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Experiencias escolares

Carlos Gimeno Albelda

Jamás podré agradecer al Colegio San Antonio de Padua, a cargo de los Padres Franciscanos, lo que me enseñaron durante mi infancia, pues fui alumno del mismo desde el 15 de septiembre de 1929 hasta el 30 de junio de 1933.

Y digo que jamas podré agradecerles lo mucho que aprendí en sus aulas porque en verdad, tanto el Padre José Cebolla como el Padre Benjamín Salas, que en paz descansen, me ayudaron con gran cariño puliendo mis defectos de niño de ocho años. Por otra parte, fue allí donde empecé a tomar contacto con el fútbol, durante las horas de recreo, sin pensar que años después me convertiría en jugador de la U. D. Carcaixent.

Las clases que nos impartía el Padre Cebolla eran muy amenas y sin darte cuenta ibas aprendiendo cada día más. Todo siguió un buen ritmo hasta el día 13 de Abril de 1931, en que, al ganar la República las elecciones el día anterior, los Padres Franciscanos fueron expulsados de Carcaixent y nuestro Colegio cerrado completamente.

Al final del verano de 1931, concretamente en septiembre, mi padre (q.e.p.d.) tuvo conocimiento de que el Padre Ventimilla estaba en Carcaixent y daba clases en un domicilio particular y allí fui. Pero en enero de 1932, los Padres Franciscanos abrieron de nuevo el Colegio y regresé al mismo.

Recuerdo a mis primeros compañeros de los años 1929 y 1930 que eran Pascual Peralt, Rafael Sapiña, Pascual Noguera, Joaquín Tudela, Francisco Ferrer, Vicente Catalá, Eduardo Bolinches, Vicente Giner, Juan Bta. Escandell, los hermanos Tudela Franco, José Cogollos Andreu, Víctor Rutea, Vicente Cerdá, Mario Jornet, Juan Donet, los hermanos Fabra, Rafael Catalá, Arturo Chelvi, José Sapiña, Enrique Guillem Chorro y Francisco Belmar.

También acudían a las clases otros dos alumnos que posteriormente intervinieron en el incendio del Colegio el 13 de mayo de 1936 fecha a partir de la cual los Padres Franciscanos fueron expulsados nuevamente de Carcaixent.

En enero de 1932 tuve como compañeros a Juan Climent Mollá, Salvador Ahullana, Francisco Iñíguez, Joaquín Poquet y otros de la época anterior y como profesor al Padre Pacífico Torres que consiguió que aprobara el examen de ingreso del Bachillerato en el Instituto Lluís Vives de Valencia en junio de 1933.

Fue tanto lo que hizo el Padre Pacífico por. nuestra educación que siempre fue considerado un gran amigo de casa hasta el punto de aceptar mi propuesta de bendecir mi matrimonio con mi difunta esposa Irene.

Por todo ello, cuando fui designado Presidente de la Cofradía Virgen de Aguas Vivas, en todos los actos conmemorativos del Hallazgo de Nuestra Excelsa Patrona la Santísima Virgen de Aguas Vivas, que celebramos cada año el 12 de Octubre en el Campo de la Olivera, conseguí que un Padre Franciscano se encargara de mostrar al pueblo la Sagrada Imagen de Nuestra Patrona durante la Ceremonia.

Es mucho el agradecimiento que siento por el Colegio de San Antonio de Padua. En él aprendí los conocimientos necesarios para la vida, tanto los intelectuales como los morales, y quise que en mi Colegio recibieran también sus enseñanzas mis dos hijos, Carlos y Antonio, así como cinco de mis siete nietos.

Gracias de todo corazón a los Padres Franciscanos que con su enseñanza contribuyeron a formar mi vida y que ahora, al cabo de los años les agradezco desde lo más profundo de mi ser.

  • Carlos Gimeno permaneció en el Colegio desde 1929 a 1933. Actualmente, ya jubilado, sigue ejeciendo de Juez de Paz en Carcaixent y es presidente de la Cofradía Virgen de Aguas Vivas.