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Velada fin de curso 67-68

Intervención del P. Rector, Anselmo Martí

Un alumno

Otra intervención

Intervención de otro alumno

Intervención del P. José Luis García Rodrigo

Operación Plus Ultra

Heroísmo infantil

El mundo de los niños es tan fabuloso que en él todo lo más inopinado es posible. Así, quedando trocados plenamente, gloriosamente, los papeles, son ellos a veces quienes nos dan ejemplo de admirable conducta cuando, por otra parte, tan difícil resulta en otras a los mayores ser constantes ejemplares de buen quehacer ante la mirada siempre curiosa e inquisidora de los pequeños.

Todos los años un jurado especial se encarga de seleccionar de entre muchos los diez casos más ejemplares de conducta obtenida por niños españoles, a los que luego se suman seis casos más, correspondientes a niños extranjeros.

Cincuenta y dos eran los finalistas en la Operación Plus Ultra 1968. La selección, por lo dificultosa, nos declara alentadoramente que los diez niños elegidos se convierten así no en rara excepción de heroicidad infantil, sino en algo mucho más significativo: en un exponente de conducta común, de conducta frecuente.

Frente a las noticias alarmantes del aumento de la delincuencia infantil en el mundo, esta otra de la ejemplaridad de nuestra infancia española palia la impresión angustiosa que nos produce aquélla. Sería grato desmenuzar uno por uno los distintos casos y duras circunstancias que dan valor extraordinario a cada una de las diez historias de los niños de la Operación. Algunas podrían avergonzar a los propios mayores. Como en el caso de Lourdes Aguirrerreta, que a la casi inapreciable edad de sus nueve años supo olvidarse generosamente de sí misma para salvar a un nene de sólo un mes, afrontando incluso la huida desesperada de los vecinos que huían aterrorizados ante el fuego que en mitad de la noche se alzaba sobre las techumbres del pueblo. Saltar por sobre las barreras del instinto para salvar a un semejante cuando apenas se cuenta edad es algo difícilmente explicable que bien merece distinción y premio.

«Plus Ultra» es nombre que evoca una de las gestas más heroicas de la aviación española. Gestas de altos vuelos, heroicas también -tanto más notables cuanto menor es la edad de los protagonistas-, es la de esas dieciséis admirables criaturas que incluso han tenido el honor de ser distinguidos por Pablo VI en audiencia especial a ellos dedicada. Todo es poco para destacar la conducta de estos pequeños grandísimos.

PADRES y maestros,
o la unión hace la fuerza

La gran misión del maestro es la de formar individuos, familias y pueblos. Esta laudable labor no la realiza en nombre propio, sino que ejerce su ministerio por delegación de la familia, la Iglesia y el Estado.

Es el maestro, por lo tanto, una autoridad delegada de la triple sociedad educadora. La familia le confía sus hijos para que se los eduque. La Iglesia espera de él que, cooperando a la gracia, forme verdaderos cristianos. Y el Estado le entrega la niñez y la juventud para que los forme en orden al bien común. Si se considera la escuela como prolongación de la familia, los maestros deben ser considerados como continuación de los padres. Entre éstos y aquéllos debe existir no sólo conformidad, sino leal colaboración en orden al proceso educativo. Esta cooperación mutua exige, por ambas partes, comprensión, sencillez y caridad.

La autoridad debe ser corroborada por la escuela, y la autoridad del maestro, a su vez, por los padres. En ningún momento podemos olvidar que la diversidad de autoridades, contraponiéndose, malogra el quehacer formativo, puesto que una tiene que ser la educación y una también la autoridad.

Eduardo Reig
Maestro nacional