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Los alumnos de Primaria acudieron a la capilla para celebrar una paraliturgia que les preparara para vivir la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Fue todo muy plástico, que entrara por los ojos. Para ello ante el altar se situaron varios alumnos con velas, uno representaban a la Virgen María, otro, Santa Isabel, la prima de María, y otro al Arcángel Gabriel. Tres lectores iban narrando el evangelio de la Anunciación y de la Visitación, que otros alumnos con velas iban escenificando.

El ángel Gabriel anuncia a María la buena noticia: Va a ser madre del Salvador. Detrás vemos a la humanidad que espera en oscuridad, con las velas apagadas, que aparezca la luz del mundo.

Luego, durante la lectura del canto de María, el Magnificat, la vela que porta la Virgen María va encendiendo todas las otras velas que significan la humanidad deseosa de la luz de Cristo. Encendidas todas las velas, todos las levantaron por encima de sus cabezas hasta el final de la lectura.

María va encendiendo la Luz de Cristo a toda la humanidad

Esto que parece tan complicado los niños lo entendieron perfectamente. Se les hicieron preguntas a los niños:

¿Cómo es María? ¿Por qué ha apagado su luz cuando se le ha presentado el ángel? Porque María es humilde y sencilla.

¿María se ha quedado encerrada en sí misma? No ella ha ido a ayudar a su prima Isabel nada más enterarse de la alegre noticia de que va también a ser madre.

Toda la humanidad ha llegado al conocimiento de Jesús

María proclama las cosas grandes que Dios hace en ella (lo manifiesta por las velas que va encendiendo) y canta que Dios es grande y proteje a los débiles rechazando los supuestos "valores" de los ricos.

Y todos estuvieron de acuerdo en afirmar que nuestra actitud de creyentes debe ser ponernos al servicio de los demás. Cada "sí" que decimos es una luz que encendemos.

Con alegría todos llevan flores a María agradeciendo su luz

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