Paz y Bien
Por Fr. José Antonio Arnau,
ex Rector del Colegio.
Las fechas jubilares traen consigo el poder evocador
del pasado y estimulan el aliento entusiasta para el porvenir.
En nuestro caso, veinticinco años de vida del Colegio,
no es decir mucho; pero si se tienen en cuenta lo vertiginosamente que
en este lapso de tiempo se han sucedido los acontecimientos y la trascendencia
enorme de los mismos uno no puede menos que mirar esos veinticinco años
como una etapa heroica de la vida del Colegio. Y las instituciones que
en su vida pueden ostentar una etapa heroica por precisión han de entrañar
gérmenes poderosos de vida, que, encontrando circunstancias propicias,
germinarán en forma pujante y fecunda.
Estos gérmenes los posee nuestro Colegio, y no pueden
ser otros que los encerrados en el espíritu franciscano de sus directores
y profesores: espíritu de abnegación y de sacrificio.
Por la virtud de ese espíritu, nuestro Colegio ha ido
superando las circunstancias más adversas y sobreviviendo a la misma.
En la actualidad, después de haber sufrido en sus carnes
y hasta en sus muros materiales los zarpazos de la bestia revolucionaria,
puede presentarse remozado y tranquilo para continuar en la progresiva
ciudad de Carcagente la realización de su alto ideal evangélico, encerrado
en el lema y saludo franciscano: PAZ Y BIEN.
PAZ, que sólo se consigue en los pueblos como en los
individuos, con la moderación de las pasiones mandada en el Evangelio
de Cristo; y BIEN, que se obtiene tan sólo con la adhesión total al destino
sobrenatural del hombre.
Estas son las directrices inmutables que informan la
pedagogía franciscana y que, no podía ser de otro modo, han presidido
en todo momento la acción educadora de nuestro Colegio de San Antonio.
En lo humano no sabemos qué nos reserva el porvenir.
Sí podemos afirmar que la humanidad se ha lanzado por sí sola, a una aventura
que podría resultar de nuevo catastrófica. Ante esa amenaza cobra realidad
palpitante la palabra apostólica que dice: No hay en la tierra otro
nombre, en que el hombre pueda encontrar salvación fuera de Jesucristo.
Como quiera que este nombre es el centro vivificador
del espíritu franciscano, y la realización del Evangelio de Cristo, su
ideal, podemos afirmar para el porvenir del Colegio, que mientras le asista
la noble cooperación de los hombres de buena voluntad, continuará
su apostolado de PAZ Y BIEN en esta ciudad ribereña, bendecida
especialmente por Dios con la mejor de las tierras fecundada con la corriente
de Aguas Vivas de su celestial Patrona.
Benisa, Octubre de 1948.
|