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EditorialQueridos señores profesores, Junta Directiva del APA, padres y alumnos todos de nuestro colegio de san Antonio de Padua: Paz y Bien. Con este primer saludo quiero llegar a toda la gran familia que formamos para expresaros mis mejores deseos en este empeño común que nos ocupa. Me vais a permitir que reflexione en voz alta sobre mis preocupaciones y responsabilidades del cargo y así os haga partícipes de ellas, aunando esfuerzos e intereses. A vosotros, alumnos, os digo que el tiempo corre sin que podamos retenerlo, ni hacerlo retroceder. Este avanzar del tiempo lo concretamos por medio de las medidas convencionales de la hora, el día, la semana, el mes, el trimestre... y el año escolar. Que nadie de vosotros dude que para llegar a concluir el año escolar con aprovechamiento y satisfacción es preciso aprovechar bien, sin desperdiciar ninguno, todo los momentos de nuestro tiempo, aunque nos parezcan "menudencias", cosas de poca importancia; las horas y los días, y las semanas... a lo largo de todo el curso, sirven de reposo y sosiego que facilitan la sedimentación de esas tenues capas o imperceptibles baños recibidos de conocimientos, de educación cívica y religiosa. Esto es lo que en definitiva da consistencia y garantía a la obra educativa. Por otra parte resulta triste e ineficaz a un tiempo el tener que lamentarse más tarde, por falta de previsión y aprovechamiento de las horas perdidas. Vuestra vida joven avanza siempre hacia una madurez más elaborada, autogestionadora de sus propios intereses. Vosotros sois los verdaderos protagonistas de esta hermosa aventura. Tened puesta la mirada en los objetivos propuestos y superad las pruebas que calificarán vuestro buen hacer. Que vuestra alma y cuerpo unidos y viviendo en perfecta sintonía, se orienten hacia unos mismos gustos, intereses e ideales programados desde la racionalidad. Os ofrezco unos puntos para vuestra reflexión:
Os ruego que os molestéis en buscar en el diccionario el sentido justo de cada uno de estos términos y que saboreéis tanto en la mente como en el corazón el valor de los mismos. Pensad con criterio propio si os conviene tenerlos en consideración a la hora de intentar ser vosotros mismos. A vosotros, señores profesores, os recuerdo que es tarea nuestra el saber seguir de cerca a los alumnos y llegar a tiempo para que nadie se quede desenganchado de la marcha del curso; acompañadles en el proceso de búsqueda y logro de valores adecuados al momento o etapa evolutiva en que se encuentran; poned todo el cariño y máxima dedicación en los alumnos difíciles o necesitados. Para todo ello disponemos de medios humanos suficientes y cualificados para que la atención a los alumnos sea individualizada. A vosotros, padres, os agradezco la confianza depositada en nuestro Centro, que rigen los franciscanos de Carcaixent, porque siendo vosotros los responsables primeros e insustituibles de la educación de vuestros hijos, y porque teniendo muchas posibilidades de elección de Centro, nos habéis confiado lo más querido para vosotros, vuestros hijos. Colaborad con las directrices del Colegio en tarea tan difícil y a la vez gratificante como es el educar para la vida; dialogad con el tutor de vuestro hijo y secundad sus iniciativas; que vuestros hijos vean la unidad de criterios entre el Colegio y casa; no desacreditéis nunca el proceder del maestro y asistid siempre a las reuniones o encuentros programados por el Colegio, pues es la forma activa y personal de participar los padres en la educación de sus hijos. Y a vosotros, señores de la Junta directiva del APA, también quiero dedicaros unas palabras de aliento y agradecimiento en vuestra misión delicada y honrada de saber estar de parte de los padres y con el Colegio, secundando sus iniciativas y estimulando a los padres a incrementar y mejorar las ya existentes actividades extraescolares. Apoyad y defended con orgullo vuestro Colegio. Y termino diciendo a los señores profesores y a vosotros, queridos alumnos, que la historia del día a día del Colegio está toda ella tejida por el trabajo, el esfuerzo y la lucha, que es esto y no otra cosa el estudio. Pero también contamos con otros momentos de relax y de sano esparcimiento. Que nunca se apodere de nosotros el aburrimiento por causa de la monotonía de repetir siempre lo mismo. Pensemos en la novedad de cada día, para que cada amanecer y cada clase no dejen de tener su propia originalidad y renovado mensaje. P. Juan José Sáez
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