Portada > Del Colegio > Curso 1977-78
Nana para dormir a un
muerto
A Fr. Julián Coll en el aniversario de su muerte
No tengas miedo de morirte
aunque estés muerto;
los muertos viven en nosotros
como un perfume en un entierro.
Tú eres mi luto; estás conmigo.
Tonto, ¿no ves cómo te llevo?
¿Por qué no duermes de una vez?
Estás llorando, estás gimiendo.
¡No eres ya un niño!
¿Por qué me arañas el recuerdo?
Dormir, soñar, tender la vida
como un camino en un trastero,
ponerle llave a los sentidos,
tapiar los ojos soñolientos,
¡eso es la vida,
la muerte es eso!
Ya te lo dije.
Si lo sabías y te has muerto,
¿qué te sorprende, qué congoja
te reconcome el esqueleto?
No desesperes; Dios escarba
la sangre espesa de tu cuerpo
y busca el beso pequeñito
que daba cuerda y daba aliento
al engranaje de inquietudes
con que acercabas su regreso.
Duérmete ahora poco a poco,
pon de puntillas el silencio,
reclina el miedo entre las manos
hospitalarias de mis versos,
y no te empeñes
en arañarme los recuerdos.
La tierra es blanda: tus hermanos
la han elegido y te la han puesto.
¡Mira! Te dejo aquí unas rosas
que han florecido en mi tintero.
Fr. Angel Martín |
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ORACIÓN PARA NO PERDER A DIOS
Qué afortunado puede sentirse el que te ama a Ti, el que ama al
amigo en Ti, el que ama al enemigo por Ti. No podrá perder amigo
alguno quien sea capaz de amarlos a todos en Aquél que no puede
perdérsenos jamás. ¿Y qué otro es éste
sino nuestro Dios, Dios que configuró cielo y tierra, y los hinche,
porque hinchiéndolos los hizo? A ti nadie puede perderte, sino
quien te abandona. Y el que te abandona, «¿adónde
va huyendo sino, desde Ti apacible, a Ti irritado?» Siempre hallará
tu ley en su propio castigo. Y tu ley es la verdad y la verdad eres Tú
mismo.
San Agustín