Portada > Del Colegio > Curso 1973-74/nº 71
«San Francisco»
y «San Antonio»
I
La acción franciscana desde el Colegio de San Antonio, tiene raíces más lejanas en lo que fue convento de San Francisco. La celebración cincuentenaria de la reincorporación de los franciscanos a sus tareas en Carcagente nos señala una Edad de Oro actual, heredera de más de tres siglos de franciscanismo en Carcagente. Hoy, casi cuatro siglos ya de presencia actuante y fecunda de los religiosos de San Francisco en estas tierras, abiertas y preparadas para anidar y fecundar las semillas de las virtudes características del Santo Patriarca de Asís, han dado y vienen dando sus frutos de vida cristiana en esta próspera ciudad de la Ribera, que bien sabe cultivar sus intereses de la tierra sin olvidar el destino del cielo.

No es esta la ocasión, ni nos sería fácil hacerlo, de dar una visión completa de la acción religioso-cultural que los franciscanos han desarrollado en Carcagente y su comarca a lo largo de estos cuatro siglos de pervivencia.
Bástenos recordar que desde 1602 han sido varios los centenares de religiosos que con su vida y su doctrina han ayudado a los hijos de Carcagente a encontrar los caminos de la prosperidad material y de la dignidad espiritual.
Casi en los albores de la fundación del convento de San Francisco ya se ente. rraron en su iglesia a dos santos religiosos de la Orden: Fr. Nicolás Matoses, no sacerdote, y el P. Antonio Pons, fallecidos en olor de santidad en 1638 y 1642, respectivamente, de quienes se cuentan hechos prodigiosos en vida y después de muertos.
Y coronando la lista de santos religiosos que en la localidad dieron pruebas de sus virtudes, derramaron su sangre por Dios y por España, en 1936, otros dos franciscanos de la época que conmemoramos: Fr. Francisco Oliver y el P. Benjamín Reig. El primero, hijo de Carcagente y fundador, entre otros, del actual Colegio, y el segundo, uno de los primeros, dinámicos y fervorosos rectores del mismo.

Si admirable fue el esfuerzo de los religiosos por inculcar las virtudes cristianas de este pueblo, no menos admirable fue su empeño por promover su cultura. Fue este convento Casa de Estudios Superiores de la Orden, y había en él Maestro, Lector y hasta 36 religiosos, con Cátedra de Teología. En el siglo XVIII comenzó a funcionar en sus aulas una Escuela Pública de Gramática, pensionada por los Jurados de la población con 80 libras anuales.

Esta trayectoria de santidad y cultura fue mantenida por los religioso incluso en el período de la infausta exclaustración de Mendizábal de 1835.

Aquí quedó el P. José Cervera, dedicado especialmente a enseñar Gramática Latina en la ermita de la Sangre. Y el P. Salvador Bodí, que tenía especial afición a los estudios de agricultura, mereciendo que la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia premiara sus trabajos: «Investigaciones sobre la pérdida de la cosecha de la seda en la provincia de Valencia» y «Método para ahogar capullos», labores del gusano de la seda, tan propias de estas tierras hasta tiempos muy recientes.

Y aquí quedó también el memorabilísimo P. Lector Fr. Dionisio Fabregat, que enlaza la época de entonces con la de ahora. Sabio y santo religioso a la vez. Lector de Artes, de Prima, de Filosofía y de Teología, que nos deja muestras de su saber y de sus aficiones literarias en algunos opúsculos impresos y en dos manuscritos, que se conservan. Pero, sobre todo, aún han oído contar algunos hijos de la actual generación de Carcagente, a sus padres y más a sus abuelos, de la bondad, sencillez y entrega del buen «P. Letor» a sus asiduos feligreses de la iglesia de San Francisco, que gracias a él, principalmente, se mantuvo ininterrumpidamente abierta al culto.
II
La época actual la estamos viviendo ahora nosotros, en sus cincuenta años de vida. Y están entre nosotros muchos de los que fueron testigos de la vuelta de los religiosos a Carcagente, abriendo de nuevo sus aulas en el Colegio de San Antonio de la calle de Santa Ana, el curso 1923-24.

La pluma tiene que detenerse ahora, porque los hechos actuales que vivimos, y los pasados, de los que muchos somos testigos, son más elocuentes de lo que pudiera ser mi relato. Y porque intentar cantar las glorias de algún religioso, exigiría hacerlo de todos y cada uno de los que durante estos cincuenta años hemos trabajado en estos campos de Carcagente, puesto que todos lo merecen por igual.
Los frutos están al alcance de nuestra experiencia. Lo son, a no dudarlo. el grupo de vocaciones religiosas y sacerdotales nacidas en las aulas del Colegio de San Antonio, y de la piedad y devoción de los cultos en la iglesia de San Francisco, respaldo siempre de la labor docente del Colegio.

El P. Benjamín Salas con un grupo de alumnos
Son ya gloria del Colegio sus Antiguos Alumnos, frutos maduros en la Ciencia, en las Artes, en las Armas y en el Gobierno, que están regando los campos de nuestra patria, y también del extranjero, con su producción en los distintos puestos del saber y del gobierno.
Rdo. P. BENJAMIN AGULLO
Vicario Provincial y ex-Rector del Colegio
