Portada > Del Colegio > Curso 1974-75
La televisión como medio educativo
J. Mª Escudero, jurista e historiador, declara en una entrevista en «Teleradio» a Jesús Cavero: «Está fuera de toda duda que la televisión es el medio educativo más poderoso que ha conocido la humanidad y que ninguno puede comparársele en cuanto a llegar a más, hombres en menos tiempo y con mayor eficacia. Lo que significaron el libro en el siglo XVI, la revista en el XVIII y los periódicos en el XIX, la imagen lo ha llevado a su plenitud, y no sólo porque llega de forma más directa a las masas, sino porque es la más adecuada a la sensibilidad del hombre de nuestro tiempo. Ahora bien esa finalidad educativa se consigue de dos maneras: una directa (los llamados programas culturales y los informativos); otra, indirecta (la diversión, que es legítima y que también educa, pero de otra manera). Entiendo por ello, que equilibrar educación, formación y diversión es misión fundamental de un consejo asesor de los programas. Ese equilibrio se refiere al contenido de los programas, pero también hay un equilibrio indispensable en cuanto a sus destinatarios.»
El P. Alfredo Abad, Rector del Colegio Mayor «La Concepción»Recibimos con agrado el nombramiento de Rector del Colegio Mayor «La Concepción», de Valencia, recaído en el P. Alfredo Abad. Queremos entender que con ello el P. Alfredo, exprofesor de nuestro Colegió, se reintegra a quehaceres propios de la enseñanza que cargos en Madrid habían dejado interrumpidos. |
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Alivio momentáneoRecientes obras de derribo en la plaza de San Francisco, dejaron al descubierto la fachada de la iglesia en toda su amplitud, momento que aprovechó la cámara para perpetuar, en la adjunta fotografía, la perspectiva así descubierta. Fue como un leve intento de arqueología no buscada. Momentáneo alivio, porque posterior e inmediata edificación en el solar así obtenido, vuelve a ocultar macizamente el espacio por tanto tiempo ignorado, ya para siempre. La «foto» tendrá así un especial valor de archivo de algo que apenas fue, tímido símbolo incluso -que diría un político desalado- de efímeras esperanzas aperturistas. |
Los alumnos colaboran
Por el bosque
Es muy agradable pasear de amanecida por el bosque. Desde la senda se percibe ya el aroma silvestre, montaraz, de plantas aromáticas de agreste presencia. El sol entreteje rejas de luz por entre el ramaje de los altos pinos dando al bosque apariencia de hogar encantado. Las zarzas se enmarañan junto al camino.
El rumor de un fino riachuelo y el canto casi extático de un pájaro invisible se cruzan a mitad de camino. Me he sentado junto al riachuelo para contemplar por entre las aguas tranquilas el jugueteo de los pececillos, que suben y bajan con extraña inquietud. De vez en cuando, aparece patinando por sobre la superficie algún que otro «zapatero» que agita la tersura del agua originando una leve onda. Unas hojas se estremecen a medio hundir. Un pez aflora hasta la superficie, abre la boca como diciendo algo, y se sumerge otra vez.
El fondo está lleno de piedras redondeadas por la erosión y de finas algas en constante vaivén.
De pronto, unos muchachos se lanzan en el manantial cercano y el agua difunde unas manchas de turbiedad por la tierra desprendida del fondo.
La grandeza de la creación te produce sensación de propia pequeñez. Pero más pequeños son los pájaros y ellos son también parte de esa total armonía. ¿Por qué sentirse extraños, distintos o pequeños? Es la grandeza creadora de Dios la que compagina innumerables pequeñeces hasta producir esta extraordinaria orquestación.
Andrés Llopis
Tríptico
1. LA PLAZA
Es bonita la plaza del pueblo. En el centro, un monumento dedicado a los caídos, rodeado de un pequeño jardín. En el extremo de la misma, la iglesia del pueblo.
Un grupo de gente se amontona en el centro, alrededor del monumento: es la salida de misa. Poco a poco se dispersa la gente, que regresa a sus casas. La plaza solitaria ahora, cobra, si cabe, un especial soplo de belleza.
II. EL MONUMENTO
Tiene una cierta elegancia el monumento. En él se perpetúa el recuerdo de unos valientes que ensangrentó la guerra. Cuando llegan las golondrinas, suelen posarse en él como dedicándole su homenaje. Angeles esculpidos en cada una de sus caras, velan por ellos en el más profundo de los silencios. Unas letras doradas dicen: «A los caídos, 1944». Una valla de escasa altura proteje el césped. En sus cuatro esquinas grandes farolas lo iluminan de noche.
III. LA IGLESIA
La iglesia es majestuosa. Queda enclavada en la parte frontal del lateral del fondo, presidiendo la plaza. Cuando el sol marca el mediodía, su fachada queda completamente soleada y resalta el color marchito de sus viejas paredes.
La iglesia es de estilo renacentista en su parte exterior. Por dentro
es de estilo barroco, sobre todo el altar mayor, su retablo tallado en
madera. El campanario, situado en un extremo de la iglesia, se comenzó
a edificar en piedra de sillería. Debió mediar una interrupción,
y lo remataron luego con cemento, desdiciendo de la nobleza general. Nunca
el cemento llegó tan alto. Un gran reloj redondo pone medida al
tiempo al más alto nivel.
La cúpula es de tejas azules, brillantes. Un edificio moderno,
creado a su sombra, ha ido cubriendo su figura majestuosa día tras
día. Es el fantasma del progreso que lo inunda todo a impulso de
economías irrespetuosas. ¡Luego dicen que los jóvenes
somos rebeldes!
Sáez Hidalgo
Un sueño importante que me hizo pensar
(Relato imaginario)
Hoy voy a contaros una historia que me ocurrió hace diez años en un pueblecito perdido: Falacho.
Falacho asomaba colgante sobre una montaña cruda, muerta. No era grande; sólo unas viejas casas, amplias, claras y verdes por el musgo. En él, todo eran graneros y establos. A derecha del pueblo, cerca del primer caserón, un amplio abrevadero rebosaba de agua fresca y saludable en la que bebían, a toda hora, cabras y ovejas.
¡Quién diría que bajo aquel tranquilo rincón latían quehaceres inconfesables! Llegué allí un día que aún no recuerdo, en calidad de capitán de carabineros. Mis jefes me habían ordenado un asunto de infiltración de drogas. Las pistas me llevaban a Falacho. No comprendía muy bien cómo una tranquila y bella aldea pudiera contener algo tan perverso.
Tras varios días de búsqueda incansable, encontramos, gracias a un pastor, una secreta senda que iba a una cueva. Y allí estaba Max...
Por sus declaraciones, dedujimos que Max estaba en las listas de la «mafia» como agente de contraespionaje y contrabando. El sabía que esto no era faena de novatos ; sólo tipos como él podrían desempeñarla bien.
En la cueva todas sus pertenencias se limitaban a una mesa y cuatro sillas que le recordaban un garito de Chicago donde, en otro tiempo, él y sus secuaces se reunían todas las tardes a echar una manita de poker entre trago y trago. Cuando el «míster» ordenaba un pase de heroína, toda su labor era tejer la red de contactos y luego «echar el guante» a la droga.
Su cara siniestra siempre estaba velada por el humo de un puro de pésimo tabaco y, según ya sabíamos por confidencias de los propios habitantes de Falacho, «el forastero», que es como le llamaban, llevaba un sombrero que le caía ladeado. El sombrero le tapaba el ojo izquierdo. Su andar era rápido y vigilante. Oculto en el pecho, le encontramos un calibre 18 con balas del 14.
No es este el único «forastero» que practica negocios de tan baja condición. Pienso ahora en el problema que comporta un drogadicto acosado constantemente por los comerciantes de la droga. Pienso también en los bandidos de las Alpujarras y se me ocurre que los más perversos personajes son todos antecesores directos de estas otras organizaciones maléficas de hoy día.
Es deber moral de la comunidad humana trabajar sin descanso por atajar el mal de raíz. En los barrios bajos de las ciudades; en las montañas crudas de Falacho.
CH.
Primeras comuniones

Grupo de alumnos que comulgaron el 11 de mayo de 1975 con Fr. Francisco Sánchez, el P. Ismael Díez y D. Antonio Martínez. Con nuestros alumnos comulgan seis niñas, hermanas o primas de ellos. Una de las niñas, Dª Pilar Benavent que nos ha dejado la foto.
Ahullana Taléns, Leopoldo
Albelda de la Fuente, Salvador
Albelda Moreno, Juan Vicente
Benavent Hervás, José A.
Boscá Berenguer, Salvador
Burguera Pérez, Mario
Casasús Lacoma, José Vte.
Chaveli Peiró, Rafael
de Pablo Murillo, Eduardo
Escandell Mengual, José Ismael
Fornas Taléns, José A.
García-España Serra, Javier
Gil Albelda, Luis
Ginesta Barquero, Ignacio
Ginesta Barquero, Javier José
Javier Diana Espí, Francisco
Lillo Carbonell, Marcelino
Lillo Carbonell, Oscar
Miguel Rubió Sanvalero, Carlos
Mollar Maseres, Juan Bta.
Ortiz Galán, Ramón M.
Pellicer Llopis, Pascual
Penadés Rubio, Rafael
Ramírez Bohigues, Vicente Ramón
Ramírez Sanjuán, Jaime
Ramón Vidal, Fernando
Samper Sotorres, Julio José
Santandreu Sapiña, Vicente
Vizcaíno Cuesta, Ignacio
Vizcaino Cuesta, Ramón
Benavent Hervás, Pilar
Bru Rodríguez, Cristina
Casasús Lacoma, Amparo
Gil Baldo, Esther
Gil Baldo, Mª José
Santandreu Sapiña, Mercedes


