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MI COLEGIO
Pascual Calatayud Boquera
Una
mañana de mediados de septiembre de 1987 crucé las puertas
del Colegio San Antonio de Padua de la mano de mis padres.
De ello va a hacer doce años, lo cual supone las dos terceras partes de mi vida. Uno de los primeros recuerdos que conservo son las palabras del Padre Fermín al decirnos: «El Colegio es vuestra segunda casa». Yo era tan solo un niño y no profundicé en el significado de aquella frase. Hoy, sin embargo, ha cobrado para mí todo su sentido porque, a través de tantos años, ha sido verdaderamente como un hogar.
Los profesores han representado una figura muy cercana a la de un padre, a la de un hermano, a la de un amigo. En este Colegio no sólo he recibido una enseñanza sino también una educación que ha conformado mi personalidad y me ha dado un equilibrio en mi form1 de ser y de pensar.
Gracias al Colegio he conocido a tantos y tantos compañeros que han resultado ser verdaderos amigos dentro y fuera de las clases. Algunos de ellos han estado a mi lado desde el principio y hoy todavía seguimos compartiendo tanto los buenos momentos como los malos: los nervios a la espera de las calificaciones, la alegría compartida por los buenos resultados, los trabajos en equipo la solidaridad cuando alguno ha necesitado ayuda o ha estado enfermo...
No sólo he vivido un cambio y un progreso en mí a través de las clases de cada día, de los profesores y de los compañeros, sino que, al igual que mi propia casa, he visto cambiar, crecer y evolucionar todos los ámbitos del Colegio.
En mis primeros tiempos, el patio era rudimentario y pedregoso y he visto como se ha transformado en una superficie lisa de cemento; no disponíamos de una instalación deportiva pero, cuatro años atrás, se construyó un gimnasio que ahora todos utilizamos. También he visto caer la palmera que durante tanto tiempo ha acompañado a nuestros recreos. Nuevas aulas de tecnología y de informática, nuevos microscopios en el laboratorio que me ha ayudado a integrarme plenamente en los nuevos tiempos, nuevos servicios en el patio... La actitud de avance del Colegio se mostró también al abrir sus puertas a alumnas de COU en los primeros tiempos y, sucesivamente, a todos los cursos.
En el Colegio he participado en actividades extraescolares de todos los ámbitos como ir a replantar árboles a la montaña, actuar en representaciones de teatro, desfilar en una fi" mora, bailar el rock de la cárcel vestido de policía, participar en el tradicional Belén humano que realizan los alumnos de COU o colaborar también junto con el resto de alumnos del centro en la organización del 1 Concurso de Villancicos realizado con motivo del 75 Aniversario.
Para mí ha supuesto una grata y emotiva casualidad que el Colegio celebre su 75 aniversario precisamente el año que coincide con mi último curso en el Colegio.
Mis lazos hacia el colegio vienen de muchos años atrás. Mi abuelo fue profesor de Química y, unos años más tarde también lo fue mi madre. Antes de que yo naciese mi padre y mis tíos fueron alumnos del centro y, de las historias que me han contado, he visto los cambios y la evolución del Colegio como en la sociedad española.
También mis dos hermanos mayores han sido alumnos. Como un hogar, el colegio se ha convertido en algo cotidiano que forma parte de mi vida, sin quizás darme realmente cuenta de lo que significa para mí, pero estoy seguro que el año que viene, al abandonarlo para ir a la Universidad, no podré olvidar mis doce años dentro de estas paredes y, sin duda, lo echaré de menos.
- Pascual Calatayud es hoy alumno de COU, aunque ha realizado en el Colegio todo su ciclo educativo.

