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Movimiento de personal

R. P. Santiago Miró

El P. Santiago no «ingresa», vuelve; retorna a la colectividad educativa de que en otras ocasiones formó parte. Enriquecido con experiencias de todo tipo, su colaboración resultará así más valiosa. Celebraciones litúrgicas y entusiastas clases de religión cobran con él el lugar destacado que les conviene.

R. P. Juan Moscardo

De regreso de Hong-Kong, donde ejerce como misionero, el P. Juan Moscardó ha convivido, como es habitual en él, unos días con nosotros y ha visitado a sus amigos de la localidad. Le deseamos grata estancia en España y feliz reanudación después de sus tareas misioneras en China.

D. Vicente Llopis

El Colegio ha notado su ausencia, ininterrumpida desde los años 50 en que se incorporó a nuestro profesorado. La pérdida de su esposa ha quebrado un tanto su regularidad de salud y quehaceres habituales. Sentimos con él.

D. Bernardo Martí

D. Bernardo Martí, dedicado de lleno a la profesión médica, hubo de dejar su tarea en las aulas de nuestro Colegio. Desde Igualada, donde ejerce ahora como titular, nos ha girado visita, que nos alegra y agradecemos, interesado siempre por la marcha del que fue, y queremos que siga siendo, su Colegio.

D. Juan Antonio Mini de Leiva

En el Campamento «Cid Campeador», de Tabarla, regido por don Antonio, tan vinculado a la vida del Colegio, han realizado prácticas campamentales alumnos de nuestro centro, bajo la atención religiosa del R. P. Santiago Miró.

Fr. Angel Martín

En Concurso-Homenaje a Fr. Vicente Serra, en Madrid, ha obtenido el premio especial Fr. Angel Martín, profesor de nuestro Colegio. El poema premiado figura en las páginas de nuestra revista.

Santiago Apóstol

Se habla ya, con anticipado entusiasmo, de la peregrinación con que se brinda la ocasión, a los devotos de nuestra iglesia de San Francisco, la oportunidad de sumarse al jubileo. Quienes ya ensayaron su devoción en anteriores ediciones de este periplo, reconstruyen mentalmente el inolvidable viaje, la ciudad de Santiago húmeda y hospitalaria, el famoso Pórtico, que inspiró a uno de nuestros mejores poetas un poemario inmortal, poblado de casi humana piedra que la fe y el trabajo paciente ennoblecieron, antesala de otra gloria ilimitada.

En el báculo de Santiago descansan aún nuestras viejas creencias y es saludable este encuentro espiritual con el apóstol que nos inició en la fe y nos contó la tragedia de Cristo. La ofrenda al apóstol Santiago, junto a la cripta donde se venera su sepulcro, renueva esta intención.

No estará de más aprovechar un poco de tiempo para deambular por la ciudad y admirar de ella las columnas inclinadas de la Colegiata del Sar, la iglesia de San Francisco, el palacio de Gelmírez, presente aún este personaje en los estudios históricos de la erudición actual; la casa de la Troya, que la literatura del ambiente estudiantil de la ciudad ha hecho célebre; el paseo de la Herradura, desde donde los aficionados al arte fotográfico eligen sus encuadres más espectaculares de la catedral y la ciudad misma.

Este Santiago, no ya guerrero, yacente en las cenizas que fueron brío apostólico, tiene mucho que decir a una España que busca caminos de más pacífica andadura en los campos y en las almas.