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Los domingos 6 y 13 de mayo tuvieron lugar las primeras comuniones de los alumnos de tercero de Primaria. Es una fiesta que los alumnos, los papás y los profesores del colegio vienen preparando desde el principio de curso. Comulgaron los alumnos:
Al poco de nacer estos niños sus padres los presentaron a la Iglesia para que fueran bautizados. La Iglesia les respondió que eso no podía ser porque esos niños eran incapaces de tomar esa decisión sobre sus vidas; que ya crecerían y serían ellos los que pedirían el bautismo.
Comulgantes del 6 de mayo 07 Sus padres contestaron que no importaba, que allí estaban ellos para ser garantes del crecimiento en la fe de sus hijos. Que poco a poco les irían trasmitiendo la fe, les enseñarían a amar a Jesucristo y a todas las personas porque ese es el mantamiento del Señor. La Iglesia se fio de esos padres y además añadió un elemento de seguridad: los padrinos. Si acaso los padres no podían desempeñar ese cometido, los padrinos serían los encargados de llevar adelante esa importante misión. Ahora sus padres solicitan de nuevo, cuando los niños apenas tienen 9 años, que la Iglesia les admita a partipara del banquete de la Eucaristía. De nuevo la Iglesia les ha tenido que explicar: La Eucaristía es el sacramento de la vida adulta, el culmen de todos los regalos que nos dejó Jesucristo. Que el momento conveniente para recibir la Eucaristía tendría que ser los 18 años. Que los niños, vestidos de blanco y de marinero y las niñas como verdaderas novias están guapísimos, pero que eso no lleva al conocimiento del pan de los fuertes que nos prepara a dar la vida por Jesucrisot. Y de nuevo ellos se comprometen a conducir a sus hijos hasta la fe plena. Pero esto parece bastante simple y voluntarista. ¿Qué pasaría si ese compromiso importante es descuidado por los padres y padrinos? Pues el bautismo y la comunión se convierten en unos ritos vacíos que no sirven para nada: no salvan, no transforman. Sólamente son un germen que se tiene que desarrollar y no lo ha hecho; se ha quedado en mera semilla que se pudre. Mal no hace, pero tampoco produce bien alguno. Podemos hacer una gran fiesta en familia: trajes, regalos, convite... y nada más.
Comulgantes del 6 mayo 07 A esa primera comunión debe seguir una segunda, una tercera... Y los padres deben trasmitir los valores cristianos más porque los viven que porque se lo explican y les dan la definición exacta. Por eso la Iglesia quiere hoy que sean los papás los que reciban esta preparación para la Primera Comunión de sus hijos; que se encarguen de darles ellos las catequesis. Los niños son muy niños todavía. Más adelante, al llegar a 3º y 4º de ESO se prepararán a recibir el sacramento de la Confirmación. Aquí sí que serán ya los propios alumnos quienes confiesen conocer a Jesucristo cara a cara y no sólo tenerlo aprendido porque se lo habían dicho sus padres (Cf Job 42,5)
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