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Editorial
(Líneas básicas de la política educativa)
La publicación del Libro Blanco ha sido, en materia educativa, uno de los acontecimientos que ha revestido mayor importancia en los últimos tiempos. De los avances que su contenido promete han venido dando minuciosa referencia la prensa nacional y extranjera.
No se trata de un programa definitivo a seguir, sino más bien
de un programa de trabajo básico que rija la reforma educativa
en años inmediatos, al punto que se ha instituido una oficina de
información y reclamaciones, dependiente del Ministerio de Educación
y Ciencia, donde ha venido oyéndose y sometiendo a estudio cuantas
sugerencias admitieran constructiva incorporación a la ley de bases
de la educación.
Abundando en este punto, el Secretario general técnico del Ministerio
don Ricardo Díaz Hochleitner declaraba así en el curso de
una rueda de prensa: «El libro tiene por finalidad crear un diálogo
sobre el tema de la enseñanza, tan fundamental para el país
en estos momentos en que todas las naciones atraviesan situaciones críticas
ante la creciente materialidad y debido quizá al paso de una era
a otra».
Comentado insistidamente por la prensa diaria y revistas especializadas, poco podríamos aquí añadir que no haya sido dicho ya con anterioridad. Así y todo no está de más recordar puntos claves del mismo, desde! los que se pretende arranque la reforma educativa en nuestro país.
Se tiende, en un primer lugar, a eliminar toda suerte de discriminaciones en lo que a impartir enseñanza toca, y a este objeto se establecerá con carácter gratuito y obligatorio, enseñanza general básica hasta los catorce años.
El sistema educativo, pedagógicamente, quedará unificado en todos los centros, ya lo sean estatales o de propiedad privada.
Ante el hecho de que de la enseñanza superior se beneficien alumnos de clases económicamente saneadas, se les impondrán las oportunas tasas, al tiempo que se establecerán ayudas para estudiantes de origen humilde.
Son éstos puntos que, en comentarios posteriores al Libro, ha precisado el propio señor Villar Palasí.
Es interesante el Libro.
Como advierten quienes incluso lo han criticado, no ha faltado nunca buena
voluntad en su confección. Con todo, en el Libro Blanco hay por
igual grandes aciertos junto a no menores equivocaciones.
Don Isidoro Martín Martínez, catedrático y ex Rector magnífico de la Universidad de Madrid, precisaba, en una conferencia de la que «Ya» daba amplio extracto el día 3 del pasado mayo, entre otras cosas:
«E1 gran mérito del Libro Blanco radica en que es un diagnóstico, en general, muy acertado y exacto de los males que aquejan a nuestra educación. Un buen diagnóstico es un buen principio de solución, si bien a veces los diagnósticos sólo sirven para señalar la incurabilidad de lo diagnosticado.»
«Ante los males de la educación, a la altura de nuestros días, el Libro Blanco es quizá demasiado programático. Su éxito definitivo dependerá de la matización y concretización a la hora de la puesta en práctica de sus postulados.»
«Se hacen tajantes afirmaciones en él, como "se crearán tantos centros de Enseñanza Superior como sean necesarios".»
«De las 244 páginas del Libro, cuatro quintas partes son de crítica y sólo la quinta de soluciones. La crítica es, en general, bastante certera, pero faltan algunos datos estadísticos y hay afirmaciones inaceptables en lo referente, por ejemplo, a la enseñanza no estatal.»
«Es injusto e impopular decir que se procurará desarraigar paulatinamente la enseñanza libre. Hubiera sido mejor afirmar simplemente que sólo trabajando universitariamente se puede tener un nivel universitario de enseñanza.»
Estas y parecidas críticas han ido apareciente en la prensa diaria con inusitada frecuencia, lo que refleja, en el fondo, que el contenido del Libro, si discutible en mucho aspectos, preocupa a todos. El Ministerio había previsto, como apuntábamos al principio, la polvareda y se preparó a reconstruir con las nuevas líneas que la crítica sana aportara.
En lo que toca a la
enseñanza privada, el Libro Blanco, parece poco propicio y no se
advierten en su programa soluciones al problema que los colegios tienen
planteado.
El Director de «Mundo» don Pablo J. Irarazábel ha publicado las declaraciones que a este respecto le hiciera el señor Ministro de Educación y Ciencia.
«-El futuro de la Enseñanza Media -inquiría el periodistatendrá las características de obligatoriedad y gratuidad. Esto, naturalmente, presentará un campo de conflictos económicos con los colegios, especialmente en manos de religiosos, que existen hoy en España. ¿Cuáles serán las vías de solución para estos conflictos?
»-El Ministro -aclaraba el señor Palasí- tendrá que colaborar con la enseñanza privada en la misma medida que la enseñanza privada colabora con el Ministerio, puesto que es consciente de la importancia de su aportación al progreso general de la educación. Creo que no debe hablarse de cuáles serán las fórmulas concretas de dicha colaboración, pero en cualquier caso todo debe quedar subordinado a la realización del principio de igualdad de oportunidades en materia de educación, con una especial atención a los intereses de los alumnos y de la sociedad en general, que es, en definitiva, la que debe prevalecer.»
En realidad las palabras del señor Ministro, demasiado «básicas», no aclaran mucho al respecto. Hasta que no se conozcan «las fórmulas concretas de dicha colaboración», al menos. La línea doctrinal a seguirse puede ser una; las fórmulas que la concreten, muchas. El problema, hoy por hoy, sigue en pie.
A este respecto nos
complace recordar que el Consejo Nacional del Movimiento, según
referencia que da el diario «Ya» en fecha 14 de junio de 1969,
postuló, entre otras cosas, las que consignamos a continuación
y que por demasiado claras no necesitan comentario:
«El reconocimiento de otras instituciones distintas del Estado a impartir enseñanza tiene su base en nuestras leyes fundamentales y debe ser desarrollado explícitamente en cualquier texto básico de política educativa.»
«Al Estado corresponde la legislación en materia de enseñanza,la clara e inequívoca regulación de las tres esferas: la estatal, la privada o no estatal y la enseñanza en régimen de ayuda estatal. El principio de la libertad de enseñanza en el establecimiento y creación, mantenimiento y dirección de centros de enseñanza a todos los niveles, debe ser reconocido en toda amplitud. El control de los centros, independientemente de los medios legales normales, ha de ser un control social, y uno de sus medios la obligación del informe anual con la máxima publicidad y sujeto a la verificación por medios legales establecidos con carácter general. El Consejo se pronuncia a favor del reconocimiento de la enseñanza no estatal, reconocimiento que no puede ampararse en la ambigüedad del planteamiento actual.»
Inquieto aprendiz de nubes
Aviador a lo divino, Aviador idealizado, Aviador ebrio de altura. |
