Portada > Del Colegio > Curso 1976-77
La escolarización en zonas rurales
Para un mejor conocimiento de la realidad escolar, suele la Revista insertar en sus páginas informes y estudios sobre aspectos particulares de la enseñanza en nuestro país. Uno de los temas que conviene traer a la consideración de todos es el problema de impartir enseñanza de un modo suficiente en zonas donde el éxodo rural deja desatendidos a los escasos niños que quedan diseminados entonces en pueblos vecinos. La solución se creyó ver en concentrar a dichos niños en centros comarcales. Los problemas que ello lleva consigo son inevitables diariamente hay que transportar a niños de muy escasa edad desde su domicilio al centro, no siempre cercano y no siempre dotado de fáciles accesos, lo que en definitiva crea riesgos y la consiguiente inquietud en el ánimo de los padres.
E El hecho de que ya se hayan dado accidentes por ese motivo, ha llevado a un primer plano las dificultades que el transporte escolar entraña en dichas zonas rurales. No menos enojoso para la más perfecta educación de los hijos es la desconexión que existe, en casos en que el domicilio queda sensiblemente alejado del centro, entre padres y educadores. Es bien sabido que la educación es misión conjunta de padres y educadores, y en la medida que esta comunidad se fragmenta, las deficiencias educativas se hacen notar.
El problema no tiene fácil solución. Puede aminorarse en la medida que mejores planteamientos de concentración acorten distancias entre el centro y los lugares de origen de los educandos. Asimismo, no está de más evitar los riesgos previsibles mejorando material y accesos en puntos de probado peligro.
Para formarse una idea de la magnitud de este fenómeno moderno que ha creado la evasión del campo a la ciudad, hacemos constar aquí algunas cifras que tomamos de la revista «Razón y Fe». El número de alumnos transportados por día en La Coruña, en el curso 75-76, fue 27.466 sobre un total de 95.516 niños escolarizados; en Pontevedra, 30.958, de un total de 85.794; en Lugo, 14.141, de 38.816; y en Orense, 13.655, de un total de 32.586 alumnos. Claro está que la región gallega aventaja a las demás regiones, por sus especiales características de distribución demográfica, en su proceso de concentración escolar en centros comarcales comunes a varias parroquias.
Confesión de un estudiante del siglo V
En el libro de su vida, que San Agustín tituló «Confesiones», entre tantas consideraciones estimables como podríamos extraer para reconsiderar nosotros, hay las que dedica a sus años de estudiante, especialmente oportunas para quienes de un modo o de otro nos dedicamos a aprender o enseñar.
Dice allí: «En esta infancia mía, menos temida para mí que mi adolescencia, yo no gustaba del estudio y aborrecía que se me obligase a estudiar. Y, no obstante, se me forzaba a estudiar; y con ello se me hacía un bien inestimable. Era yo quien no me comportaba como correspondía, porque nada hubiera aprendido si no me lo hubieran exigido como me lo exigieron. Nadie se inclina a hacer el bien por la fuerza, aunque sea bueno lo que así realiza. Y quienes me obligaban no eran ellos precisamente quienes obraban el bien, sino que quien estaba favoreciendo con ello era Dios mismo. Ellos no intentaban, al obligarme así, sino inducirme a saciar los insaciables apetitos de la riqueza pobre (la riqueza mas despreciable) y de la gloria ignominiosa. Sólo que Tú, Señor, para quien están contados los cabellos de nuestra cabeza, te servías del error de cuantos me instaban a aprender, para provecho mío; y de la culpa en que yo incurría de no aprender, te servías para mi castigo, del que no era, por cierto, inocente, niño tan chico aún, y ya tan gran infractor. De manera que, por medio de quienes no me hacían tanto bien, Tú me hacías bien, al mismo tiempo que de mis desvíos, me dabas justa retribución. Porque tuya es esta ley indeclinable: que el ánimo desordenado sea su propio castigo.»
San Agustín
Medio millón de libros
Medio millón, no precisamente de ejemplares, sino de títulos distintos. Esa es la cifra de nuevas publicaciones por año, según una estadística, que suponemos superada, correspondiente al año 1974. Con todo, no todos estos títulos se reparten en el mercado de lectores por igual. Europa aventaja, con mucho, al resto de continentes o regiones más importantes del globo. El viejo continente, sigue en línea de vanguardia en lo que a cultura se refiere. Veamos la distribución de esos 571.000 títulos por zonas de publicación: Europa publica el 48'3 por 100 de las mismas; sigue América del Norte con un 16'5 por 100; Asia con 14'5 por 100 Rusia con 14 por 100; América del Sur con 1'9 por 100; y en último lugar, rezagada en muy ínfima proporción, Oceanía con 0'9 por 100.
En España, el libro sobre historia de los últimos tiempos, o sobre temas políticos, ha crecido de una manera espectacular. No parece sino que la política y los temas sexuales absorben todo el interés del lector español. Sin embargo, señalaba un editor que el español compra más, no tanto para leer cuanto para disponer de un lote de libros al día, porque «se lleva mucho, y dice bien».
