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Bernardo Montagud,
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Grata visitaEl P. Lamberto Ivancic ha tenido a bien girarnos su amable visita, tanto tiempo esperada. Largo viaje el suyo, desde Australia. Fue una grata sorpresa verle de pronto otra vez entre nosotros y convivir de nuevo juntos. Lástima que sus compromisos pastorales no le permitan desarrollar su apostolado entre sus amigos de aquí. Intentos no han faltado. |
El mundo será siempre lo que nosotros, todos o en mayoría, queramos que sea. Con frecuencia nos lamentamos de que es así o de otra cualquier manera. Y no advertimos que al calificar lo que nos rodea nos instalamos como al margen de todo y señalamos a los demás. El mundo somos nosotros todos; y nuestra responsabilidad en el cariz que ofrezca a unos o a otros es insoslayable. Lo positivo no es delatar desde lejos, sino contribuir de algún modo a mejorarlo mejorándonos nosotros mismos al propio tiempo. Es más: en la medida que los demás adviertan nuestra contribución a la mejora total; nuestro testimonio contribuirá también a inducirles a ensayar el camino seguido por nosotros. El Evangelio siempre actual, siempre en vigor, lo dice con cegadora claridad : «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre celestial».
Con este título comentaba José Luis Aguirre en «Las Provincias» del 24 de noviembre una noticia que a más de uno debió causar estupor. A él no.
«Acabo de leer en un periódico una noticia que me llena de satisfacción. Y hay que confesar que los periódicos pocas veces nos llenan de satisfacción. Es una medida cultural de alto alcance y cuyo ejemplo debiera ser imitado con rapidez, so pena de que algo muy importante para la cultura desaparezca definitivamente. El Gobierno chileno ha prohibido la lectura en las escuelas de dos libros que creo bastante importantes "El Quijote" y el "Poema del Mío Cid". La nota periodística de agencia no especifica los motivos de la prohibición, lo cual no quita importancia y trascendencia a la noticia. Los fines que persigue el Gobierno chileno, aunque tampoco los especifica la nota, están claros. Al menos, para mí conseguir que dos clásicos arrumbados, ¡al fin se lean! Los hispanoparlantes y aun las gentes de cualquier idioma, porque los libros pertenecen a la Humanidad, estamos de enhorabuena. ¡El Quijote y Don Rodrigo, frutas prohibidas ! Ahí es nada. Imagino que los libreros chilenos, los editores, incluso los contrabandistas, los traficantes de drogas, estarán ya planeando sus negocios. Sus matutes de libros. No hay mejor forma de conseguir que unos ciudadanos hagan algo, que prohibiéndolo o destacando el peligro que de su acción subversiva pueda seguirse. Los hombres somos así.»

Realmente, la noticia de que «Mío Cid» y «El Quijote» queden prohibidos es algo que difícilmente pueda digerirse. Que queden prohibidos por un Gobierno de habla hispana causa risa. Son noticias que no merecen otro comentario que el humorístico. Parece ser, sin embargo, que hubo algún malentendido al difundirse la noticia.