Portada > Del Colegio > Curso 1972-73
El «cassette»
Primero fue un rodillo metálico, impregnado de cera, casi inaudible; después el disco frágil y un tanto gangoso; llegó el microsurco, negro y brillante, compacto y fiel a toda sonoridad; vino luego la cinta magnética, en la que la grabación, cómo un maquillaje, podía ser renovada incansablemente. Ahora le toca el turno al «musicassette». El «cassette» es el «seiscientos» de la música a domicilio. Una petaca llena de resonancias como una caracola marina. Y un negocio.
Para el estudiante de lenguas, el «cassette» da audiencia a la lección en casa, doméstica, dócil, mil veces repetida. Profesor incansable que ni riñe ni pregunta tercamente. Sólo repite y repite, como los anuncios luminosos de las grandes avenidas. Un poco caro, eso sí. ¡Negocio al fin!
Los hay que duran poco, los hay que duran más y los hay de larga duración, más cómodos y más dados a enredarse endiabladamente en el intríngulis de la maquinita a transistores.
Miles y miles de metros de cinta plástica transportan música pop, mensajes familiares y lecciones de inglés, a todos los rincones de esta pera geográfica en que vivimos. Mucho me extraña que las estadísticas no hayan dicho aún puntualmente las vueltas que, unidas, podrían dar a la tierra todas las cintas en uso ya.
Condimentar tanta cinta menuda de «cassette» como ha invadido el mundo, tiene mucho de fábrica de «spaghetti» musical, para encanto del oído de muchos y cultivo de la mente de otros. ¡Menos mal!
La copa
El fotógrafo ha pretendido recoger, en el reflejo de la copa, lo que no se ve. Todo un aula amplia y abarrotada de alumnos se miraba en el espejo curvo de esa copa. El trofeo es un premio común que sólo unas manos recogen y alzan luego en bendición deportiva. El reflejo es pálido.
La copa es el documento perdurable de una victoria fugaz. La crónica menuda recogerá o no el hecho espectacular del éxito deportivo. Pero la copa, brillante de cromo, se situará orgullosamente al lado de otras copas predecesoras, marcando una continuidad ovante en las vitrinas del Colegio. El logro personal cederá sus honores al otro colectivo y coleccionable de la institución. El conjunto decoroso y respetable de las sucesivas coronas elevará el nivel de cada lauro particular a otra talla superior de historia visible. Día habrá en que el deporte tenga algo más que fotografías de un momento y odas descoloridas de un ayer remoto: un museo, un hermoso museo de estirados esfuerzos humanos.
El libro
Desde que el 1971 fue declarado Año Internacional del Libro, y a lo largo del que ahora acaba, han venido apareciendo jugosos estudios y artículos no menos profundos o de simple divulgación sobre tema de tanta sugestión.
Hemos recogido algunos pensamientos que no debieran desvanecerse acabado el suceso conmemorativo. Con ser granos sueltos picoteados aquí y allá, y aunque no citemos lugares por la intrascendencia de esta página, los hemos encadenado de modo conveniente inventándoles un orden y una invitación a pensar. Trata de añadir, amigo lector, a esta selección, algún pensamiento afín:
- «El libro nació de la unión indisoluble del arte y de la técnica.»
- «El libro es el hombre.»
- «Sin libros no hay ayer ni mañana.»
- «El libro aspira a la tradición de la cultura misma.»
- «La historia del hombre, hacia el pasado y hacia el futuro, resulta rigurosamente ininteligible sin ellos.»
- «Todavía son imprescindibles, todavía son índices de cultura, aunque muchas veces sus páginas puedan ser elementos de dominio o de alienación.»
- «No existe un paraíso del libro, ni siquiera en aquellos lugares donde, aparentemente, la libertad de edición y de pensamiento es casi total.»
- «El libro es un instrumento importante en la liberación del hombre, en su lucha por dominar la naturaleza y en extender el dominio de la inteligencia crítica y la racionalidad.»
- «El libro ennoblece todo lo que toca.»
- «Un hombre sin libros es una página en blanco.»
