Almacén Ribera de Carcaixent

77566

Los Franciscanos de Valencia hemos celebrado con alegría  la ordenación para el ministerio del diaconado de los hermanos:

Fernando Hueso Iranzo
José Juan López Valdivieso
Juan Carlos Moya Ovejero
Miguel Almiñana Martínez y
José Vicente Castells Aparisi

La ceremonia  tuvo lugar en la Iglesia del Colegio la Concepción de Onteniente, el  14 de junio a las 12 horas. Fue presidida por Monseñor Víctor de la Peña, obispo-administrador apostólico de Requena, en Perú. A ella asistieron hermanos de todas las fraternidades de la provincia, numerosos párrocos de Onteniente y los párrocos de los pueblos de los ordenados, además de sus familiares y amigos.

En su homilía el Obispo resaltó la importancia que tiene el ministerio eclesial del diaconado, encarnado en la persona de un hermano menor, cuyo distintivo debe ser siempre el servir al modo de Jesús, lavando los pies y vaciándose de sí mismo en favor del otro. Resaltó también algunos pilares que en la vida del ministro ordenado debe sostener su espiritualidad: la oración por encima de todo, el trabajo, la vida fraterna, la escucha, el diálogo...

Y destacó también algunos de los momentos clave del rito de la Ordenación: la imposición de manos, heredada de los apóstoles, y la oración consecratoria por la que desciende sobre los ordenados el Espíritu Santo.

Una vez ordenados, revestidos con los ornamentos propios del diácono, cada uno de ellos participó en algunos de los ritos que corresponden a este ministerio: distribuir la Eucaristía, elevar el Cuerpo de Cristo en la doxología, invitar a la paz...

Al termino de la celebración, el Hno Raimundo Domínguez leyó unas letras enviadas por el Hno Provincial desde Asís donde asiste al Capítulo general de la Orden, en la que felicitaba a los hermanos de la Provincia porque el Señor había elegido a estos cinco hermanos para el ministerio. Y en particular les felicitaba a ellos, con cierta nostalgia al no poder participar de su alegría físicamente,  pero lleno de emoción porque su corazón y plegaria estaban con ellos.

La Iglesia enseña que el diácono es llamado y enviado por Cristo para la edificación de su Cuerpo (Presbyterorum Ordinis 12),  y que es ayudado constantemente por la gracia sacramental para este fin. Con esta espiritualidad entrega toda su vida al servicio del Reino y a realizar lo que Jesús declaró con respecto a su misión: "El hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos" (Mc 10, 45).

Y además buscará constantemente la santificación de la vida de los hombres administrando la Palabra de Dios y el sacramento de la Eucaristía. Ello comporta la práctica de las virtudes cristianas y de los consejos evangélicos. El diácono está llamado a vivir santamente porque el Espíritu lo ha consagrado y constituido ministro de la obra con la que Cristo sirve y santifica al hombre (cf. Lumen Gentium, 41) 

El diaconado es un ministerio que capacita al cristiano para ciertos ministerios en la Iglesia: puede bautizar, predicar la Palabra de Dios, asistir a la celebración del matrimonio, repartir la Eucaristía.

Texto: Hno José Manuel Sanchis
Fotos: Hno Luis Enrique Arrieta.