Portada > Del Colegio > Curso 1979-70/nº 62

El atleta se hace

En pocos aspectos de la humana actividad puede afirmarse, tan categóricamente como en éste del atletismo, que el atleta se hace.

El tesón, la continuada dedicación, con todo el cúmulo de renuncias que ello supone, son condiciones indispensables para aspirar al éxito en quien pretenda dedicarse al atletismo. Son muchos los adeptos del atletismo, pero pocos se entregan de un modo resuelto a cultivar cuerpo y espíritu en él. Posiblemente las defecciones se deban en muy buena parte a la condición joven de quienes, en su mayoría, lo practican. El joven es pronto al entusiasmo poco duradero y al desaliento definitivo.

Valer¡ Brumel es hoy noticia en el mundo entero no precisamente por sus 2'28 metros en salto de altura, que le convirtió en Tokio en recordman olímpico.

Brumel había quedado apartado de los estadios a raíz de un accidente de motocicleta. Tenía una pierna triplemente fracturada y deshecho un pie. La noticia forzó a considerarlo un famoso atleta para las antologías, eclipsado ya por la desgracia. Y con todo, Brumel vuelve ahora a ser noticia portentosa: Brumel ha vuelto. Brumel ha logrado saltar ya, nada más y nada menos, que 2'05 metros.

No sólo los recursos de la moderna cirugía; ante todo ha sido el propio atleta, con su formidable coraje por superar su infortunio quien ha logrado tan encomiable progreso.

Brumel, para ponerse otra vez dignamente en línea, dada la responsabilidad que arrojaba sobre él la categoría de su propia marca ha tenido prácticamente que recomenzar de nuevo. Y recomenzar de cero. Primero tuvo que aprender a andar, como si de un niño se tratase. Conseguirlo ya era mucho. Y Brumel consiguió andar con toda normalidad. Luego había que intentar correr, venciendo su torpeza y natural tendencia al desequilibrio. Lo consiguió. Saltar ser¡a su último intento; y dentro de este último propósito, recobrar estilo y progresar incesantemente hacia una meta perdida, dudosa ahora pero en su ánimo siempre posible.

Brumel es hoy otra vez un valor estimable, prometedor, en salto de altura. Brumel es hoy doblemente atleta y hay que volver a contar con él.

¡El atleta se hace!