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P. Joaquín Sanchis, Ministro Provincial de la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares.
Las líneas del mismo respondían a las de los restantes Conventos descalzos de aquella época y no es necesario describirlas, puesto que los hijos de Carcagente las recuerdan perfectamente. Lo que no conocen seguramente es que aquí se establecieron los estudios de la Orden, y que en el siglo XVIII se fundó en sus aulas un Colegio de Humanidades, subvencionado por el Municipio. El Colegio funcionó hasta que el año 1835 el impío decreto de Mendizábal terminó con casi todos los Conventos de España. En aquella fecha contaba el Convento con 31 religiosos. Después de cantar una misa por todos sus perseguidores, cerraron las puertas de aquella sagrada mansión el 25 de Agosto. El Ayuntamiento destinó el Convento deshabitado a diversos fines. La Iglesia, empero, siguió servida por los religiosos, y allí es donde trabajó incansablemente por tantos años el último de los Comisarios provinciales de la descalsez, el M. R. P. Dionisio Fabregat. Restaurada en 1878 la Provincia franciscana de Valencia, hubo diversas tentativas de fundación en Carcagente, hasta que, el testamento del insigne patricio D. Agustín García Oquendo ofreció ya posibilidad a la realización de estos propósitos. Pero entonces comenzaron las verdaderas dificultades. Es Imposible de describir la enemiga que halló la fundación entre los elementos anticlericales, que lanzaron las calumnias más indignantes contra los religiosos. La hora de la Providencia sonó por fin. Durante el Provincialato del P. Rafael Brotóns quedaron resueltas todas las dificultades, y el 18 de Mayo de 1923 el P. Francisco Ferrer tomó posesión de la casa de D. Agustín, inaugurando la nueva fundación. Poco después era nombrado primer Superior del nuevo Convento el R. P. Conrado Ángel, a quien debo las notas históricas de este artículo. Y el 12 de Noviembre del mismo año se inauguraban las clases de primera enseñanza y de Comercio, que funcionaron cada vez con mayor esplendor. Con la liberación, reaparecieron los hábitos franciscanos en Carcagente. Se reconcilió la Iglesia de San Francisco (devuelta a la Provincia en 1931), y se habilitó la parte del Colegio que quedó a salvo del incendio, para morada de los religiosos y para Colegio, que comenzó a funciona desde entonces como Centro de Enseñanza Media y ha continuado sin interrupción hasta esta fecha gloriosa de las Bodas de Plata en la historia del franciscanismo en Carcagente. Toda una generación ha percibido ya los frutos de la sacrificada labor de los franciscanos en la bella ciudad del Júcar. En compensación sólo quisiéramos que Carcagente mirase con cariño el problema que el momento actual presenta a la fundación franciscana. Todos los amantes del hábito sienten el anhelo de que el suelo santificado por huellas imborrables de santidad durante más de dos siglos, vuelva a ser morada de los religiosos. ¿Cobrará realidad este deseo? Carcagente tiene la palabra.
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