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La juventud, ese complicado poliedroNunca se ha hablado tanto y nunca se ha juzgado de manera tan varia y persistente a la juventud como ahora. Se la encomia con entusiasmo o se la denigra, involucrándola a toda ella en un caso concreto de unos hypiies que cometen un crimen horrendo en la persona de una actriz famosa. Una cosa es absolutamente cierta. En la sociedad actual, la juventud cuenta como nunca. Pero, ¿se es todo lo responsable que corresponde al instante de analizar sus tendencias, sus virtudes, sus desvíos, sus posibilidades? Entendemos que en la palabra juventud compendiamos un conjunto de criterios tan vastos y contradictorios que bien permiten, al igual, la ofensiva y el ditirambo. El vocablo juventud es término demasiado general, así sin matices, para que pueda dar perfecta cabida en él a la complejidad de formas sociales que en cada caso concreto la juventud ostenta. Son muchos los climas sociales en que el joven se desarrolla y que de tal fuerza le condiciona que de ningún modo, al enjuiciarla, se puede aplicar un juicio, por igual, al joven universitario, por ejemplo, y al joven del suburbio. Está la juventud rural, la juventud no escolarizada, la juventud urbana de suburbio ya citada, la juventud obrera, la escolar y la universitaria. Cada una se mueve, piensa y obra, en su mundo particular, distintamente. Cada una tiene sus problemas específicos. Cada una aspira a realizarse, según criterios característicos, del modo que le es propio. ¿Puede, por tanto, hablarse sin más, globalmente, de la juventud, sin reparar en la lejanía social, cultural, económica y formativa que media entre el joven campesino y el estudiante de «Preu»? Hay coincidencias temporales, psicológicas, generacionales, entre los jóvenes, eso sí, y sólo desde ellas cabe dirigirse a la juventud en común. Generalizar en otros aspectos es arriesgar criterios y responsabilidad. Que para el hombre de hoy ocuparse de la juventud es algo incuestionable, no nos cabe la menor duda. Que tal vez convenga ir descendiendo desde el plano fácil de las generalizaciones al menos tangencial de los problemas concretos, tampoco lo ponemos en tela de juicio. En un estudio tendente a conocer de verdad a los jóvenes, hemos leído cuáles eran los principales obstáculos que opone, a la integración de los mismos a la sociedad, su especial idiosincrasia de grupo. Esto sí es constructivo. Ello nos ha movido a hacer las presentes consideraciones. Y volviendo ahora a las conclusiones a que se llegaba en el referido estudio, nos place traer lo que de ellas estimamos más aventable, para darlo a conocer a cuantos no disponen tal vez de tiempo suficiente para abundar en mejores lecturas que las que nosotros les brindamos. *** Problemática fundamental de la juventud de hoy:
De un modo muy amplio, estas son las condiciones, frente a la sociedad, que personalizan a la juventud de hoy. Formar un amplio mundo compacto con elementos tan fragmentarios, no es fácil. Y si entre la juventud las fisuras sociales son tan varias, las dificultades de toda índole para su integración en la sociedad son mayores. Sin embargo, esa debe ser la meta. Nunca como ahora, la juventud se siente apartada y como en pugna con la sociedad. Intentemos al menos acercarnos a ella, y para ello primeramente hay que tratar de conocerla.
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