo eran las peregrinaciones en la Edad Media, los objetivos, quiénes peregrinaban, lugares de albergue a lo largo de los caminos...

Muchas veces las condiciones de higiene eran deplorables. Por eso se hacía uso intensivo del incienso para tapar otros olores. El botafumeiro de la catedral de Santiago es una muestra de ello. Bueno, pues se les ocurrió quemar tal cantidad de incienso en la ermita que apenas se podía ver nada. Las fotos han salido absolutamente borrosas.

También se colocó una arqueta con lamparillas a su alrededor para mostrar a nuestros "peregrinos" el objetivo de las peregrinaciones.

Primaria

Los alumnos de Primaria trataron el tema de la inmigración-peregrinación-emigración mediante cuentos.

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