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Los días 20 al 23 de abril nos reunimos en el convento franciscano de Chelva un grupo de personas dispuestas a celebrar la Pascua. Entre ellas se encontraban ocho alumnos de nuestro colegio San Antonio de Padua, además de Fr. Fernando Hueso y Fr. Juan Carlos Moya, organizadores de esta convivencia.
Los alumnos pertenecen a los cursos 4º y 3º de E.S.O. y uno a 6º de primaria. La mayor parte de ellos no había asistido a una experiencia de estas características, por eso, resultó todo muy novedoso. El objetivo de estos días era celebrar la Pasión de Jesucristo en comunidad, en un ambiente de retiro y también de fraternidad. Los días los pasamos preparando las celebraciones y celebrando. No quedaba mucho tiempo libre, pues de que no era una cosa era otra la que nos tenía ocupados.
Será el lugar, o será la gente, el caso es que enseguida se creó un clima de familiaridad muy grande. Todos participaban en todo, todos se trataban y colaboraban en los diversos grupos de trabajo que se organizaban: unos en la preparación de las lecturas, otros con los cantos, otros arreglando los espacios que íbamos a emplear… Y tras la puesta en común, la celebración. Aunque la salud de alguna se resintió un poco (las fallas dejaban su huella), lo cierto es que todos nos encontramos muy bien: ellos como más jóvenes, encantados de verse con gente más mayor pero muy acogedora; los más mayores, alegres de poder compartir la fe y la vida con personas que se abrían a estas experiencias. Todos nos necesitábamos, nadie sobraba…
Momento donde este clima de alegría quedó puesto de manifiesto fue la puesta en común que tuvimos el día 22 sábado. Las sonrisas, las lágrimas emocionadas, los abrazos de unos con otros, la gratitud, la valoración de las personas que allí estábamos conviviendo, fueron reflejo de lo que la gente estaba viviendo esos días. Estos días culminaron con la celebración de la Vigilia Pascual. Junto a la gente del pueblo de Chelva que subió a vivirla con nosotros, pudimos experimentar el gozo de nuestra amistad unida por la presencia de un Dios amoroso revelado en Jesucristo resucitado. Ha sido una experiencia única para todos los que allí
hemos estado, de manera especial para nuestros alumnos. Es verdad aquello
de que Gandía, Cullera, los amigos, uno los tienen siempre y en
cualquier momento, pero experiencias de este tipo, en las que poder conocer
a personas diferentes a uno mismo, de sitios muy diversos, y también
poder celebrar de un modo diferente al que comúnmente se celebra,
es algo único que no todos los días uno puede hacer. Ocho
alumnos del Colegio han elegido pasar la Semana Santa de manera diferente,
y el sentir común de todos ellos era: “el año que
viene vuelvo”.
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