65145

Domínate

Muy someramente, el libro de texto dice a los estudiantes de literatura que deben fomentar, ya desde ahora, su sentido crítico en orden a adoptar una postura consciente y responsable ante la vida.

Y la vida está ahí mismo, esperándoles para absorberles o peraltarles.

No es fácil. Los valores económicos de tal modo prevalecen sobre toda otra consideración, que el mundo concita sobre ti, estudiante amigo, toda suerte de estímulos para inhibirte, para anular tu iniciativa, tu postura personal ante el hecho de decidir por ti mismo o enjuiciar con actitud solvente lo que te rodea. Si se te sirve un hecho de actualidad, te lo presentarán en los más de los casos aderezado de tal modo que no quedará bien librada tu propia interpretación del mismo. Si te aproximas a un «stand», en una muestra cualquiera, para descubrir por ti mismo qué novedades te importa adquirir, un señor que lleva aprendido un reclamo publicitario te presionará con insistencia, te bombardeará empeñado en que elijas sólo lo que a él le interese venderte. Si sometes a discusión un tema de mediano interés, se encenderá la discusión y tratarán, tus amigos incluso, de imponerte sus puntos de vista, a pesar de tus razones. No hablemos del hostigamiento avasallador de la propaganda desde todos los ángulos de la geografía, desde todas las fuentes de comunicación posible. ¡Hay que comprarlo todo,
bebérselo todo, comérselo todo, guste o no guste, hasta el agotamiento! El trampolín para lanzar a la sociedad a la colosal venta masiva es la idea fija, el hipnotismo. ¿Te agrada un último modelo de coche? ¡Dos mejor que uno 1 ¡Cómprenos tres cacharros de cocina y le regalamos el oro y el moro! Y si al final te sobran tres pesetas, inviértelas en «Negrofondo».

Agárrate: la eficacia vendedora de los medios propagandísticos es uno de los índices indicadores del grado de desarrollo alcanzado por un país. No hay modo de protestar : pueden calificarte de enemigo del progreso.

Por eso tu libro de texto lanza un grito de alarma: el hombre inteligente somete a juicio cuantas informaciones llegan a él, sea cuel fuere la forma en que le sirvan el contenido del mensaje informativo. Modela a tiempo tu voluntad y domínate en cada situación tentadora. Tú eres en definitiva quien ha de decidir, pero antes tú eres quien debe enjuiciar con objetividad y sereno equilibrio lo que te rodea para adoptar después actitudes responsables.