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San Antonio, Patrón del ColegioP. Juan Mª Nadal Moltó, rector actual del colegio
Se ha dicho que el alma santa es como una ojiva abierta en el muro de la cárcel donde habitan los pecadores por donde nos mira el cielo con su luz y podemos nosotros mirarle con la que él nos presta. He ahí la misión de San Antonio en nuestro Colegio: Protector y Medianero; pero sobre todo Modelo e Ideal de la juventud estudiosa de Carcagente. Con su mirada compasiva y sonriente ha protegido siempre al Colegio y está siempre dispuesto a favorecer a sus devotos colegiales en los exámenes, apuros infantiles, dificultades y tentaciones; pero especialmente quiere dignificar la vida del joven, elevar sus ideales, ennoblecer su actividad, quiere ser el ideal que brille en su mente y acaricie su corazón. La imagen de San Antonio es una lección viva para el colegial. Una mirada reflexiva a la misma le enseñará el heroísmo de la virtud y el ideal que debe el joven plasmar en su vida. Con hermosos símbolos que orlan su figura, predica el santo el amor al estudio, la hermosura de la pureza, el cariño al Niño Dios y el afecto al desgraciado, El Libro de San Antonio es símbolo de la divina sabiduría que enriqueció su alma y a la vez programa de trabajo del colegial. San Antonio se distinguió en los estudios desde su infancia. Cursó la Gramática, la Retórica y Dialéctica en la escuela de la catedral de Lisboa y los estudios teológicos en Santa Cruz de Coimbra, principal centro científico de Portugal. Lección y oración era su constante tarea y así escuchando y hablando con Dios su mente fue iluminada con los fulgores de la ciencia humana y divina,"Martillo de los herejes", "Padre de la ciencia", "Arca del Testamento" fue llamado por hombres de prestigio y autoridad. El mismo San Francisco le designó como Lector y Maestro de Sagrada Teología. Y el 6 de Enero de 1946, Pío XII le proclamó "Doctor de la Iglesia Universal". También el joven estudiante que ama a San Antonio debe imitarle en el cumplimiento del deber del estudio. Después del pecado original el trabajo es la ley de la vida y es deber de conciencia para el alumno el estudio y tarea escolar. Además que la ciencia, sobre todo si es profunda, acerca las almas a Dios. Todos los grandes sabios han sido grandes creyentes. El Lirio de Pureza revela la inocencia bautismal que Antonio conservó intacta a través del cieno del mundo. No dejó de tener tentaciones y peligros, pero con la Gracia divina logró vencer y conquistar el lirio inmarcesible de la virtud angélica. No debe extrañarse el joven estudiante de las inclinaciones aviesas que le dirigen al mal de las tentaciones del enemigo, de los halagos de la carne, en una palabra, del desorden interior y exterior. Es la lucha entre la carne y el espíritu, huella del pecado original. Mirando al santo que siempre sonríe y goza de tanta paz y orden en su espíritu el joven estudiante debe ver como causa de esa dicha la victoria adquirida por la Gracia contra las pasiones. Con profunda humildad, constante mortificación y filial devoción a la Virgen Inmaculada puede lograr el joven, como Antonio, la blanca. azucena de la castidad. El Niño Jesús en brazos de Antonio, es regalo y recompensa especialmente a su virtud angélica: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". Por su pureza la Santísima Virgen atrajo a Jesús a su seno, a San Juan le fue permitido reclinar la cabeza sobre el divino pecho y San Antonio, hospedado en Padua en casa del conde Tiso III de Campo Sampietro, recibió la visita y las caricias del Dios Niño cuya escena inmortalizó nuestro Murillo. Al joven estudiante este símbolo le dice que también su mayor tesoro ha de ser poseer a Jesús, permaneciendo su alma siempre en gracia de Dios. Mientras no hay pecado, Jesús permanece en el alma y allí tiene sus delicias. ¡Qué dicha mayor en la tierra que sentirse unido a Dios vitalmente! joven, eres templo de Dios, miembro del Cuerpo Místico de Cristo, hermano de Jesús. Vive, siempre como Antonio, en unión íntima con Jesús mediante la divina gracia. Mirada amable llena de candor y de gracia posee San Antonio en su imagen. Y esa mirada tiende siempre a un pobre y desgraciado indicando el tierno amor al prójimo que invadió su alma como consecuencia de su amor a Dios. También el joven estudiante ha de ser amable y sonriente, aunque sea esto a precio de luchas en su alma y lágrimas en su corazón. La paz del alma es fruto de guerra contra mundo, demonio y carne que atentan contra el derecho a la verdadera felicidad del hombre. Vencedor de sí mismo y lleno de la vida de Dios fácilmente será el joven amable para con sus padres y amigos y bienhechor y caritativo para con los necesitados.
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