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Juventud ínconformístaEl comportamiento de la juventud actual ha provocado indudable repulsa y antipatía por parte de los mayores hacia ella. No quieren que seamos así. Pero, ¿se pregunta alguien si el mundo que ellos nos brindan nos resulta a nosotros tan grato? Decididamente, a nosotros nos gusta muy poco el mundo en que vivimos, y si adoptamos posturas contrarias a las habituales es sólo porque quisiéramos contribuir a modificarlo un poco. Hasta hace bien poco, Vietnam ha permanecido en guerra. Todos estaban intrigados por saber cómo iba a concluir tan sangriento conflicto. Se declara el fin de la lucha y el Vietnam desaparece del mapa como centro de interés, pero la guerra sigue. Ahora la atención del mundo se centra en Oriente Medio. Esta vez, junto con la expectación por ver quién ganaba, surgía la admiración más inopinada cuando los árabes, no muy bien parados en el campo de batalla, sacan a lid el petróleo como arma diplomática.
Sube el precio de todos los derivados del petróleo y su avalancha lo sube todo. La consecuencia no se ha hecho esperar: crisis económica en todos los países altamente tecnificados. Inseguridad ante un futuro que nadie prevé. Miedo. Este es nuestro mundo. Mundo de intereses materiales. Lo demás cuenta poco o no cuenta nada. Y esto es lo que no nos gusta. Y seguirá sin gustar por mucho tiempo; y nuestra actitud inconformista, sin gustar tampoco a cuantos, seguros de sí mismos, nos miran sin tratar de comprendernos. J. D. Marín No sé qué escribirEl profesor nos acaba de decir que nos dispongamos a hacer una redacción sobre un tema elegido libremente, a gusto de cada cual. A mí me hubiera agradado escribir algo sobre mi pueblo o imaginarme en el campo y anotar lo que se me hubiera ocurrido; me place el tema de las vacaciones y no hubiera estado mal decir algo sobre las cosas que inspira la misma vida en el Colegio. Pero no me decido: siempre se viene a decir lo mismo; son temas muy al uso y me expongo a coincidir con algún otro. Preferiría elegir un asunto más abstracto y profundo, algo que diga mucho, que haga pensar. Aunque la gente, si bien se mira, no gusta de sutilidades; obta por lecturas más livianas que no obliguen la atención, porque es cómoda. Los pensadores tienen un círculo más bien restringido. ¿Qué hago? ¿Escribir sobre la amistad? Es un tema juvenil. La amistad es la salsa en que se desenvuelven los jóvenes. Sin ella no hay jovialidad ni espíritu de equipo, sin el que el joven se queda sólo consigo mismo. Por otra parte, ya lo he intentado otras veces sin éxito. Nunca sé cómo acabar. Hoy me he puesto a escribir un tanto a la ligera, sin elegir materia concreta, y tampoco voy a saber concluir porque esta vez, además, no hay tiempo. Apenas he dicho nada y no obstante, las interrupciones obligadas para pensar, releer lo escrito y corregir despropósitos, han ido consumiendo poco a poco el escaso tiempo de que disponía. Con similar procedimiento y propósito Lope de Vega escribió un soneto a Violante que hoy se propone como modelo en su género. Debiera haber elegido el tema de la fugacidad de todas las cosas. Al fin, lo importante era cubrir una página «sobre algo». ¡Y saber terminar! He cumplido. Al menos así lo creo yo. E. Grau La libertadLa libertad es un don que Dios concedió a todos los hombres. Sin
ella, a pesar de que el hombre es inteligente, se apagaría su espiritu
creador, coartado el cual, sin poder actual por propia cuenta, a impulsos
de otro o de su instinto, viviría insulsamente, animalmente, sin
evolucionar. Existe el peligro de elegir mal, de equivocarse. Pero esá la razón para señalar el camino y, en lo moral, la conciencia, que es como una sucursal de Dios donde se nos dice qué debemos y qué no podemos hacer. Todo el secreto radica en ser discretos y avisados, en hacer bien y con puntualidad la inexcusable consulta. Es inapreciable el don de la libertad. Y una virtud. De ahí que el libertinaje deba ser reprimido por subversivo: la virtud es prudente y equilibrada siempre Aranda FábulaEn unas pruebas lara la obtención del título de paracaidista, le ocurrió a un señor que, en uno de los saltos, no se le abrió el paracaídas; aterrorizado, manoteo sin tino buscando la anilla salvadora, pero los reiterados tirones no conseguían que el paracaídas desplegase su hongo en el aire. Empezó a rezar y a aclamarse a todoso los santos impetrando su auxilio. Cerró los ojos para no presenciar su propia desgracia, cuando de pronto se vio flotando en el toldo de un camión que le había amortiguado el golpe. Hacía gala de su suerte entre amigos y familiares. Se ufanaba del arrojo con que se consideraba dotado. Y efectivamente, el día siguiente no dudó en volver al campo de pruebas para presenciar las de sus compañeros de afición. Al ir a saludar a uno de ellos, cayó desde la tarima dispuesta a este fin, con tan mala fortuna que se mató. Si alguna vez sales bien librado de un riesgo culaquiera, no reincidas ni alardees de tu buena suerte, ya que la otra vez puede ocurrir lo inevitable R. Briz Nota informativa del estado financiero de la revista.
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