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Cuidad vuestros ojosLa frase que sirve de título se puede aplicar a la sociedad en general, que no presta la atención y el cuidado necesario a los ojos, olvidando la importancia trascendental que tienen en el futuro. Sucede así porque no pensamos u olvidamos los peligros que corren los órganos de la visión y la constante tensión a que los somete la vida moderna. Estas palabras no son un reproche por falta de cuidado ni tampoco un intento de publicidad con el fin de aumentar el número de usuarios de gafas y cristales correctores. Los defectos visuales en la juventud son los que urge corregir para no dar opción a que progresen. Afortunadamente en la actualidad son muchos los padres de familia que se interesan vivamente por la visión de sus hijos, recordando quizá lo que se oye de personas mayores que, padeciendo de visión defectuosa o insuficiente, se lamentan diciendo: «Es que no me cuidaron cuando era niño». Es por tanto mi intención recordar desde este espacio que todos -sin diferencia de edades- debemos prestar a nuestros ojos y a los de nuestros semejantes la atención que por su importancia requieren, así con pedir la colaboración de profesores y alumnos, ya que a través de enseñanza, se detectan muchos defectos visuales que por diversas ci cunstancias habían sido ignorados. Hace algún tiempo me contaba un profesor de latín: «Estaba explicando el temido "qui, quae, quod". Al terminar dije que copiasen todos el esquema de la pizarra, pero observé que al fondo del aula uno de los alumnos, cruzado de brazos, miraba el cuaderno del compañero; me acerqué y al preguntarle: "¿Qué te ocurre? ¿Por qué no escribes?", el chico se ruborizó y no contestó. El compañero de pupitre fue quien me dijo: "Luego lo copia de mí, porque desde aquí no ve bien". Lo primer que se me ocurrió hacer fue pasarlo al primer pupitre y mandar una nota a su padre diciéndole el defecto que había observado. »Al día siguiente me entregó una tarjeta del padre dándome las gracias y pidiendo permiso para faltar a clase e ir al oculista.» Este es uno de los casos que a diario se dan en todos los colegios y
escuelas del mundo. Se sabe por experiencia que muchos fracasos docentes
tienen su origen en una deficiente visión. PASCUAL TOMAS MOMPO, A. A.
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