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Las cuatro dimensiones de la educación cristiana
Los obispos de la Provincia eclesiástica de Guadalajara (Méjico) , en Carta Pastoral conjunta, han dado de lleno en los objetivos que una buena educación religiosa debiera perseguir siempre.
Los límites de nuestra Revista y el propósito meramente divulgativo de temas educacionales, no nos permite reproducir íntegramente el texto, que resultaría prolijo. Extraemos una parte singularmente importante, relativa a las dimensiones atribuíbles a la educación integral del hombre. Cuatro son las dimensiones en que hay que encuadrar toda actividad formativa del hombre: el conocimiento que el hombre ha de lograr de sí mismo, la relación del hombre con el universo, la relación del hombre con los demás y la relación del hombre para con Dios.
Pero, antes de entrar hacia el centro de estas cuatro esquinas, ¿qué es educar íntegramente al hombre?
«El cristiano siempre ha entendido que educación es impulsar a la persona humana para que ésta pueda realizarse en plenitud. Es decir, auxiliarla para que, desarrollando todas sus capacidades, sepa relacionarse adecuadamente y logre su felicidad en esta y en la otra vida».
La educación es un hecho inalienable que todo hombre goza por el hecho de poseer la dignidad de persona. Mas la verdadera educación, lo afirma el Concilio Vaticano II, «se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y el bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participará cuando llegue a ser adulto. Es evidente que la educación así entendida toma a la persona íntegra, con todas sus facultades y valores: inteligencia, voluntad, afectos, corazón, sentimientos, conciencia de fraternidad, libertad, etc.; pero sobre todo afirma la dimensión sobrenatural del hombre, «en marcha siempre hacia la ciudad celeste». (...)
Primera dimensión. El conocimiento que el hombre ha de lograr de sí mismo
La educación debe enseñar al hombre «a descubrir sus capacidades, limitaciones y carencias (...). Esta es la primera área donde el educando necesita auxilio para conocer toda la riqueza de sus ser: inteligencia, voluntad, instintos, etc. (...) El conocimiento de sí mismo capacita al hombre para dominar rectamente sus instintos y pasiones esclavizantes; le libera de las ataduras internas y ambientales que le impiden su desarrollo y lo capacita para conquistar su verdadera libertad. Además, el mayor conocimiento de sí mismo le confiere mayor capacidad de comunicarse y de entablar relaciones profundas -de centro a centro-, con sus semejantes; le pone en su dimensión dialogal que es principio y fuente de su desarrollo y perfeccionamiento como persona». (...).
Segunda dimensión. La relación del hombre con el Universo
La segunda etapa que debe recorrer el educando es la de sus relaciones con «el mundo que le rodea y al que debe descubrir, transformar y perfeccionar. En efecto, la creación que Dios entregó al hombre fue una «creación incompleta», pero al recibirla, también se le impuso el supremo deber de dominarla y someterla (...) Sólo así podrá ser el señor y dominador de la tierra. Esto supone que el educando adquiere el sentido de las cosas y de las ciencias ; de la técnica y de la economía, que comprende el valor del esfuerzo y del trabajo humanos, el sentido auténtico de los «bienes materiales» y la función social de los mismos, así como su propia responsabilidad social en la producción y justa retribución de dichos bienes (... ) Al aplicar el hombre su trabajo e ingenio sobre esa creación, ha descubierto la ciencia y la tecnología; ha elaborado sistemas filosóficos, económicos y sociales; ha creado el arte en sus diversas manifestaciones y ha descubierto su condición de dependencia respecto a un Ser superior y trascendente (...) Por esto no existe un verdadero grupo humano sin cultura (...) Por otra parte, el dominio de los medios técnicos para el sometimiento de la naturaleza que rodea al hombre, es lo que constituye la civilización (...) Ciencia y técnica, si son auténticas, no pueden oponerse a la Religión, porque «las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios» (. .) La creatura sin el Creador desaparece (...)
Ciencia y técnica deben estar al servicio del hombre para su desarrollo personal y colectivo hasta recapitularlo todo en Dios por Cristo : «Todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios» (I Cor. 3, 23).
Tercera dimensión: La relación del hombre con los demás
«Psicológicamente hablando, el hombre comienza a manifestarse como persona cuando es capaz de relacionarse con los otros (...)
Mas el ámbito de las relaciones interpersonales no termina en la familia, sino que se va abriendo en círculos concéntricos cada vez mayores: barrio, escuela, localidad donde se vive, hasta culminar en la comunidad nacional e internacional, a través de los medios de comunicación social que nos permiten estar en permanente contacto con todos los grupos humanos.
Para que las relaciones internacionales sean realmente promotoras de desarrollo humano y de perfeccionamiento personal, tiene que rebasar los límites de las relaciones humanas periféricas, secundarlas y partir del mismo corazón del hombre, de sus sentimientos más nobles, del amor por sus semejantes (...)
A través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, de diálogo con los hermanos, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación.
Y es que el hombre no puede lograr su cabal desarrollo como persona si no ayuda y colabora con los demás para que también ellos, a su vez, alcancen su pleno desarrollo personal (...)
Para un cristiano, iluminado con la luz del Evangelio, la dignidad de la persona humana y el respeto a su vida, toman más relevancia -que es un mandato del Señor- en ver hermanos en todos los hombres y en éstos a Cristo.
Cuarta dimensión: La relación del hombre con Dios
La relación del hombre con Dios, motiva, ilumina y preside todas las otras relaciones del hombre, pues solamente Dios descubre al hombre en la Historia el verdadero sentido de su existencia (...) En una sana filosofía solamente Dios es la única base sólida de todo orden moral en el que se sustenta todo orden jurídico válido. Por eso afirma Su Santidad Juan XXIII que «ningún desatino parece más propio de nuestro tiempo que el de querer constituir un orden temporal estable y provechoso sin asentarlo sobre el único cimiento capaz de darle consistencia, es decir, prescindiendo de Dios».
Por todo esto, solamente Dios Padre puede prestar consistencia a la auténtica fraternidad de los hombres, tan invocada justamente hoy día para apoyar los derechos humanos (...) Dios no puede eliminarse del horizonte de la vida del hombre; tiene, al menos, que dejarse abierta la puerta a la trascendencia divina. Dios es la clave de la bóveda del edificio de la construcción del hombre, del mundo y de la historia.
Estas cuatro dimensiones del hombre no se pueden separar ni tomar aisladamente; deben estar integradas, puesto que tienen como base la unidad de la persona, de manera que la persona logrará su desarrollo y perfección completos en la medida en que logre integrar equilibrada y armoniosamente dichas relaciones».
Notas de sociedad
Don Joaquín Catalá Alís celebra su enlace matrimonial con doña Teresa Muñoz Perpiñá, en la iglesia parroquial de la Asunción (Carcagente), el 25 de septiembre de 1976. Actuó como celebrante el Rector del Colegio, Rdo. P. José Luis G. Rodrigo.
Don Jesús Navarro contrae matrimonio con doña Rita Peralt Piera, hija de nuestro exprofesor don Pascual Peralt Cogollos, el día 15 de diciembre de 1976, en la capilla del Santo Cáliz, de Valencia.
Don Salvador Crespo Morales de Setién se une en matrimonio a doña Mercedes Tatay Huici, el día 30 de diciembre de 1976, en la iglesia de Santo Domingo, Valencia.
Don Juan Beneito Estornell y doña Pilar Timor Ferrando, acceden al Sacramento del matrimonio, en Carcagente, el día 4 de enero de 1976, en la parroquia de la Asunción.
A todos, el Colegio, Claustro de Profesores y Comunidad, les desean toda la felicidad posible y una bendición interminable que les colme de acierto en el estado elegido.
La Secretaría del Colegio agradecería recibir notificación de aquellos datos de sociedad que nuestros exalumnos consideren convenientes comunicar en nuestras páginas.
Siempre la violencia
| Esta hilacha de vida que va de madre a madre, con hachas al principio y guerras por paisaje, esta alfombra finísima bordada de ansiedades, ¿no perderá la risa a tiros de coraje? |
Fr. Ángel Martín
