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Editorial.- L’aventura de la PremsaDurant els primers dies que ens vam veure a les classes de l’optativa de 4.t d’ESO b de Redacció i disseny de premsa, no tots teníem clar en què consistiria l’assignatura, però en allò que coincidia la majoria era que volíem elaborar una publicació pròpia, realitzada per nosaltres mateixos. I allò que era un projecte s’ha fet realitat en açò que teniu a les mans. Aquest projecte ha estat una elaboració col·lectiva, tots hem fet de tot i qualsevol cosa ha estat sotmesa al criteri del consell de redacció, del qual tots formem part. Hem volgut reflectir les mateixes estructures de qualsevol empresa mediàtica, encara que un tant especial, cal dir-ho, són els de 4.t d’ESO b. La primera decisió que prenguérem fou el nom de la revista. Del Colegio, res complicat, molt aclaridor i, fonamentalment, un homenatge a la capçalera que durant tants anys havia estat al propi Col·legi, això sí, amb un disseny actual i modern. Després vingueren les seccions, els continguts, l’elaboració i correcció dels textos, la utilització dels distints tipus de gèneres periodístics estudiats... De totes elles, volem destacar: L’especial. A l’hora de confeccionar l’especial, en aquest any on ha mort Enric Valor, ens vam plantejar realitzar-li un homenatge mitjançant el mateix, però durant el curs també ens va deixar Soleriestruch, un altre dels patriarques de la cultura valenciana, no tant reconegut ni significat com l’Enric, però era «de la casa», així que... I al mestre Enric, el millor homenatge que se li pot fer és recordar a una persona que ha treballat per la llengua i la cultura com ho va fer ell. L’entrevista. Quan comentàrem fer una entrevista, podríem haver optat per realitzar una entrevista «oficial» però ens decantàrem per fer-li-la a una persona de la qual havíem sentit parlar tots i que de tant en tant véiem. Férem les oportunes gestions i aconseguirem que frai Àngel compartira amb nosaltres, no tan sols més d’una classe, sinó tot un seguit d’experiències que ens mostraren la humanitat del mateix. Col·laboracions. De totes les rebudes, volem destacar l’apartat de Fulls Literaris, una porta oberta per tots aquells que vulguem expressar alguna cosa de manera més literària. Enguany aquest és el projecte, però esperem comptar amb més els propers anys, perquè un desig que des d’ací volem expressar és la continuïtat d’aquesta publicació, si ha aconseguit el seu objectiu: informar i entretenir. Esperem que sí. No volem acabar aquesta «declaració de principis» sense donar les gràcies a tots aquells que han confiat en nosaltres i a aquells que no ho han fet, cosa que ens ha empentat més, però molt especialment volem agrair al Col·legi la paciència que ens ha mostrat i a l’APA el suport que ens ha
Fray Ángel: El magisterio continuaRedacción Entró en la clase de 4.º de ESO b y tomó posesión de un lugar natural en él. Sentado en la mesa del «profesor» empezó a contestar todas las preguntas que le íbamos haciendo y el continuo impartiendo su magisterio, creando una atmósfera de tranquilidad y serenidad de la cual sólo nos sacó el timbre, aunque pronto lo olvidamos y continuamos escuchando a Fray Ángel. Pregunta.– ¿Cuándo le vino la vocación religiosa? ¿por qué? Respuesta.– La mía fue una cosa muy curiosa porque hay quien tiene la vocación por contacto, por alguien a quien conoce, yo no conocía a nadie, no había visto nunca a ningún franciscano. Fue en Madrid. En el colegio disponíamos de una biblioteca con libros casi todos de antes de la guerra, y entre todos estos libros, leí las Florecillas de san Francisco, son una vida de san Francisco en novedad, al modo en como se novelaba en el s.XIII, mediante apólogos —exempla que se llamaban en la época medieval—, son pequeñas narraciones que no están unas unidas con otras, no hay una cronología, pero sí hay una ideología franciscana muy clara. Ese libro está considerado uno de los más importantes de la lengua Italiana tanto es así que las antologías de literatura Italiana ponen un capítulo de estas. Yo leí ese libro y la verdad es que me entusiasmó. Las Florecillas fueron para mí un libro que me reveló algo que no conocía, yo quería ser así.
R.– Al principio no las tuve, cuando eres pequeño, tienes ilusión por algo, no tienes dificultades, después las he tenido de todo tipo, aunque no voy a entrar en este tema porque es un poco largo, pero difícilmente se pueden tener tantas dificultades como las he tenido yo. En la época de Franco tuve bastantes dificultades, más de tema político, yo que no era político, pero trataron de ver cosas más desde el punto de vista político y ahí se equivocaron. Me lo reconocieron después de muchos años y me pidieron perdón, pero hablando mal y pronto, me hicieron la puñeta de manera que, cuando me han hablado: «usted que es fraile, ¿será de derechas?». A lo mejor soy de derechas, pero si por ser de derechas quiere decir que defiendo cualquier ideología o cualquier comportamiento más o menos autoritario, como era la época de Franco, no. A mí me fue totalmente adverso, totalmente difícil y para otros hubiera sido insuperable. Un compañero mío de curso —ya me quedan solamente dos— hace muy poco me decía: «admiraba en ti, que te has empeñado en conseguir lo que has hecho contra viento y marea». Y así he tenido que ir yo, contra viento y marea, esa es la razón por la que me he pasado casi toda mi vida sin poder acabar. El permiso para acabar lo tuve hace muchos años y dije que no, porque no era el momento ni las condiciones. Al jubilarme y acabar mi labor docente, llegó el momento. P.– ¿En qué ocupa ahora el tiempo? R.– Desde que acabé en la facultad, y esto fue a mediados de Noviembre, después de unos días de descanso, empecé a leer libros sobre determinados temas para poder hacer la tesis que te piden a final de curso si quieres conseguir la licenciatura en Ciencias Religiosas. A mí no me interesa porque es una licenciatura que te permite enseñar, pero yo con mis setenta años ya no puedo enseñar, y enseñar religión lo puedo hacer por el hecho de ser sacerdote. De todos modos, me han pedido que la haga, y ya llevo tiempo haciéndola. Ahora estoy pasándolo todo a ordenador, me paso horas y horas, mañana y tarde en el ordenador y sigo otra vez consultando y leyendo, porque los libros que he leído ya los he refundido todos y ahora tengo que ir buscando más material, de hecho tengo más páginas de las que me piden en una tesis, pero quiero acabarla y darle forma. La tesis es el lenguaje en la revelación, el lenguaje es la palabra y la palabra es Jesucristo mismo, Jesucristo se hace palabra, es la palabra que se encarna, entonces la revelación es la palabra de Dios, pero está también la palabra del hombre, es decir la palabra de la fe, el lenguaje de la fe, entorno a eso estoy metido. Es un tema sobre el que se ha hecho un estudio por aquí, otro estudio por allá, pero obras dedicadas a eso, no. P.– ¿Cuáles fueron sus sensaciones al compartir sus estudios con gente más joven? R.– Bueno, yo me he pasado toda mi vida con jóvenes, entonces he tenido la facilidad de poderme comunicar con ellos. La mayoría de las personas, a medida que crecen, van buscando a los que le son contemporáneos y les son iguales y se va distanciando de la gente más joven. Eso se lo oí a un compañero de curso, que tendría escasamente 25 ó 26 años que me decía: «ya no me entiendo con muchachos más jóvenes que hablan de temas que no son los míos y hablan de preocupaciones que no son las mías». El hecho de haber estado siempre con jóvenes, te hace que los jóvenes no te sean extraños. Pero sí que es verdad que yo, ahora con setenta años desentonaba un poco, desde ese punto de vista, porque allí hay gente muy joven, chicos y chicas aunque también hay gente de edad, aunque no de la mía. Y además teniendo que dar ejemplo, no voy a ponerme a copiar ni a llevar chuletas, que hay quien las lleva, como no.
R.– Bueno, eso es un fenómeno de siempre, la juventud ha asistido siempre menos, la juventud se aburre. Si quieres os pongo un caso. San Pablo entusiasmaba a la gente. ¿Cómo lo hacía? No lo sabemos. Era un hombre de una palabra vibrante, era un hombre muy sabio. Pero, él mismo nos da muestra en una de sus cartas de que los jóvenes se aburrían y nos cuente que estando una noches en una ciudad, durante lo que llamaban la canción de pan —lo que es ahora la misa— y hablando, hablando a altas horas de la noche, lo cual quiere decir que aquello se prolongó, un joven que estaba en una ventana, se durmió y cayó fuera y si no murió fue por San Pablo. Esto quiere decir dormía a las ovejas. De manera que los jóvenes siempre han sido reacios, la espiritualidad llega a ser una dimensión necesaria cuando se tienen años, y cuantos más años se tienen más. De joven se vive más distraídamente y menos hacia dentro, la espiritualidad requiere recogimiento y vuelta hacia sí y conocerse uno a sí mismo. Cuando la vida es más alegre, más fácil, más placentera, por ejemplo, la de hoy de los jóvenes. Entonces la vida hoy día resulta más fácil y lo religioso más difícil, de manera que eso ha sido siempre pero ahora más, y eso es lo que supone que la vocación sea menor en donde el bienestar es mayor; en los países donde el bienestar es menor, entonces las vocaciones abundan. Por ejemplo, en África —en Egipto—, hay una iglesia católica, que es la iglesia Copta, en la que los que más nos movemos somos precisamente los franciscanos, y un español es el encargado de llevar esta iglesia, donde las vocaciones y las conversiones son constantes y donde los jóvenes son infinitamente más religiosos. El hombre oriental es muy religioso, ya desde crío, el hombre occidental es menos religioso, más racionalista, por eso el racionalismo queda como una cosa subyacente del hombre occidental, sobre todo del europeo. P.– ¿Qué opina usted de la presencia continua entre los estudiantes de teléfonos móviles y el uso del chándal? R.– Bueno, yo ya en las cosas del colegio, cada vez me meto menos. El móvil es un instrumento moderno, de la última generación, y a los jóvenes siempre les encanta, porque los jóvenes son modernos y se sienten modernos y todo lo que no sea juventud, ya es lo viejo. Con frecuencia, en la casa los padres son los viejos y piensan como viejos y dicen como viejos y actúan como viejos, porque ya no son jóvenes, resulta que eso es normal. La facilidad de hablar, aunque no tenga nada que decir, con otro compañero o con quien sea que le permite el móvil, interesa a los jóvenes y esto está metido ya en todas parte. En cuanto a lo del chándal. En los colegios siempre ha habido unas ciertas limitaciones y si no hay una cierta uniformidad en los comportamientos, no hay disciplina. Hoy día cada vez hay menos disciplina y, entonces, la disciplina exige el «tener que fastidiarse» un poco con algunas cosas, en algunos sitios se permitirá y en otros no, pero realmente es esto, en los colegios se exige siempre uniformidad, si no hay uniformidad no hay disciplina y si no hay disciplina, el colegio no va bien. Resulta que hubo épocas en que la disciplina era excesiva, yo hablo a veces con exalumnos que hasta lo negativo lo recuerdan con gusto por que es su vida, son sus recuerdos y hubo épocas en que la vida en el colegio era sumamente rigurosa, hoy día hemos pasado a lo contrario, hoy día hay excesiva relajación, hay que admitirlo, y eso no beneficia, no tanto en nuestros colegios cuanto en ciertos colegios públicos donde la gente no se dedica de lleno a la educación, sino que dan sus clases y se marchan, y a lo mejor no vuelven hasta dos o tres días después. Aquí el claustro del colegio esta más implicado en todas las cosas del colegio, afortunadamente para vosotros que sois los principales beneficiados aunque no os parezca, pero si las limitaciones las vais a tener siempre: ahora porque sois jóvenes y después también, cuando vayáis a la facultad, veréis que hay limitaciones, lo que ocurre es que esa limitación, las exigencias de la facultad, las acepta y cuando uno acepta cualquier cosa que le resulta más o menos limitativa, ya no es represiva, cuando uno no acepta lo que se le impone es una represión y va en contra de él, eso son leyes psicológicas P.– ¿En qué ha cambiado, según Ud., la manera de impartir clase? ¿Y los alumnos? R.– Hoy ha cambiado todo. En la época en que yo empezaba, se pedía la lección a uno y después a otro de memoria, todo de memoria y alguno con alguna que otra «ayuda» y el que no se la sabía... Resultado, se estudiaba más que hoy día, se sabía más que hoy día, pero todo de memoria, y en ocasiones sin aprender el sentido verdadero. Yo recuerdo que un profesor que en el curso inmediatamente anterior al mío, les enseñaba todo el lenguaje de memoria y a mí me venían y yo les preguntaba, ¿qué es nombre?, y me lo decían todo de carrerilla. Sabían lo que era nombre, adjetivo, adverbio, y ahora les decías: dime un adjetivo, y no lo sabían, confundían adjetivos con adverbios o nombres, este era el inconveniente del exceso memorístico en la enseñanza y el rigor que llevaba eso consigo. Hoy día creo que lo que se pide es entender y si uno entiende ya dará su explicación y con el paso del tiempo la mejorará. Vaya si ha cambiado de lo uno a lo otro, totalmente en el rigor y en el modo de enseñar y no digamos en los temarios. Los temarios no han dejado de cambiar, los nuevos no los conozco, pero por lo que me dicen, son peores que los anteriores. Ha descendido el nivel, lo que implica que ha descendido la motivación, entonces se estudia menos, se atiende menos y se sabe menos, y el resultado en la facultad es peor, de manera que... no vamos a mejor. P.– ¿Cómo empezó su colaboración con la revista del colegio? ¿En qué consistía su participación? R.– Yo cuando vine aquí ya estaba hecha, a mí me hicieron venir para colaborar. Lo que ocurre es que era una revista bastante flojucha, entonces se intentó que la revista estuviera un poco mejor. Se editaba aquí mismo, en la otra esquina que había una imprenta con unas maquinitas de nada. Claro, salía lo que salía. Cuando yo me hice cargo de esta, lo que hice fue llevarla a Valencia, a Vilaseca, que es una editorial donde se editaba durante bastante tiempo el periódico Levante. Eran diestros, tenían material de todo tipo, el único inconveniente era que la sacaban siempre tarde, la dejaban un poco retirada para sacar lo más urgente y había que insistir y volver, pero sí, se sacaba una revista con buen papel, que es una de las cosas que mejoré para que los grabados salieran mejor.
R.– Fue variando porque a lo mejor habían un par de años que no se publicaba y después otra al año, llegamos a tres al año, es decir, lo mantuvimos bastante bien. Un año sé que se publicó para verano, con ejercicios, con el nombre de la revista, pero esta persona las repartió y no se quedó ninguna. Esto sería por los años 65-66, no queda ni un solo ejemplar de esas hojitas, cosa que sí que me gustaría tener. P.– ¿Cómo fue elegido director/coordinador de la revista? R.– Bueno, yo empecé colaborando con Luis Planes, después colaborando con otros y, finalmente, haciéndola ya toda, porque al final costaba el decir hazme esto o hazme aquello, y siempre: ... es que estoy con esto, es que estoy con aquello. Entonces, al final, la tenía que escribir yo toda, tenía que hacer hasta incluso dibujos, hacer fotos... Con frecuencia, lo que solía hacer para que no fuera tan cara era escribir sobre un grabado que teníamos y hacía un trabajo en función de ese grabado; de manera que no tenía mucha libertad para escribir y así me fui haciendo cargo. Y hasta el final. P.– ¿Qué le parece la idea de volver a publicar la revista Del Colegio? R.– La revista del colegio no ha debido de suspenderse nunca. Para algunos exalumnos el único vínculo con el colegio era la revista y quienes la echaron más de menos fueron ellos. La revista es un lazo de unión importante entre el colegio, los padres... A los padres les interesa saber del colegio, sobre todo si hay algún trabajo de su hijo o algo que hable de su hijo, les interesa la revista e incluso algunas las guardan ellos, revistas antiguas que yo he recuperado de gente que las ha guardado, de manera que la revista debe de hacerse, sea una al año, sea como fuere, hay que seguir haciéndola y no dejarla nunca. P.– ¿Cuál es la pregunta que le hubiera gustado que le hicieran? R.– Primero, me hubiera gustado que preguntaran todos, que no pasa nada, y que se acostumbren. Una pregunta que podríais haber hecho es: ¿Tiene validez hoy día el periodismo, la literatura? El literato no puede vivir hoy día de la literatura hasta que se da a conocer, entonces la mayoría de los literatos que conocemos, empiezan por el periodismo y se da el caso de que de este colegio han salido bastantes periodistas: el director de Aitana es el hijo de lo que eran tejidos «Rumbos, el director de Radio Nacional en Valencia, Gomar, ese es exalumno nuestro y muy amigo nuestro, Javier España, está en El País, el que era representante de Canal 9 en Madrid, Juan Blai, empezó en el periódico Mediterráneo con Dasí, otro exalumno...
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