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San Francisco en medio del deporte
Le preguntan a José Angel Iribar:
-De Cristo, ¿qué es lo que más te atrae de su figura?
-Todo en general; no le encuentro fisuras. Me atrae, sobre todo, el amor con que hizo las cosas, su humildad, el sacrificio de su muerte en la Cruz. Me inspira tanto respeto que me resulta muy difícil de explicar.
-Aparte de Cristo, ¿tienes alguna predilección por alguna figura de la Iglesia?
-Siempre me ha atraído mucho San Francisco de Asís. No es que haya leído muchas vidas de santos, pero la de San Francisco de Asís, sí. Ha sido un personaje que, después de haber sido un hombre como los demás, supo hacer de su vida una constante de amor al prójimo. Rebasó la máxima evangélica amando al prójimo más que a sí mismo.
(De «Vida nueva», núm. 1.083)
Fr. Conrado Lucas, escultor
Fr. Conrado se expresa con las manos. Son manos artesanas que moldean la arcilla a sabor de su voluntad. Contemplando cómo da sentido a la materia informe que es el barro, medita uno irremediablemente en aquel primer momento fabril de Dios haciendo al hombre a su imagen y semejanza. Frailes, arabescos vegetales envolviendo el pie de una lámpara, escenas de religiosos misioneros enseñando a pequeños indiecillos, bustos, vírgenes, etc., van saliendo de sus manos creadoras llenos de recia expresividad, de áspero vigor. Una simple vasija se llena en sus manos de ángeles que la envuelven como en un corro de alborozado juego, o vitalidad renacentista.
En el portaaviones «Kennedy» de la flota americana, figura un busto de Fr. Junípero Serra hechura de F. Conrado. El acto de la entrega queda patentizado en las páginas de nuestra Revista, así como las palabras de gratitud con que el comandante agradece y encomia el arte del religioso franciscano : «Me siento hanrado y al mismo tiempo lleno de admiración por su generosidad. Además de religioso, es usted persona que junta a su inteligencia el entusiasmo que le singulariza.»

Oración para un final de curso
| Gracias, Señor, por todo lo que ya sabemos y por todo lo que aún no hemos llegado a comprender. Gracias porque nos has hecho vivir ahora, y no antes ni después. Gracias porque las cosas son como son y no como otros pretenden que sean. Gracias por tantas razones como nos ayudan a ser como somos y por otras muchas que no sabría recordar, pero que Tú tienes muy presentes y nos las recordarás un día. Gracias, Señor, porque el mundo que nos has dado es magnífico, a pesar de todos los pesares. Gracias por dejarnos vivir en paz. Gracias por incitarnos a ser mejores y por pretender tan tercamente que mejoremos a los demás. Gracias por purificarnos con el dolor de tantas cosas que no podemos admitir. Gracias por haber inventado el amor y el Amor, y la juventud y la alegría y el perdón y a la Santísima Virgen. Gracias por haber padecido Tú casi todo lo que nos correspondía haber padecido a nosotros. ¡ Y cómo l Gracias por este Colegio de nuestros pecados. Gracias por la calificación final que Tú nos reservas, porque amamos la justicia y sabemos que Tú no te vas a equivocar. Gracias por todo. Gracias porque Tú eres Tú. |
