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Editorial

El Colegio se dispone a estrenar un nuevo curso. Y al empezar esta etapa de su ya gloriosa historia académica siente florecer en su corazón la esperanza de generosos y auténticos frutos para este curso 1967-68.

Por eso reemprende sus tareas escolares con un leve temblor de emoción. Y no es maravilla, pues que día a día aumentan sus responsabilidades y las exigencias de mantenerse en la línea de superación y perfectibilidad que se ha impuesto.

Este año el Colegio nos brinda una sorpresa de relieve en su quehacer docente. Se trata de un relevo : el de su Rector. Que exige una despedida, siempre triste. Y una sustitución que siempre tiene algo de aventura, de expectación. Pero esta es la cara y la cruz de todo relevo de responsabilidades que periódicamente se dan en los diversos grupos sociales y, por consiguiente, también en la Iglesia y en las Ordenes religiosas.

En nuestro caso me toca a mí ser el sustituto o, mejor, el continuador en la dirección del Colegio. Y al cambiar nuestro primer saludo y presentarme ante la gran familia del mismo a través de estas páginas, no voy a ostentar otros títulos o credenciales que los de mi voluntad decidida de servicio a sus actividades educativas.

No se me oculta lo arduo de este propósito. Pues apunta nada menos que a la delicada tarea de formar cabalmente a los jóvenes que se nos confían, que vale tanto como alumbrar la verdad, el amor y la gracia de Cristo en sus espíritus. Y ante esa misión sería de una inconsciencia incalificable sentirse de antemano seguros y satisfechos.

Sin embargo, amigos del Colegio, he de confesaros, en este primer encuentro, que un sentimiento de moderado optimismo se ha apoderado de mi ánimo desde el punto en que he franqueado los umbrales de este entrañable Colegio. Sin poderlo remediar, mis pensamientos se han retrotraído, en alas de una gozosa evocación, a aquel otro Colegio que, de manos de unos pocos educadores, hace ya de esto algunos años, ensayaba sus pasos de primera andadura. Y al reconocerlo tan cambiado y constatar sus impresionantes progresos en todas las dimensiones de su actividad docente, no he podido menos que reafirmar mi confianza en Aquel que da incremento a toda siembra que se hace con amor y generosidad.

Ni que decir tiene que estos sentimientos de serena confianza van en aumento. Pues que son innumerables los motivos de aliento y de sincera colaboración que recibo, tanto de parte de amigos como de entidades que se sienten vinculados a la vida de nuestro Centro. A todos vaya, con las expresiones de mi gratitud, la seguridad de que sus felicitaciones y ofrecimientos han sido de un gran estímulo para mí, personalmente, y para todo el Colegio.

Fr. ANSELMO MARTÍ

Relevo

La Provincia Franciscana de Valencia-Aragón ha sufrido recientemente un nuevo reajuste en su organización jerárquica. Como consecuencia de este último planteamiento el Colegio ha visto sustituido su personal directivo.

El Rdo. P. Anselmo Martí desempeñará desde ahora la gestión directiva de nuestro centro. No es nuevo en su misión rectora y nos congratulamos por ello, porque de su eficacia y acierto en el quehacer que ahora continúa queda memoria en el Colegio y en cuantos con anterioridad le conocieron en nuestra localidad.

Con nuestra presentación nuestra mejor enhorabuena.

Despedida

El Rdo. P. Simón Sáez se asoma, en un último gesto de despedida, a las páginas de nuestro Boletín.

El P. Simón Sáez ha venido desempeñando hasta ahora, con evidente aptitud, el difícil y comprometido cargo de regir el Colegio.

En lo sucesivo otras gestiones lo tendrán apartado de nuestro centro.

Quede, pues, aquí bien manifiesto nuestro agradecimiento por cuanto hizo en pro y mejora de nuestro Colegio y del Boletín, en el que colaboró y con cuyo consejo procuramos mejorarlo.

Una explicación

El Colegio ha venido editando una revista trimestral que con buscada puntualidad se distribuía entre sus suscriptores.

La revista ponía en contacto de tiempo en tiempo al Colegio con los Padres de Familia y con los Antiguos Alumnos.

Son muchos los años que la revista ha venido apareciendo, saltando a veces con valentía obstáculos e inevitables dilaciones.

Nuestra revista, en las postrimerías del pasado curso, dejó de publicarse. Razones varias habían aconsejado tal medida, dolorosa medida, y a fe que no han faltado consultas y cavileos.

Todo ha quedado resuelto al fin. Y es razón dar explicación puntual de ello a nuestros lectores. La revista volverá a la imprenta, aunque, eso sí, quede modificada la periodicidad con que venía apareciendo. La revista ahora aparecerá semestralmente, y las fechas señaladas a tal fin serán las de principio y fin de curso. Sin haberlo pretendido, la revista será algo así como las tapas en que literariamente quede encuadernado el curso escolar.