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DERECHO A LA VIDA
Derecho a la sanidad, educación
Derecho a compartir el trabajo, la riqueza
Derecho a disfrutar de la alegría, la paz, el amor, la amistad
La verdad es que, cuando pensamos en Jesucristo, pensamos en una Cruz,
en un hombre clavado en ella, o nos llega a la memoria aquella cara de
El. que tanto nos impresionó en aquella película o en aquel
cuadro. La verdad es, que mucha gente se deja llevar por su imagen, mucha
gente es capaz de arrastrar cadenas o portar una cruz, o librar guerras
en su nombre... pero poca es la que entiende su mensaje; y éste,
es simplemente, el del amor.
"Amaos
los unos a los otros como yo os he amado -nos dijiste- pero, ciertamente,
nuestro amor es insignificante comparado con el tuyo. Señor, la
verdad es que muchas veces, me pregunto por qué tuviste que elegir
aquella época para tu llegada, o por qué no estás
ahora aquí. Mucha gente te necesita, necesita ese algo que le da
fuerzas para vivir, que le da esperanzas para seguir adelante.
En verdad te digo, que en muchos corazones hay un vacío que espera
tu llegada, y que desgraciadamente, ésta nunca llegará.
Qué difícil resulta a veces, creer en alguien que no se
ha visto. Sí, nuestra fe pasa por duras pruebas, que requieren
de todas nuestras fuerzas, pero muchas veces sucumbimos, otras veces te
anhelamos, te buscamos desesperadamente y no te encontramos.La verdad
es que,siento decirlo, gran parte de la culpa es tuya, porque has querido
que entregáramos nuestra fe, a alguien, que sólo conocemos
por unas escrituras, porque egoísticamente sólo te mostraste
a unos, sumiéndonos a los demás en la obscuridad. Pero el
que verdaderamente cree en ti sabe encontrarte, en cualquier parte, sabe
verte, cuando contempla el cielo azul o admira el reflejo del sol, sobre
aguas cristalinas; sabe verte, cuando escucha la canción de un
pájaro o una dulce melodía; sabe verte cuando observa a
dos niños jugando; y te ve allí, jugando con ellos; o cuando
se besan dos enamorados, que saben que tú estás tras ellos,
sonriendo, porque a ti todo lo que es amor, te agrada.
Pero ahora pienso en aquellos que nunca escucharon tu nombre, aquellos
a los que nunca llegó la palabra de Dios. ciertamente, se que tú
estás entre ellos, porque el lenguaje del amor es universal, porque
todos tenemos dentro un Jesucristo que crece a nuestro lado, que nos ayuda,
que nos guía por el camino correcto. En verdad te digo, Jesús,
que te necesitamos, necesitamos a alguien que sepa escucharnos, que tenga
una respuesta a cada pregunta que se nos plantee a lo largo de la vida.
Jesucristo, un derecho de todo hombre... ¡El que tenga oídos
que oiga!
Arcadio Agustín Pascual López
Alumno de 2° BUP
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