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ANTONIO, ESTUDIOSO Y SANTOPalabras del P. Superior Provincial Nadie más popular que S. Antonio y, sin embargo, bien poco conoce el pueblo sobre "el Santo". La piedad popular lo ha considerado como el santo milagrero, el santo que nos ayuda a encontrar el objeto perdido, el santo al que acudimos para que nos busque novio. Y poco más se suele saber sobre san Antonio. Por eso, el Papa, en su mensaje, con ocasión del VII Centenario de su nacimiento, nos invitaba a redescubrir la genuina imagen de san Antonio. Y la piedad popular lo ha idealizado tanto que lo ha colocado fuera del tiempo. Se impone la necesidad di recuperar los aspectos que constituyen el verdadero Santo, es decir, los aspectos del verdadero fraile menor, humilde y sencillo maestro de teología y doctor evangélico, insigne predicador defensor de la fe. No quisiera entretenerme demasiado en exponer su vida, si espiritualidad y el mensaje que brota de esa vida extraordinaria. Quiero limitarme, brevemente, a un aspecto que puede se interesante para el Colegios: sus estudios. Antonio nació en Lisboa y recibió, en el bautismo el nombra
de Fernando. A partir de los siete años, sus padres le llevaron
a la escuela episcopal aneja a la catedral de Lisboa. Fernando aprendió a leer en el libro del Salterio, memorizando el texto latino. Toda la enseñanza se desarrollaba en latín, que Fernando llegó a dominar a la perfección. Aprendió a escribir y hacer cuentas. Afianzado en estos conocimientos, comenzaría el programa de las siete artes liberales. Esta clasificación se remonta Varrón que distinguía las artes liberales y las artes "mecánicas". Alcuino las dividió en dos ramas: -el trivium, que comprendía las artes liberales relativas a la elocuencia: la gramática, la retórica y la dialéctica. -el cuadrivium, que agrupaba las cuatro artes matemáticas. aritmética, música, geometría y astronomía. El trivium tiene por objeto el estudio de la expresión del pensamiento; el quadrivium concierne a lo que constituye el espíritu y lo ilumina. Fernando llegó a dominar la cultura de Roma y Grecia. Leyendo sus sermones, se advierten muchas citas sobre fauna y flora, lo que indica un notable conocimiento sobre ciencias naturales. Su profunda formación filosófico-teológica la recibió de los Canónigos Regulares de san Agustín, primero en el monasterio de San Vicente de Lisboa, y, sobre todo, en el monasterio de Santa Cruz de Coimbra, el centro cultural de más prestigio en el Reino de Portugal. Conoció profundamente el pensamiento de los Santos Padres, especialmente de S. Agustín, la mística de Ricardo de san Víctor, las Sentenciae de Pedro Lombardo, pero, sobretodo, recibió la intensa formación espiritual y bíblica, los pilares que fundamentaron su vida. La leyenda "Assidua" nos dice: Todo cuanto leía lo confiaba a una memoria tan tenaz, que en poco tiempo demostró un insospechado conocimiento de la Biblia" Cuando ingresó en la Orden Franciscana, recibió el nombre Antonio, vocablo griego que significa "flor nueva". Y en realidad fue una flor nueva en el sur de Francia y en el norte de Italia por su fragancia y belleza. Llegó a ser, por sus estudios y sabiduría, maestro de teología, doctor evangélico, predicador insigne. He aquí un ejemplo para imitar: Antonio estudioso y santo. ¡Que este VIII Centenario de su nacimiento nos ayude a redescubrir y profundizar en su imagen auténtica y en su mensaje universal! Fr. Raimundo Domínguez
Santa María de los Ángeles con san Antonio
de Padua y San Francisco.
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