San Antonio de Padua. Representación primitiva americana

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Traslado de la imagen de la Virgen a Carcagente

(Historia local)

por Aurelio Pedrós Lucas, alumno de 6º curso de bachiller.

En 1693, a consecuencia de una gran avenida del Júcar, la villa de Carcagente acordó traer la Virgen de Aguas Vivas en solemne procesión y venerarla pidiéndole protección y amparo en aquella tribulación, depositando la Imagen bendita en el altar mayor de su Parroquia.

El Real Monasterio de Aguas Vivas fué siempre de escasísimas rentas, pues a pesar de algunas donaciones y beneficios, los religiosos agustinos vivían dentro de la mayor escasez y miseria. Gracias a las limosnas y ofrendas que recogían en la Vall y en Carcagente podían subsistir, pero no eran suficientes para erigir una iglesia digna de poder venerar la Santa Imagen de Nuestra Señora.

Los carcagentinos, percatados de esta necesidad y animados por su amor a la Virgen, resolvieron, antes de subirla al Convento, recoger limosnas para construir una iglesia, lo que se consiguió a los dos años, gracias a la piedad y desprendimiento de nuestros antepasados.

En 1695 fué entronizada solemnemente la Virgen en su nueva iglesia y retablo siendo prior del Convento el carcagentino Fr. Manuel Taléns a quien sucedió Fr. Felipe Garriques, hijo también de Carcagente.

Con mucha frecuencia era trasladada procesionalmente la Virgen desde el Convento a nuestra parroquia, con asistencia del clero, jurados, justicia y la mayoría de los vecinos de la villa. Posteriormente se hacía el traslado y festejos anualmente, costumbre que subsistió más de un siglo.

En los comienzos del reinado de Isabel II y bajo la regencia de su madre la reina María Cristina, España se debatía en los horrores de la guerra carlista. Los liberales se agitaban constantemente produciendo toda clase de desórdenes en contra del Estatuto Real de Martínez de la Rosa, quien tuvo que presenciar durante su gobierno la matanza de religiosos en Madrid en 1834 y la quema de conventos, motines y otros excesos del verano de 1835. Encargado Mendizdbal de la cartera de Hacienda y para congraciarse con sus amigos los progresistas, inicia su trascendental reforma económica a base de la incautación de bienes eclesiásticos. El 11 de Octubre de 1835 se publicó un decreto suprimiendo los conventos de varones, excepto los dedicados a la enseñanza y los hospitalorios, declarando los bienes de las comunidades, afectos a la Caja de Amortización de la Deuda.

El Monasterio de Aguas Vivos, fundado por el Rey Conquistador en 1239, fué suprimido como tantos otros.

Al recibir la triste noticia el P. Prior congregó a son de campana a toda la Comunidad y, después de acogerse bajo el amparo de la Reina de los Cielos, se celebró Capítulo extraordinario. Aquellos santos varones, ante la necesidad de separarse para siempre de lugares tan queridos, del secular claustro, de su linda iglesia, del frondoso huerto regado por cristalina fuente y de aquellos sosegados bosques, mudos testigos de tanta virtud y santidad, acordaron hacer donación a, Carcagente de la Virgen de Aguas Vivas en prueba de gratitud y reconocimiento por los auxilios y beneficios que de esta población habían recibido.

En aquella época de revueltas y fobia anticlerical, fue el valiente Jefe de la Milicia Nacional carcagentina D. José Taléns Cucó, el encargado de realizar el traslado. Cabalgando en brioso corcel y acunada amorosamente entre los pliegues de su amplia capa la Imagen Bendita, realizó su trascendental misión.

Y así es como fue depositada la Señora en nuestra Iglesia Parroquial, para que definitivamente fuera la Reina y Madre amantísima de todos sus hijos de Carcagente, la Santísima Virgen de Aguas Vivas.

De la revista "Del Colegio"  nº 29 de octubre de 1957. Aurelio Pedrós Lucas siguió la carrera de las armas, cursando sus estudios en San Gregorio de Zaragoza. Dirigió en distintas etapas el Regimiento Mixto de Infantería Vizcaya, en Bétera y en Capitanía General, de donde se retiró con el grado de Teniente Coronel.