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CUADRO DE HONOR

SEGUNDA ENSEÑANZA 1966-67

OCTUBRE

1º A Conducta: Bernardo Borrás Perepérez
Aprovechamiento: Francisco Cholvi Puig
1º B Conducta: José E. Nogueroles
Aprovechamiento: Miguel Tomás Grau
2º A Conducta: Abilio Marqués Sifre
2º B Conducta: José Timor Ferrando
Aprovechamiento: Abelardo Rubio Cogollos
3º A Conducta: Tomás Gisbert Cuenta
Aprovechamiento: Gilberto Ahullana Andrés
3º B Conducta: Juan Sancho Alario
Aprovechamiento: José Luis Soler Dasí
Conducta: José Luis Pastor Peral
Aprovechamiento: Salvador Juan Pellicer
Conducta: Javier Enguix Raudis
Conducta: Francisco Gisbert Cuenca
Aprovechamiento: Alejandro Mayordomo Pérez
Preu Conducta: José Mª Bueno Cordero
Aprovechamiento: José Catalá Alís

El 8 de diciembre, posada litúrgica

El 8 de diciembre, nadie lo ignora, es el día de la Inmaculada.

El culto a la Virgen, en la órbita temporal del año, cuenta con varias festividades marcadamente importantes. Pero ésta, que celebra la limpieza intachable de María, tiene para los españoles un sentido entrañable. Los españoles, desde antiguo, unieron su aventura guerrera y civilizadora al nombre de Santa María, y cuando en otras latitudes se pretendió dar torcidas interpretaciones a la pureza de la Madre, el instinto piadoso de nuestro pueblo dogmatizó en su corazón antes incluso que lo hiciera la Iglesia.

Camino de la Navidad, el 8 de diciembre es el arco de triunfo de la pureza de María que se anticipa a la paz del Nacimiento. Una vez más la Virgen pura es intermediaria entre el amor de Dios y el hombre. Por Ella a El. Dios es la meta; Ella la posada necesaria a la mitad del camino.

Largo y no siempre fácil el trayecto del hombre hasta Dios, bien viene el empuje que supone en el progreso de la vida espiritual del hombre contar, a mitad de viaje y siempre, con la protección de María, nunca tan Madre de Dios como en su advocación de Virgen concebida sin mancha.