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Los peques opinan y proponenLos benjamines del Colegio, con su característica sinceridad, opinan sobre las vacaciones pasadas y hacen propósitos para el curso que comienza. Como veremos, hay opiniones para todos los gustos. Las preguntas son las siguientes
Estas han sido las contestaciones de nuestros «peques». Algunas un tanto paradójicas, pero eso mismo demuestra la sinceridad de que están revestidas.
Concursos organizados con motivo de la Excursión Cultural a Alicante y provinciaMejor reportaje fotográfico: Juan Salvador Signes Ramos Mejor redacción del viaje: Luis Suñer Penalva. Concurso organizado en el Cursillo de tráfico.En el tema Problema de tráfico resultaron ganadores los alumnos Manuel Fillol Crespo y José Enguix Randis. En el Ejercicio sobre accidente, Electo Galán Grau, Ángel Taléns Albiñana y Carlos Vila Albelda. En el Ejercicio 2 sobre accidentes, Salvador Juan Pellicer, Leopoldo Oltra Blay y José Vila Pla.
Alumnos premiados en el Concurso de Tráfico Viaje culturalLos viajes se efectúan en todo tiempo y en todas par.. tes, generalmente en verano, por el ambiente de las playas, por el calor y por haber vacaciones. Pero concretamente aquí se tratará de los viajes culturales, los cuales son efectuados generalmente por los estudiantes en plan de estudios y formación intelectual. El Colegio de San Antonio, a cuyas clases yo asisto, realizó un viaje cultural el día 6 de mayo. El viaje se realizó del siguiente modo: Después de la previa concentración en el patio del Colegio y distribuirnos en los autobuses salimos de Carcagente a las siete horas cuarenta y cinco minutos. Nuestro coche (el de 6.° curso) encabezaba la caravana. En Alcira recogimos a los alumnos de esta ciudad y proseguimos la marcha. A través del cristal de mi ventanilla se vea un estupendo y concurrido paisaje: árboles llenos de flor, hombres trabajando, a los cuales ya empezaban a caerles las primeras gotas de sudor: montañas con débiles pinos, etc. Mis compañeros, todos alegres, empezaron a cantar, a contar chistes, a cuyo júbilo se unían también el P. Andrés y Fr. Angel. En pequeños sectores de carretera habían árboles en ambos lados, y ellos, sumándose también a la alegría de la mañana, parecía que nos decían adiós con el movimiento de sus hojas. Nos detuvimos para almorzar en un pequeño parador llamado «Kansas City» a las nueve horas cuarenta minutos. Después de reponer fuerzas reanudamos la marcha a las diez horas. Atravesamos Benisa, lugar en donde hay un Seminario y desde donde se divisaba el Peñón de Ifach, como rígido y majestuoso vigilante del Mediterráneo. Pasamos por Benidorm, famoso pueblo por sus festivales, por su playa y turismo.
El P. José Luis García Rodrigo y un grupo de alumnos en el Castillo de Santa Bárbara Ya un poco molestos del asiento llegamos a Alicante. Vimos su popular y famosa Explanada de España. Al poco trayecto llegamos al Museo Arqueológico de Alicante, enclavado en la avenida del General Mola. Acto seguido entramos en el Museo, el cual se dividía en cultura ibero-púnica, cultura ibero-púnica-romana y período prehistórico. Allí pudimos observar vitrinas con trozos de cerámica, anforitas, objetos de vidrio, hueso y marfil de El Tosal y Campello, imágenes de Tanit, diosa de los difuntos pertenecientes a la necrópolis cartaginesa de la Albufera, y restos esqueléticos de la Edad del Bronce (2.000-900 a. de J.). En la parte superior habían varios cuadros de pintura. Acto seguido fuimos a visitar la prisión de José Antonio a las trece horas. Allí pudimos observar la mísera prisión y con un poco de imaginación tratar de reconstruir los últimos momentos de este héroe español. En el patio donde fue fusilado se halla clavada un gran cruz con una corona de flores con un lazo que decía: «España no te olvida.» Después nos fuimos directos a la playa de San Juan. Allí tomamos el baño y un poco cansados nos dispusimos a comer en un restaurante de la playa. Seguidamente nos dirigimos hacia el castillo de Santa Bárbara. Pisábamos el suelo del castillo a las dieciséis horas y veinticinco minutos. Nosotros, como aprovechadores de dicha visita, no nos dejamos por recorrer ni un solo rincón. En la parte superior del castillo pudimos observar los antiguos cañones situados en las almenas. Desde aquí se observaba un paisaje emocionante y estupendo : se veía Alicante, su puerto, la playa, el mar, el cual se confundía con las nubes en el horizonte, y un fuerte viento nos hacía casi cerrar los ojos. A continuación bajamos del castillo y nos dirigimos otra vez a la playa y a las dieciocho horas y treinta minutos nos disponíamos a volver por la carretera de Alcoy. Cansados de todo; el ajetreo del día la vuelta se hizo un poco muda. En momentos entablábamos diálogos y chistes con Fr. Angel, el P. Andrés y el chófer. Hicimos la llegada a Carcagente a las veintitrés horas. Los alumnos del Colegio se fueron marchando a sus casas y el Colegio se quedaba mudo y solitario, esperando la vuelta de todos. 6 de mayo de 1966. Luis Suñer Penalva |
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