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PROHIBIDO SOÑAR

Al niño le complace, necesita incluso, le completa, imaginar mundos maravillosos donde todo es posible. «El mundo de los sueños conscientes», podríamos llamar al decorado imprescindible, despiertamente montado, de la fantasía.

Ese mundo se tambalea. También ese mundo está en crisis, porque sólo es posible a condición de que lo que en la imaginación se invente, no pueda llegar a ser realidad nunca. Volar sin plumas, perforar los océanos sin escafandra, flotar por sobre los tejados, guerrear guerras maravillosas en las que siempre se vence y nadie muere.

El hombre se está olvidando de que un día, lejano ya, fue niño normal, niño que soñaba. A merced del impulso de la ciencia y el progreso, se ha empecinado el hombre en robarle al niño el nimbo dorado de sus evasiones mentales. La determinante de imposibilidad que daba grandiosa seriedad a la ilusión infantil, ha quedado en entredicho. Porque, insisto, lo que prestaba garantía de sueño merecedor de niños, lo que hacía viable las invenciones menudas, era cabalmente el hecho de poderse transmutar el niño en poderosa criatura, capaz de poder realizar lo irrealizable.

Ahora lo irrealizable se vuelve de pronto hecho repetido. Ya se puede ir a la luna, regresar sin vacilación y reiterar el intento una y otra vez, hasta quitarle novedad, encanto y sorpresa.

Cuando todos los sueños se puedan llevar a feliz cabo con matemática «fiabilidad», cuando nada le quede ya al niño por inventar, cuando sea la electrónica el único niño paralítico, pero sabedor, que anticipe realidades, ¿qué va a ser de los vuelos sin espacio de la fantasía, que idealizaba el ámbito íntimo de la niñez? ¿No se le estará restando dimensión y horizonte al continente privado en que el niño ejercía absoluto dominio?

No os extrañe que, un día, todos los niños del mundo, también ellos, se alcen en escalofriante manifestación, portando pancartas amenazantes en que se diga: «Go home !» «¡Los sueños son nuestros!» «¡Viva Julio Verne!» «¡Abajo el Apolo!»

Y si, atolondradamente, la policía de todo el mundo se propone detener la oleada de infantiles termitas, ¡quién sabe se no es el propio Jesucristo quien abandona halos y nubes y surge otra vez, enojado, entre nosotros, para gritarnos: -¡Cuidado!¡ Dejad a los niños!

¡«La veda era sueño», en tiempos de Calderón!

Fr. ÁNGEL

San Antonio de Padua, patrón del Colegio

Anualmente el Colegio celebra la festividad de San Antonio con todo el esplendor que le es dado, aunque el santo se merezca mucho más. Es ya tradicional la asistencia de grandes y pequeños a la procesión en su honor. La información gráfica lo atestigua.