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A modo de crónica de una marcha de Santander a Santo Toribio de LiébanaDel 28 de Julio al 4 de Agosto hemos realizado la Experiencia Tau, un acontecimiento anual que pretende compartir un tiempo de oración, celebración, animación y conocimiento del carisma franciscano. La edición de este año ha consistido en la peregrinación desde Santander hasta Santo Toribio de Liébana, con motivo del año santo lebaniego. Los participantes de la Provincia Franciscana de Valencia éramos 19 entre jóvenes y adultos, de ellos 8 alumnos de nuestro colegio de Carcagente y el resto, mayoritariamente, del grupo que se reúne, una vez al mes, en el convento de Chelva. Los alumnos del colegio eran:
Les acompañó el Hno. Fernando Hueso Iranzo. Teresa Oliver Climent estuvo con ellos el fin de semana, 29 y 30 de julio 28 julioEl día 28 salimos de Valencia camino de Santander con escala en Madrid. Sobre las 10 de la noche llegábamos al pabellón deportivo del colegio que los Hermanos de La Salle tienen en Santander. Nos acogieron los hermanos franciscanos de la Provincia de Ntra. Sra. de Aranzazu. En primer lugar nos recibió con unas palabras de acogida del Hno. José Mari Arregui, ministro provincial. Tras sus palabras, y mediante una presentación se nos recordó la anteriores ediciones de la Experiencia Tau. Al finalizar la pequeña historia de esta actividad, se pasó a presentar la Experiencia Tau 2006 que, con el lema “La Cruz, fuente de vida”, consistiría en la marcha hasta Santo Toribio de Liébana. Toda la presentación de esta parte se hizo, de forma magistral y encantadora, a través de marionetas y diapositivas. 29 julioEl sábado día 29 tomamos un tren de cercanías que nos llevaría al punto de partida del primer día: la población de Mogro, porque resultaría difícil salir desde Santander por la autovía un grupo tan numeroso de gente, unos 160. Allí en Mogro, en el prado de una capilla tuvimos la celebración del envío. Esta celebración estuvo presidida por el obispo de Santander, don José Vilaplana, oriundo de Alicante, que nos explicó el sentido de la peregrinación a venerar la reliquia más grande que existe de la Cruz de Jesucristo. Tras terminar la celebración y saludar al señor obispo nos dispusimos a iniciar la primera de las etapas y que nos debía llevar hasta Torrelavega. Trascurrió casi todo el recorrido por una pista de tierra cercana a la carretera, si bien en los últimos kilómetros fue carretera. A mitad de la marcha, como sería habitual en los días posteriores, realizamos una parada de avituallamiento. La mañana se hizo pesada por el calor y el asfalto de los últimos kilómetros. A las 7 de la tarde nos reunimos para comenzar el primero de los temas sobre la Cruz que nos han acompañado estos días. Este primer día, que por cierto preparamos Valencia, el tema era: “Cruces personales: ver, aceptar, integrar”. Así pasamos el primero de los días. 30 julioLa segunda jornada era desde Torrelavega hasta Cóbreces, pasando por Santillana del Mar. En esta última localidad pudimos pasar una media hora para el avituallamiento y la visita a este hermoso pueblo. Los paisajes han sido en todo momento preciosos. En estas primeras etapas se conjugaban las colinas suaves, llenas de pastos y ganados de vacas y caballos, con la costa cantábrica con sus acantilados y vistas al mar. La marcha se iba haciendo más difícil y esto hacía que el grupo fuese tomando la fisonomía propia de estas marchas: un grupo grande al principio y gente más dispersa, hasta cerrar con los más lentos que quedaban rezagados. Y es que cada cual tiene que caminar a su ritmo. 31 julioEl 31 de Julio la peregrinación nos llevaría desde Cóbreces hasta San Vicente de la Barquera. En Comillas el grupo realizó el avituallamiento. Allí pudimos contemplar la antigua universidad pontificia sobre una colina, un lugar precioso junto al mar. Paso tras paso, y subiendo y bajando colinas, llegamos a San Vicente de la Barquera con su largo puente que salva la ría. Este día nos tocó a los participantes de la Provincia de Valencia servir la comida y la cena. Para tal ocasión nos compramos bolsas de plástico y con el librito de oraciones nos confeccionamos un rudimentario traje de fallera con peineta incluida. También pusimos un cartel con el nombre de la falla. 1 agostoAmaneció lloviendo, pero nada nos podía hacer retroceder en nuestro caminar. Además el tema de este día era “La Cruz como misterio de revelación; el escándalo de la Cruz como reveladora de Dios”, y una de las actividades era llevar una cruz grande por grupos durante toda la marcha. Con sol y calor hubiese sido peor.
Fue la primera etapa de montaña con dos puertos (¿de qué categoría?) hasta llegar a nuestro destino: Quintanilla Lamasón. En Quintanilla no había polideportivo por lo que nos montaron una carpa. Por la tarde el tema y la oración en torno a la cruz nos volvió a reunir a los grupos y a disfrutar del diálogo, conforme pasaban los días el tiempo de compartir se hacía más corto ya que aumentaban las ganas de hablar y hasta el portugués para nosotros, y el español para los portugueses, no eran ya barreras para entendernos. 2 agostoEl quinto día, 2 de agosto fiesta de Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, era el día más duro, pues ya era en montaña con puertos fuertes, hasta Lebeña . El lugar de acampada era un prado al lado del río enclavado entre las montañas y de una belleza abrumadora. Por la tarde nos acercamos a la iglesia de Santa María de Lebeña, y los que lo desearon pudieron confesarse para ganar la indulgencia de la Porciúncula. 3 agostoEl jueves 3 de Agosto fue la última de las marchas que nos llevaría desde Lebeña hasta Potes y de allí a Santo Toribio de Liébana, punto de llegada de nuestro caminar. Conforme nos metíamos en el Valle de Liébana las montañas iban parando las nubes y los claros se adueñaban del cielo, y cesó la lluvia. Tras la comida en potes y un rato de descanso, iniciamos la que fue nuestra última etapa: salvar los tres kilómetros que separan Potes de Santo Toribio de Liébana. El guardián del convento, Hno. Luis nos dio la bienvenida y nos acogió en el santuario. Entramos en el recinto sacro por la Puerta del Perdón, que sólo se abre en los años santos liebaniegos. Ya en el interior de la iglesia los hermanos de Portugal dieron comienzo a la Vigilia de oración que habían preparado. Magistralmente el Hno. Paolo Brandao fue desgranando textos y reflexiones preciosas, salteadas con dinámicas y gestos como fue ir desenvolviendo cada uno un papel doblado con frases, que al final resultaba ser una cruz; o poniendo a los pies del Lignum Crucis, algún elemento que expresase nuestro seguimiento particular a Cristo, o buscar y abrazar a los que habían sido compañeros del camino y, a veces verdaderos cirineos, ayudándonos a llevar nuestra cruz y nuestro cansancio. Fue la celebración final de la peregrinación y nos dejo a todos con la sensación de ser mejores por ser más amados por Dios, la mayoría lo expresamos con lágrimas en los ojos. Como recuerdo y memoria se nos entregó a cada uno una pequeña cruz de San Damián, que de seguro guardaremos para siempre. Cenamos en la plaza del monasterio y nos preparamos para el final de fiesta. Consistió en un concierto de Migueli, que nos hizo vibrar y disfrutar con su música llena de vida y de mensaje cristiano. Tras lo cual, y pasando ya la medianoche deshicimos los tres kilómetros para irnos a dormir al pabellón de Potes. 4 agostoSalimos todos en dirección a Fuente Dé, a los pies de Los Picos de Europa para realizar una excursión por la montaña. La cola para subir al teleférico que nos llevaría a la cumbre era de unas 2 horas y la mayoría decidieron regresar sin subir. Nosotros optamos esperar y logramos subir. Fue algo que valió la pena. Tras la comida regresamos a Potes a comprar recuerdos y productos típicos de la zona. Hicimos noche en el albergue de Santo Toribio.
5 agostoSalimos hacia Valencia, tomando la dirección a Burgos, pasando por el puerto de Piedrasluengas. Visitamos la catedral de Burgos como cualquier turista. Por la tarde llegamos a Valencia. Hno Fernando Hueso
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