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Editorial

Ante el final de vacaciones

Estamos para concluir una etapa importante de la vida del mundo estudiantil, las vacaciones más largas, que marcan el fin y el comienzo del curso. Bienvenidos seáis, alumnos, a este curso 96-97.

Cada año, por la primavera, asistimos admirados y hasta extasiados a un fenómeno que, por ordinario, no deja de tener su gran atractivo y profundo valor existencial. Nos referimos al gozoso despertar de la naturaleza. Todos nuestros campos, el entorno de nuestro vivir, se llena de exuberante vida y colorido, hojsa, flores y el ensuño esperanzador de todo labrador, que en ello ve y ya acaricia la deseada cosecha.

Cada año, por septiembre, también asistimos a otro fenómeno no menos gozoso y prometedor, el ir y venir de nuestros niños y jóvenes por nuestras calles, supercargados de libros y material escolar, alegrándonos con su presencia y con su alboroto tan propio y juvenil. Su presencia masiva por las calles nos recuerda a los mayores que un nuevo Curso ha empezado y en todos los ambientes se reorganizan o reemprenden los trabajos y tareas que ocupan a la sociedad. Los padres, maestros y la misma sociedad apuestan por el futuro prometedor que estos niños y jóvenes nos depararán.

La experiencia de los educadores nos hace mirar con satisfacción el comienzo de un Curso nuevo. Somos optimistas y tenemos la confianza puesta en vosotros niños y jóvenes. Sabemos que con una dosis de buena voluntad e ilusión, sabréis superar, vencer, las desgana que tan largo tiempo estival haya podido producir en vosotros.

Los bienes y los valores que vais a adquirir merecen la pena poner todo vuestro empeño. La riqueza y bondad de estos bienes los habéis de amasar vosotros con el esfuerzo de cada día y la guía amiga de los profesores.

A los esfuerzos exigidos para comenzar un nuevo curso, hay que contar también, con los alicientes propios de estos reencuentros escolares: ilusión por estrenar un nuevo curso, nuevas materias, profesores nuevos y sobre todo encontrarse de nuevo con los amigos y contarse cosas, y tener a quien confiar vuestros pequeños y grandes secretos.

Y nada más. Hasta pronto. Que acabéis de cargar pilas y oxigenad bien vuestra mente para que la formación humana y religiosa que vais a recibir llegue con frescura.

El Colegio de San Antonio os espera y cuenta con vosotros.

La Dirección