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Vitalidad del esfuerzo educativo

Que todo lo que se haga en favor de la juventud es siempre poco, no es axioma que ahora pretendamos descubrir nosotros. Pero nos acogeremos a él aunque a veces, a fuerza de insistir en temas de la máxima importancia, lleguemos a parecer reiterativos. Importa reincidir en verdades básicas no por machaconería insidiosa, sino porque de ellas depende a veces el éxito de una empresa humana irreversible, irrenunciable. No es que ciertas verdades no estén suficientemente claras; es más bien que, a veces, no se les da todo el interés que tienen. Y en materia de educación toda insistencia es siembra provechosa.

En ocasiones con esta finalidad hacemos oír nuestra propia voz desde las páginas de la Revista. Otras corroboramos lo dicho con la autoridad de consideraciones ajenas, extraídas de lo que pregonan educadores al día. A este tenor, traemos hoy aquí algunos pensamientos entresacados del artículo que en «Educadores», núm. 56, firma don José M. López.

«En la mayoría de los países del mundo, después de la defensa, la educación ocupa el capítulo más grande de los gastos nacionales ; con frecuencia es también el sector más importante de la economía. Se puede decir que la educación es "la última industria importante".»

«El milagro de la sociedad industrial ha sido descubrir que el trabajo del hombre, que es la riqueza misma, puede ser revalorizado en cada individuó a través de la educación, porque la mayor riqueza del hombre es el hombre mismo.»

La educación superior de una nación controla en definitiva el potencial militar, tecnológico y económico. La solución consiste en obtener un número cada vez mayor de universitarios.»

«La estructura cualificativa del empleo difiere de un país a otro según el grado educacional de los trabajadores empleados. El economista Wilfried Bekerman ha clarificado con un ejemplo la diferencia entre una población educada y otra escasamente calificada a los efectos del desarrolle económico: "A mayor educación, mayor renta, que quiere decir mayor riqueza para el individuo que produce la riqueza misma y para la sociedad que la necesita y la consume. Con la peculiaridad de que la educación, al no ser limitada como la tierra, es una fuente ilimitada de riqueza".»

«En las sociedades actuales el trabajo no se basa ya en las manos, sino en la mente de los productores, y no habrá nunca una superproducción de personal educado, pues la demanda se hará cada vez mayor.»

«Del mismo modo que la economía de una familia depende de la buena administración, la prosperidad de un pueblo es fruto de una sana, inteligente y adecuada inversión de sus recursos financieros.»

«La sociedad moderna, si quiere progresar, desarrollarse y aún supervivir, precisa, ante todo, ser una sociedad educada.»

«Condición indispensable para la supervivencia de una nación es disponer de un gran número de ciudadanos que tengan una formación muy elevada. Un individuo sin formación representa una pasivo económico, es improductivo.»

«Es claro que un país donde el grado de analfabetos es muy grande, las rentas de trabajo son menores que en otro país en el cual toda la población está cualificada.»

«El resto de nuestro tiempo es, en frase del mismo Jefe del Estado, la formación y la enseñanza.»

La gravedad de cuanto encierran los pensamientos citados da un peso inusitado a la misión que el educador se ha encomendado y lo da por igual al noble empeño de los padres que se esfuerzan lo indecible por formar adecuadamente a sus hijos. Lástima que, con frecuencia, sea el propio estudiante el último en percatarse de la importancia que para su porvenir tiene, hoy más que nunca, la responsable tarea de acumular formación y conocimientos.

Una vez más la Revista vuelve sobre el tema actualísimo de la rentabilidad de la enseñanza. Sin ánimo de desgastar conceptos. Pero sí con el decidido propósito de inquietar espíritus y conciencias.